Texto de Quignard

[…]

—Yo creo que he andado muy cerca de estar vivo. Los antepasados me visitan. Guardo dentro de mí a la mujer que perdí. Ella también me visita. Incluso se convirtió en un joven que se arrojó sobre mí bajo la sombra de un árbol en el monte Aventino. La mirada de los otros me visita y me estrangula, de lo mucho que me avergüenza. En realidad no soy yo mismo. ¿Acaso es eso ser fantasma?

—En tal caso prefiero ser mosca —dijo la mosca. […]

Pascal QuignardPascal Quignard: Terraza en Roma (Cap.XLIII)

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Los finales

Hablamos mucho de los buenos comienzos en la literatura, pero muy poco de los finales. Yo me sé de memoria muchas primeras frases de cuentos y de novelas, pero ahora que lo pienso no me sé ninguna frase final. Me viene a la memoria ahora mismo la de El halcón maltés, cuando alguien dice, con aliento de Shakespeare, que la estatua del pájaro pintado de negro no estaba hecha de plomo sino de la materia de los sueños. A mí unas veces me ha costado mucho encontrar la última frase de una novela y otras la he visto clara mucho antes de llegar al final, y me ha servido de guía en el tanteo de la escritura.

Muñoz MolinaAntonio Muñoz Molina

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Joan Margarit: «Nuevas cartas a un joven poeta», 2. La necesidad

Para escribir un poema no hay unas condiciones mejores que otras: se impone la necesidad de buscar, encontrar, escribir, reescribirlo, trabajarlo hasta el final. Si un poema puede esperar, es que no ha encontrado a nadie que lo escriba. Más todavía: si quien tiene la pretensión de ser poeta no sabe convertir cualquier situación personal -por difícil que sea- en una situación donde su obra continúe, es que está equivocado. Si uno no puede dárselo todo a la poesía – y «todo» quiere decir toda la verdad que haya en su vida- no debe continuar.

[…]

La cuestión principal es saber hasta qué punto le es necesario a un poeta escribir un poema. Rilke tiene razón cuando habla de no poder vivir sin escribirlos, y lo que dice es todavía válido. […] Pues, hablando de poesía, se trata justamente de esto: una necesidad imperiosa, inaplazable. Si no es así es inútil pretender ser poeta. Si se la plantea con tibieza, el joven no obtendrá de la poesía más que una mala relación, le amargará la vida, porque no le concederá el bien más preciado: la obsesión, la pasión por los poemas, la sensación de que la vida es absurda sin la poesía.

Sólo poseyendo esta obsesión el poeta podrá amar los propios problemas más que las posibles soluciones, porque la poesía surge desde los problemas más que desde las soluciones. Y la manera de entrar en lo más profundo que tiene la vida es a través de lo que permanece sin resolver, vivo, dolorosamente abierto. […] El lector «que no tiene tiempo de leer», «que no encuentra el momento», sencillamente es que está lejos de la necesidad, de esta necesidad que es la misma para leer que para escribir un poema. Porque ser un buen lector es más difícil que ser un mal poeta.

Joan Margarit. Nuevas cartas a un joven poetaJoan Margarit

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Piratas del cerebro

Piratas

A la hora de explicar algunas características del cerebro humano el profesor decía a sus alumnos que ese órgano es la principal materia prima que existe en nuestro planeta, la única fuente de energía realmente inagotable, sostenible y renovable. Millones de recién nacidos se incorporan cada día a este mundo con ese tesoro instalado en la celda del cráneo. En el momento de nacer ese órgano tiene en todos los casos idéntico valor sin que importe el origen ni el lugar de donde proceda, pero la inmensa mayoría de esos cerebros son desechados, mientras solo muy pocos tienen la suerte de desarrollar toda su energía. No hay injusticia más perversa ni despilfarro más estúpido que desperdiciar ese tesoro. Para animarlos a cultivarlo el profesor decía a sus alumnos que todo lo que aprendan en el colegio y en la universidad será una riqueza invisible que les acompañará siempre a cualquier parte del mundo adonde vayan. No tendrán que declararla en la aduana, el escáner no podrá detectarla, ningún gendarme conseguirá prohibirle el paso y estará siempre a salvo de los ladrones. Pero al observar que uno de sus alumnos, ajeno a estas palabras, permanecía abducido por el videojuego de la tableta el profesor añadió que si bien es muy difícil que te roben el cerebro es muy fácil que te lo coman o te lo laven. En efecto, el lavado de cerebro es la práctica más usual que utilizan hay los piratas para apoderarse de ese tesoro. El fanatismo, la superstición, el sectarismo, los recortes en la educación, la manipulación de las redes sociales son las formas de piratería que pueden convertir al niño más inteligente en un futuro esclavo. Pero junto a la facultad de desarrollar la inteligencia el cerebro lleva también aparejada la forma de rebelarse. Esa rebeldía y no otra cosa es la libertad, el último bastión que habrá que defender contra los piratas.

