Álbum de Bibliotecas en construcción. CCXCX

Biblioteca del Estado de Iowa ((Estados Unidos)
Biblioteca del Monasterio de Strahov (Praga)
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Recopilación de textos fotografiados. «Siempre sucumbimos a la primavera…» Leila Guerriero

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Lectura: «Camino de sirga», de Jesús Moncada

La obra maestra de Jesús Moncada. Camino de sirga, primera novela de Jesús Moncada, está considerada desde su publicación en 1988 como una de las obras cumbre de la literatura catalana del siglo XX, lo que le ha valido desde entonces un gran éxito entre los lectores y la crítica y los más prestigiosos galardones.Planteada como un magistral fresco narrativo, en Camino de sirga confluyen la realidad y el mito, la ironía y la ternura, la nostalgia y el ímpetu literario. La novela evoca la desaparición de Mequinensa, un pueblo en el enclave del Ebro y del Segre, que en tiempos fue el centro de una importante cuenca minera y de un intenso tráfico fl uvial, y que se ve condenado a quedar sumergido bajo las aguas de un pantano.A través de las vivencias de un sinfín de personajes âeuros’navegantes, cupleteras, cafeteros, mineros y burguesesâeuros’ cuyos recuerdos se entrecruzan, el autor rememora el último siglo de vida de la población de la villa.

(Contraportada)


Textos

Pilastras y paredes maestras se resquebrajaron bruscamente; un estruendo ensordecedor en el que se mezclaban el crujido de jácenas y vigas, el desplome de escaleras, suelos, tabiques y bovedillas, el estallido de cristales y una rotura de ladrillos, tejas y mosaicos, retumbó por la bajada de la Herradura mientras la casa se derrumbaba irremediablemente. Enseguida, una nube de polvo, la primera de las que debían acompañar la larga agonía que entonces comenzaba, se alzó por encima de la villa y se desvaneció poco a poco en el aire luminoso de la mañana de primavera.


La charla cambió de objetivo a las once en punto, cuando llegó a la plaza el grupo jovial de El Edén: el guitarrista Silveri Tona, de azul marino y con canotier, Aleix de Segarra, con un sombrero de alas anchísimas y una blusa negra sobre la que flameaba el lazo rojo del cuello, y Arquímedes Quintana, con la gorra de los domingos, el chaleco de vestir y alpargatas nuevas, todavía perfumado por el reciente remojón en la bañera de la francesa, rodeaban a Madamfransuà, emperifollada con un vestido rosa y una sombrilla del mismo color. Detrás iban camareras y coristas, jugadores y parroquianos en masa. La presencia de la caterva provocó la indiferencia ostentosa de las señoras y las furtivas miradas de reojo de los maridos, a los que se les hacía la boca agua solo de pensar en la extranjera.


El rumor popular concretaba el extravío del señor Domènec de Segarra en la seducción y desfloración de una monja cuando la congregación, entonces pomposa y próspera, ocupaba un caserón de la calle del Anzuelo. La conquista, atribuida por las lenguas maliciosas de la época a una trampa urdida por la superiora y no al poder de seducción de Segarra, ya mayor y bastante maltrecho, decepcionó al calavera; la religiosa, despojada del misterio incitante de los hábitos debajo de los cuales el deseo del crápula imaginaba encantos enloquecedores, se reveló escurrida de caderas, blandarra de tetas, sosa sin remedio y, para remachar el clavo, le infundió pánico a las penas infernales. Manipulados por el capellán a instancias de la superiora, los temores y la ansia de perdón del pecador desembocaron en la cesión –solo temporal, gracias a oportunas intervenciones familiares que atajaron lo que iba a convertirse en una donación irrecuperable– del edificio a la comunidad pía.


Después de una sarta de silogismos con ranciedad escolástica arrojada sobre un sumiso consistorio que emulaba fervorosamente a nivel municipal el amor apasionado entre la Iglesia y el régimen franquista, el rector concluyó, en medio de los aplausos de los próceres, que imágenes y ornamentos tenían que pagarlos a los rojos ateos responsables de haberlos quemado o echado al río al inicio de la guerra. En consecuencia, con la aprobación unánime de la carcunda consistorio lanzada a todo trapo por la vía aclamatoria, el rector propuso descontar de los salarios de los obreros las cantidades necesarias para adquirir enseres nuevos o restaurar los que se habían salvado, como el armonio del coro descubierto en un almacén de material de construcción (sin embargo, el instrumento jamás se recuperó de haber interpretado la Internacional a manos de un comunista, en 1936: la música sacra, sobre todo los glorias, siempre adquiriría en el mismo un aire de himno revolucionario que inquietaba a los feligreses, incapaces de descubrir la causa de aquel desasosiego).


