Reflexiones. Ricardo Menéndez Salmón

Menéndez SalmónEl derecho a la felicidad, que estaba explícitamente formulado en la ideología ilustrada como una de las aspiraciones decisivas de la Modernidad, se ha convertido en el deber de la felicidad. Ese tránsito del «tienes derecho a una vida feliz» al «debes tener una vida feliz» es pavoroso.

Ricardo Menéndez Salmón

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El Vieco cortaziano XXXIV

 Lo que me gusta es escribir y cuando termino es como cuando uno se va dejando resbalar de lado después del goce, viene el sueño y al otro día ya hay otras cosas que te golpean en la ventana, escribir es eso, abrirles los postigos y que entren.

Cortázar

Julio Cortázar

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En el gabinete de las maravillas de la Biblioteca Nacional

Varada en un extremo del Paseo de Recoletos, la Biblioteca Nacional parece el testamento de otro tiempo. La impulsó Felipe V en 1711, tras el plan que le presentó Pedro Robinet, su confesor. No tuvo sede definitiva hasta 1896. Y desde entonces no se ha detenido. Acumula más de 32 millones de documentos (libros, revistas, mapas, dibujos, grabados, fotografías, manuscritos, partituras, soportes audiovisuales, registros sonoros, folletos….).

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La vanidad

La vanidad está tan anclada en el corazón del hombre que un soldado, un aprendiz de albañil, un cocinero, un mozo de cordel se jacta y quiere tener sus admiradores; y hasta los mismos filósofos los desean; y los que escriben contra la vanidad aspiran a la gloria de haber escrito bien; y los que les leen quieren tener las gloria de haberles leído; y yo, que escribo esto, tal vez sienta también el mismo deseo; y acaso los que me lean…

Pascal

Pascal

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Cinco razones (quizá algunas más) para disfrutar del ‘Ulises’ de Joyce

En respuesta al artículo de Kiko Amat que enjuicia negativamente la novela del escritor irlandés

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Poesía sin lenguaje

Alejandra Pizarnik1Llega un día en que la poesía se hace sin lenguaje, día en que se convocan los grandes y pequeños deseos diseminados en los versos, reunidos de súbito en dos ojos, los mismos que tanto alababa en la frenética ausencia de la página en blanco.

Alejandra Pizarnik

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Ni Joyce sabía de qué iba su ‘Ulises’

El autor se sirve de parodias y sátiras, intertextualidad, palabros, latinajos y un sinfín de figuras retóricas para construir una historia cuyo objetivo no es la coherencia.

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Pessoa. Textos de una exposición. VI. Curso de arte (3). La sensación

1. La base de todo arte es la sensación.

2. Para pasar de mera emoción sin sentido a la emoción artística, o susceptible de volverse artística, esa sensación tiene que ser intelectualizada. Una sensación intelectualizada observa dos procedimientos sucesivos: es, primero, la conciencia de esa sensación, y el hecho de existir la conciencia de una sensación la transforma ya en una sensación de orden diferente; es, después, una conciencia de esa conciencia, es decir: después de que una sensación es concebida como tal -lo que poduce la emoción artística-, esa sensación pasa a ser concebida como intelectualizada, lo que produce el poder de que sea expresada. Tenemos, pues:

  1. La sensación, puramente tal.
  2. La conciencia de la sensación, que da a esa sensación un valor y, por tanto, un cuño estético.
  3. La conciencia de esa conciencia de la sensación, de donde resulta una intelectualización de una intelectualización, es decir, el poder de expresión.

3. Pero toda sensación es compleja, es decir, toda sensación está compuesta por más que el elemento simple en que parece consistir. Está compuesta por los siguientes elementos: a) la sensación del objeto sentido; b) el recuerdo de los objetos análogos y otros que inevitable y espontáneamente se unen a esa sensación; c) la vaga sensación del estado del alma en que tal sensación se siente; d) la sensación primitiva de la personalidad de la persona que siente. La más simple de las sensaciones incluye, sin que se sienta, todos estos elementos.

4. Pero cuando la sensación pasa a ser intelectualizada, resulta que se descompone. Porque ¿qué es una sensación intelectualizada?. Una de estas tres cosas: a) una sensación descompuesta por el análisis instintivo o dirigido, en sus elementos componentes; b) una sensación a la que se añade conscientemente cualquier otro elemento que en ella, incluso indistintamente, no existe; c) una sensación que de propósito se falsea para obtener de ella un efecto definido que en ella no existe primitivamente.

Son estas las tres posibilidades de intelectualización de la sensación.

Fernando Pessoa, «La base de todo arte es la sensación»

(Texto de la exposición «Pessoa. Todo arte es una forma de literatura». Museo de Arte Reina Sofía, Madrid, 2018)

Pessoa

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Entrevista: Sánchez Ferlosio. “No estoy de acuerdo con todo lo que he escrito en mi vida”

El escritor cumple 90 años. Premio Cervantes en 2004, es uno de los mejores prosistas del castellano

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Descubriendo a John Berger

Un día, en la mesa polvorienta y atestada de una librería de segunda mano de Londres, John Berger apareció en mi vida. Era un libro naranja y descuajaringado, con la portada llena de dobleces y palabras ininteligibles y minúsculas escritas en bolígrafo. El interior también estaba lleno de anotaciones en un idioma que desconocía, así que, intrigada por el título «Ways of Seeing» («Maneras de ver»), me lo llevé a casa. Empecé a leer en el largo recorrido en metro que me llevaba al lugar en las afueras de Londres, donde vivía entonces. Cuando bajé del vagón, el mundo ya no era el mismo, yo ya no era la misma y mi punto de vista —ese que, con pueril desfachatez, yo creía inamovible— se había hecho trizas. En 20 páginas y 12 paradas de metro, el acto de ver había adquirido una brillantez y un sentido que me acercaba a un misterio que siempre se había mostrado esquivo conmigo: mirar es encontrar.

Isabel Coixet

Isabel Coixet, directora de cine

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