Y, sin embargo, amor, a través de las lágrimas, yo sabía que al fin iba a quedarme desnudo en la ribera de la risa.
Aquí, hoy, digo: siempre recordaré tu desnudez entre mis manos, tu olor a disfrutada madera de sándalo clavada junto al sol de la mañana; tu risa de muchacha, o de arroyo, o de pájaro; tus manos largas y amantes como un lirio traidor a tus antiguos colores; tu voz, tus ojos, lo de abarcable en ti que entre mis pasos pensaba sostener con las palabras.
Pero ya no habrá tiempo de llorar. ha terminado la hora de la ceniza para mi corazón:
Sara Mesa, autora del cuento ‘Tríptico familiar’. Foto: Sonia Fraga
Sara Mesa, una de las escritoras más destacadas de su generación, nos regala un cuento. Su última novela, ‘Un amor’ (Anagrama, 2020), fue la mejor del año para los críticos de El Cultural. En otoño publicará su próximo trabajo
Jacques-Emile Blanche: retrato de James Joyce, 1934
La literatura no es un entretenimiento, sino una experiencia. Pisar la cima de la obra de Joyce nos permite contemplar los abismos sobre los que están suspendidas nuestras vidas
En Cortázar, la marca comercial que acompaña a los objetos en los relatos tiene una connotación fetichista, en el sentido de fortalecer la ilusión mágica de la publicidad (que se funda en la marca). El choque entre un objeto y su designación produce un desajuste en el estilo, se hace “demasiado evidente el «gesto del entendido», que es un experto en los objetos privilegiados del mercado. Lo mismo pasa con el jazz y con los libros. Objetos que resplandecen e iluminan al consumidor en sus novelas.
Clarice Lispector, autora de ‘Casi de verdad. Cuentos para niños’ (Siruela). Foto: Siruela
La literatura infantil de la heterodoxa escritora se mueve también entre la realidad y la ficción. En ‘Casi de verdad. Cuentos para niños’ (Siruela) subvierte los géneros para dotarlos del magnetismo propio de sus novelas
Como la persona que sorprende, en esas noches de inconcebible arquitectura y en esas vastas madrugadas que siguen a la muerte de alguien, el pensamiento, en medio de la fiel congoja, ya distraído, ya olvidado, así Gauna se preguntó ¿qué es esto? Quiso volver al dolor, a la soleda
Atribuyó el origen de la desgracia a manifiestos errores de su conducta, pero también sospechó que la culpa de todo la tendrían, de una manera oscura y profunda, actos que, en apariencia, no podían vincularse a la voluntad de Clara; por ejemplo, haber cantado el tango «Adiós muchachos»; o haberse atado, a la mañana, el zapato izquierdo antes que el derecho; o haber sumido su alma, a la tarde, en el infortunio que se desprendía de la película «El amor nunca muere».
Caminaba como sonámbulo, no veía nada, o involuntariamente concentraba la atención en un objeto; por ejemplo, cuando miró con insistencia de pintor, en la avenida Forest, en una desnuda vereda, ese árbol corpulento y retorcido, cuyo ramaje, de una tonalidad azul verdosa, parecía doblegarse en una lluvia de hojas sutiles, y se preguntó por qué no lo habrían derribado.
Adolfo Bioy Casares
De «El sueño de los héroes». A través de Isaias Garde
"Escribir no es sentarse a escribir; esa es la última etapa, tal vez prescindible. Lo imprescindible, no ya para escribir sino para estar realmente vivo, es el tiempo de ocio." (Mario Levrero)