Cuando amainaba su acceso de furia, Nelson se arrepentía de haber maldecido a los ríos –«¡ojalá os secarais!» y retiraba con una mezcla de ternura y temor la imprecación que acababa de arrojarles. A veces se cabreaba con ellos, les consideraba culpables del desastre, de no haber resistido, de no haber defendido la población. Al principio, cuando los forasteros comenzaron a cortar el Ebro con el primer pantano, aguas arriba de la villa, el patrón incubó la esperanza secreta de que el río no se dejaría dominar ni convertir en una balsa muerta. ¿Cómo era posible vencerlo, humillarlo?

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Jacobo Bergareche: “Las historias de los migrantes son la épica, las nuestras son una mierda”

El escritor Jacobo Bergareche en su casa de Madrid, el 9 de septiembre.Víctor Sainz

El escritor, cuyo hermano fue asesinado en Luanda, viaja con un amigo migrante, Amadou, al pueblo del que salió, en las profundidades de Guinea-Conakri. El resultado, donde sus historias se entremezclan, es el libro ‘Tío grande’

Origen: Jacobo Bergareche: “Las historias de los migrantes son la épica, las nuestras son una mierda” | Babelia | EL PAÍS

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Escribir. David Mamet

Escribir, según mi experiencia, consiste en largos períodos de inactividad, interrumpidos a intervalos por arrebatos de angustia por haber perdido las facultades, y por el asombro de producir algo de vez en cuando, a pesar de dicha pérdida.

David Mamet.

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Ane Zubeldia Magriñá, premio Nacional de Poesía Joven ‘Miguel Hernández’ 2026

Ane Zubeldia Magriñá.

El jurado ha seleccionado su obra ‘kontra’ por «la inusual intensidad plástica con la que la autora explora la versatilidad, la fricción y la quietud del cuerpo mediante un lenguaje experimental»

Origen: Ane Zubeldia Magriñá, premio Nacional de Poesía Joven ‘Miguel Hernández’ 2026

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La tarde de un escritor. Peter Handke


Desde que una vez vivió convencido, durante casi un año, de que había perdido el habla, cada frase que el escritor anotaba, y con la que incluso experimentaba el arranque de una posible continuación, se había convertido en un acontecimiento. Cada palabra no pronunciada pero hecha escritura traía las demás, y él respiraba sintiéndose de nuevo unido al mundo; únicamente con uno de esos apuntes logrados, empezaba el día para él, y entonces se encontraba a salvo, o así lo creía, hasta la mañana siguiente.

Peter Handke

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‘Aquí me paro’, de Javier Marías: retales de un genio

Javier Marías. Riccardo Musacchio & Flavio Ianniello

Un atinado muestrario del articulismo y la escritura ensayística de uno de los grandes autores españoles contemporáneos.

Origen: ‘Aquí me paro’, de Javier Marías: retales de un genio

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El oficio de escritor. Kenzaburo Oe

Yo utilizo referencias de escritores occidentales y se me ha reprochado que eso es demasiado evidente, que se encuentra con facilidad. Lo que he buscado es dotar a mis novelas de un sentido de la diversidad. Quizás he utilizado algunas referencias de escritores occidentales de una manera demasiado evidente para el gusto de algunos críticos, pero yo no trataba de ocultarlo ni es una originalidad mía: lo han hecho escritores de muchos países. El propio Faulkner, James Joyce, muchos otros han empleado con frecuencia ese recurso. Siempre he pensado que utilizar materiales, imágenes, frases de otros escritores es enormemente saludable para la lengua japonesa, para renovarla, para construir nuevos estilos literarios.

Kenzaburo Oe

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Me conmueve una chaqueta tirada en la acera, Christian Boltanski

Desde muy joven tuve la sensación de que una prenda usada, un cuerpo muerto y la fotografía de alguien eran, en el fondo, la misma cosa: un objeto que remite a un sujeto desaparecido. He comprado m…

Origen: Me conmueve una chaqueta tirada en la acera, Christian Boltanski – Calle del Orco

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