Hablamos mucho de los buenos comienzos en la literatura, pero muy poco de los finales. Yo me sé de memoria muchas primeras frases de cuentos y de novelas, pero ahora que lo pienso no me sé ninguna frase final. Me viene a la memoria ahora mismo la de El halcón maltés, cuando alguien dice, con aliento de Shakespeare, que la estatua del pájaro pintado de negro no estaba hecha de plomo sino de la materia de los sueños. A mí unas veces me ha costado mucho encontrar la última frase de una novela y otras la he visto clara mucho antes de llegar al final, y me ha servido de guía en el tanteo de la escritura.
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