Leer. C. S. Lewis

Los que estamos habituados a la buena lectura no solemos tener conciencia de la enorme ampliación de nuestro ser que nos ha deparado el contacto con los escritores. Es algo que comprendemos mejor cuando hablamos con un amigo que no sabe leer de ese modo. Puede estar lleno de bondad y de sentido común, pero vive en un mundo muy limitado, en el que nosotros nos sentiríamos ahogados. La persona que se contenta con ser sólo ella misma, y por tanto, con ser menos persona, está encerrada en una cárcel. Siento que mis ojos no me bastan; necesito ver también por los de los demás. La realidad, incluso vista a través de muchos ojos, no me basta; necesito ver lo que otros han inventado. Tampoco me bastarían los ojos de toda la humanidad; lamento que los animales no puedan escribir libros. Me agradaría muchísimo saber qué aspecto tienen las cosas para un ratón o una abeja; y más aún percibir el mundo olfativo de un perro, tan cargado de datos y emociones. La experiencia literaria cura la herida de la individualidad, sin socavar sus privilegios. Hay emociones colectivas que también curan esa herida, pero destruyen los privilegios. En ellas nuestra identidad personal se funde con la de los demás y retrocedemos hasta el nivel de la sub-individualidad. En cambio, cuando leo gran literatura me convierto en mil personas diferentes sin dejar de ser yo mismo. Como el cielo nocturno en el poema griego veo con una miríada de ojos, pero sigo siendo yo el que ve. Aquí, como en el acto religioso, en el amor, en la acción moral y en el conocimiento, me trasciendo a mí mismo y en ninguna otra actividad logro ser más yo.

C. S. Lewis

(La experiencia de leer)

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Cuaderno de poemas. «Aquí están los recuerdos…» Olga Orozco

Aquí están tus recuerdos:
este leve polvillo de violetas
cayendo inútilmente sobre las olvidadas fechas;
tu nombre,
el persistente nombre que abandonó tu mano entre las piedras;
el árbol familiar, su rumor siempre verde contra el vidrio;
mi infancia, tan cercana,
en el mismo jardín donde la hierba canta todavía
y donde tantas veces tu cabeza reposaba de pronto junto a mí,
entre los matorrales de la sombra.

Todo siempre es igual.
Cuando otra vez llamamos como ahora en el lejano muro:
todo siempre es igual.
Aquí están tus dominios, pálido adolescente:
la húmeda llanura para tus pies furtivos,
la aspereza del cardo, la recordada escarcha del amanecer,
las antiguas leyendas,
la tierra en que nacimos con idéntica niebla sobre el llanto.

-¿Recuerdas la nevada? ¡Hace ya tanto tiempo!
¡Cómo han crecido desde entonces tus cabellos!
Sin embargo, llevas aún sus efímeras flores sobre el pecho
y tu frente se inclina bajo ese mismo cielo
tan deslumbrante y claro. (…)

Espera, espera, corazón mío:
no es el semblante frío de la temida nieve ni el del sueño reciente.
Otra vez, otra vez, corazón mío:
el roce inconfundible de la arena en la verja,
el grito de la abuela,
la misma soledad, la no mentida,
y este largo destino de mirarse las manos hasta envejecer
.

Olga Orozco

( |Fragmento de “Aquí están tus recuerdos”)

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Ventana a YouTube. Mick Jagger & Tina Turner – Brown Sugar

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Archivo fotográfico, 10. Escritores

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Álbum de librerías incompleto 299

Librería «Word On The Water». Londres

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Crítica: «El buen mal», de Samanta Schweblin

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Quiere usted ser poeta. Wisława Szymborska

Traza usted una clara frontera entre la belleza y la fealdad, una frontera de lo más tópica: las mariposas y las golondrinas son bellas y las orugas y los murciélagos asquerosos. Los lectores con sensibilidad hacia la naturaleza estarán molestos y con motivo. Puede usted, faltaría más, loar el atractivo de una rosa, ¿pero por qué tiene que ser al mismo tiempo a costa de la ortiga, que está muy lejos de carecer de encanto? ¿Y los monos? Solo parecen feos comparados con aquellas personas que nos gustan. Porque en comparación con el resto de la gente, salen bien parados, ¿no? Para nosotros, por ejemplo, los ojos de una babuina encierran tanta belleza nostálgica como los ojos de Michèle Morgan. Quiere usted ser poeta, pero no se fija en las cosas.

Wisława Szymborska

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La llamada de… José Carlos Llop – Zenda

En la última entreva de ‘La llamada de…’, Álvaro Colomer profundiza en el lugar del que procede la vocación literaria de José Carlos Llop.

Origen: La llamada de… José Carlos Llop – Zenda

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Poética? Paul Valéry

Verso. La vaguedad de la idea, la intención, la plural y vivaz impulsión, al topar con las formas regulares, con las defensas inexpugnables de la prosodia tradicional, engendra novedades e imprevistas figuras. De este conflicto de la voluntad y del sentimiento con la insensibilidad de lo convencional se derivan efectos asombrosos.

Paul Valéry
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John Berger. El sentido de la vista

Santos Domínguez Ramos En el año del centenario de John Berger (Londres, 1926-Antony, Francia, 2017), Alianza recupera en edición ilustrada en su colección de ensayo El sentido de la vista, una recopilación antológica de cuarenta y tres textos, (poemas, artículos y ensayos breves, de carácter autobiográfico o de crítica de arte) que, con traducción de Pilar Vázquez, resumen

Origen: John Berger. El sentido de la vista – www.inmediaciones.org

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