Obsesionados por el materialismo, apasionados por las «cosas», por el lujo, por lo ponderable, por lo razonable, por lo comestible, por lo vendible, por lo comercializable, la materia nos ha embrutecido, banalizado, aturdido, adormecido, esclavizado.

Descubre más desde Los cuadernos de Vieco
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.