Si transformo la pregunta que acaba de formularse en términos más claros para mí, daría esto: ¿qué es exactamente la forma mercantil de la literatura?, lo cual no es lo mismo que la forma mercantil…
R.: Reviso mucho. Hay capítulos que reviso seis o siete veces. De vez en cuando algo te puede salir bien a la primera. Pero lo normal es que no. George Moore reescribía novelas enteras. En mi caso suelo seguir revisando hasta el punto en que la historia empieza a empeorar en vez de mejorar. Ese es el punto en que hay que parar y mandarla a la editorial.
John Dos Passos
Entrevista con John Dos Passos (“The Paris Review”. 1953-1983)
Lo sé, nunca tuviste la intención de estar en este mundo. Pero estás en él de todos modos. Así que, ¿por qué no empezar de inmediato? Es decir, pertenecer a él. Hay tanto que admirar, por lo que llorar. Y sobre lo que escribir música o poemas. Benditos sean los pies que te llevan de un lado a otro. Benditos sean los ojos y los oídos atentos. Bendita sea la lengua, la maravilla del gusto. Bendito sea el tacto. Podrías vivir cien años, ya ha sucedido. O no. Hablo desde la afortunada plataforma de muchos años, ninguno de los cuales, creo, desperdicié. ¿Necesitas un empujoncito? ¿Necesitas un poco de oscuridad para ponerte en marcha? Permíteme ser tan urgente como un cuchillo, entonces, y recordarte a Keats, tan decidido y pensante, por un tiempo, tuvo toda una vida.
El escritor británico Hanif Kureishi, retratado en Londres.Manuel Vázquez
Fue uno de los ‘enfants terribles’ de la literatura británica. En 2022 quedó tetrapléjico tras una grave caída en Roma. Perdió las ganas de vivir, pero consiguió recuperarlas con ayuda de su familia y tras pasar por cinco hospitales. Lo cuenta en su nuevo libro, ‘A pedazos’
Le preguntaron a Guimaraes Rosa: ¿Sabe usted qué es el silencio? El silencio es uno mismo demasiado, contestó. La palabra nace siempre de un deseo de mutismo, odia las normas, escribe frases que son ladridos y también plegarias. En cuanto a mí, siempre busqué desmarcarme. Escribí poemas que son prosas, ensayos que no creen en nada, biografías apócrifas, y hasta dos engendros de novelas que proliferan hacia adentro como una fuga musical. El cambio de estilo es un rasgo de la obsesión. También armé pequeños teatros, cajitas con recuerdos y adivinanzas para pequeños príncipes porque la poesía es la continuación de la infancia por otros medios, y la miniatura un objeto transportable, ideal para los seres nómades.
"Escribir no es sentarse a escribir; esa es la última etapa, tal vez prescindible. Lo imprescindible, no ya para escribir sino para estar realmente vivo, es el tiempo de ocio." (Mario Levrero)