Manuel VicentManuel Vicent. El País

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La ficción

Siempre he pensado que la vida está para ser transformada a través de la escritura en ficción.

La ficción, la invención son la verdad. Por eso la literatura es más espontánea, me refiero a la literatura que se expone al riesgo de lo espontáneo, de la ficción, de la imaginación.

La literatura [escribir ficción] no se puede aprender. Como mucho, se puede aprender lo que no hay que hacer.

Peter HandkePeter Handke. El País

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En el camino de los perros…

En el camino de los perros mi alma

encontró a mi corazón. Destrozado,

pero vivo, sucio, mal vestido y lleno de

amor. En el camino de los perros, allí

donde no quiere ir nadie. Un camino

que solo recorren los poetas cuando ya

no les queda nada por hacer.

Bolaño

Roberto Bolaño

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Álbum de librerías incompleto, 26

Tissen 1

Librería del Museo de arte Thyssen-Bornemisza 1

Tissen 2

Librería del Museo de arte Thyssen-Bornemisza 2

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El aprendizaje

CoppolaNuestro actual modelo educativo procede de la Alemania del siglo XIX.

¿Dónde acaba la química y empieza la biología? ¿Dónde finaliza la filosofía y arranca la literatura? ¿Por qué trocear las materias? Nunca deberíamos dejar de estudiar, y mucho menos en este nuevo mundo.

El aprendizaje es uno de los grandes placeres de la vida.

Francis Ford Coppola. El País

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Escribir novelas

Una novela no es un manifiesto. Yo no escribo novelas para decirle a mi gobierno que haga esto o que haga lo otro. Yo no escribo novelas para analizar la situación en Oriente Medio, ni en un sentido positivo ni en un sentido negativo. Yo escribo novelas para contar historias sobre gente, sobre las emociones, los sentimientos, la traición, la lealtad, la vida.

Amos OzAmos Oz

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Joyce. La lengua

La profundidad de las palabras

Toda palabra es extraordinariamente profunda.

Gramática y sintaxis

Es absurdo afirmar que el estudio de las lenguas ha de desdeñarse por ilusorio y porque no tiene por objeto las cosas reales ni se ocupa con precisión de las ideas. […] El conocimiento de la gramática, la ortografía y la etimología se vapor seguro y exacto, comparable al de las tablas aritméticas. Algunos lo reconocen para luego añadir  que [el estudio de] una legua es aceptable hasta ahí, pero que los aspectos más avanzados de la sintaxis y el estilo son inciertos y caprichosos . Sin embargo ese saber tiene un fundamento matemático, una base sólida, y en la sintaxis y el estilo hay siempre, por tanto, una meticulosidad que surge de un afán de precisión: no son una simple floración de conceptos bellos y confusos, sino un conjunto de métodos para lograr la expresión correcta, regidos por normas nítidas relativas unas veces a a las cosas y otras a las ideas. En el caso de estas últimas, su expresión se eleva por encima de la aridez, de los enunciados sin brillo, impulsada por las frases conmovedoras, las palabras exaltadas, los torrentes de ingenio, los tropos y [otras] figuras, pero sin perder, ni siquiera en los momentos de mayor emoción, su armonía esencial.

Las formas más elevadas del lenguaje

Las formas más elevadas del lenguaje, el estilo, la sintaxis poética, la retórica, manifiestan y defienden, de un modo u otro, la Verdad.

La historia de las palabras

En primer lugar, la historia de las palabras es en gran medida un reflejo de la historia de los hombres: comparar el lenguaje actual con el de hace unos años es útil para conocer la influencia de las circunstancias exteriores sobre las palabras de una comunidad […]. En segundo lugar, ese saber tiende a depurar nuestro lenguaje, a hacerlo más diáfano y, por tanto, a mejorar el estilo y la composición. En tercer lugar, se nos da a conocer a los grandes maestros de nuestra lengua como figuras venerables, que no deben tratarse con ligereza, sino que merecen de antemano nuestro respeto. Son hitos en la evolución del idioma: lo mantienen intacto y también lo guían hacia adelante, ampliándolo y enriqueciéndolo pero a la vez evitando que se desvíe del camino principal, por más que a cada paso surjan caminos secundarios que parece fácil seguir.

James Joyce. Sabatini. Sobre la escritura. JoyceSobre la escritura

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