Descargas: «Lord Jim», de Joseph Conrad

Escrita en 1900, Lord Jim es la gran novela sobre el tenue filo que separa las dos caras de una misma moneda: la cobardía y el valor. Marcado por un trágico incidente en el que se ve envuelto en una de sus travesías como piloto, Jim arrastra como una losa, mas con la dignidad de que sólo son capaces los personajes trazados por Joseph Conrad (1857-1924), el juicio que tanto la sociedad como él mismo formulan sobre su comportamiento en aquella ocasión. El destino, sin embargo, pondrá inesperadamente al alcance de Jim la oportunidad de alcanzar la redención personal.

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Origen: Joseph Conrad – Lord Jim

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Howard Phillips Lovecraft

Nació en 1890 en Providence, caballero de la antigua burguesía de Nueva Inglaterra. Nadie le vio jamás reír o llorar, montar en cólera o caer en la depresión. En mayo de 1908 sufrió un colapso nervioso y quedó aletargado como los osos. Sólo hablaba con su madre y sólo utizaba monosílabos. Guardaba cama todo el día y durante toda la noche vagaba por la casa sin hacer nada. Diez años después, cuando al fin resucite de esa vida, arrastrará en su alma las consecuencias de las lesiones por congelación. Comparó la edad adulta con el infierno y los sentimientos con dramas victorianos. Pensó que cada cosa, tanto vivir como morir, es unaa mísera peripecia sin sentido. Desde entonces tendrá siempre al alcance de la mano una botellita de cianuro, delicada como una sirena, en cuyo reclamo tampoco creía. Todo, hasta la indiferencia por este mundo, se dedicó a narrarlo. Escribió cientos de cartas, algunas tan largas como una novela corta, sólo para poner en conocimiento de sus destinatarios que no había ocurrido nada. Escribió relatos vertiginosos como un conjuro y minuciosos como una autopsia, en los que  «el elemento horripilante fundamental» es «cualquier progresión, irresistible y misteriosa, hacia un destino».

En abril de 1926, al volver a Providence, postrado por su fallido matrimonio con Sonia Haft Greene y por el«estomagante» Brooklyn, adonde se había trasladado a vivir: moderna Babilonia vendida a la astucia de «judíos con cara de rata» y a la fuerza bruta de «monstruosos mestizos de movimientos grotescos», su vida terminó por segunda vez. Ninguna mujer más, aparte de su amorosa tía Lillian Clark, que lo cuidará como una madre. No más de tres dólares a la semana para comer. Todo lo más, aunque despreciaba también a los latinos, el raro lujo de un plato de espaguetis con tomate y queso parmesano. Tenía el estómago arruinado por la miseria. Era enjuto y goloso, como Kant. Éste, que intentó crear una moral válida para todas las criaturas con uso de razón, y el otro él, que intentó aterrorizar a golpe de fantasía a cualquier lector dotado de razón. El mismo sueño heroico y paradójico: trascender la humanidad. La misma sospecha  al respecto de ambos: que no fuesen del todo humanos.

El 10 de marzo de 1937, vencido por un cáncer terminal de intestino, ingresó en el Jane Brown Memorial Hospital. Allí, impasible como siempre, afrontó elegantemente el trámite de la agonía. Sentado en la cama observaba la cristalera en la cual se agitaba una criatura de tre metros de alto, invisible a todos pero muy viva para él. Era el fruto de las alucinaciones producidas por el ayuno, por la morfina y por su infatigable imaginación.

Al quinto día murió. Sin arrepentimiento: no supo nunca qué era. Sin lágrimas; pues ¿de qué sirven?

Eugenio Baroncelli. Doscientas sesenta y siete vidas en dos o tres gestos

Eugenio Baroncelli. Doscientas sesenta y siete vidas en dos o tres gestos

 

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En la biblioteca del azar

Puestos de libros en la Cuesta de Moyano (Madrid). JULIÁN ROJAS

El azar te saca de quicio y cambia el rumbo de las lecturas, actuando de antídoto contra las obsesiones y las inercias, contra lo que se lleva

Origen: En la biblioteca del azar | Babelia | EL PAÍS

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Pessoa. Textos de una exposición. VII. Curso de arte (4). El sensacionalismo.

El sensacionalismo afirma, primero, el principio de la primordialidad de la sensación: que la sensación es la única realidad para nosotros.

Partiendo de ahí, el sensacionalismo advierte las dos especies de sensaciones que podemos tener: las sensaciones aparentemente venidas de lo exterior y las sensaciones aparentemente venidas de lo interior. Y constata que hay un tercer orden de sensaciones resultantes del trabajo mental: las sensaciones de lo abstracto.

Al preguntarse cual es el fin del arte, el sensacionalismo constata que no puede ser  la organización de las sensaciones de lo exterior, porque ese es el fin de la ciencia; ni la organización de las sensaciones venidas de lo interior, porque ese es el fin de la filosofía; pero sí, por lo tanto, la organización de las sensaciones de lo abstracto. El arte es una tentativa de crear una realidad enteramente diferente de aquella que las sensaciones aparentemente de lo exterior y las sensaciones aparentemente de lo interior nos sugieren.

Pero el arte debe obedecer a condiciones de Realidad (es decir, debe producir cosas que tengan, en la medida de lo posible, un aire concreto, en vista de que, siendo el arte creación, debe intentar producir en la medida de lo posible una impresión análoga a la que las cosas exteriores producen). El arte debe también obedecer a condiciones de Emoción porque debe producir la impresión que los sentimientos exclusivamente interiores producen, que es emocionar sin llamar a la acción, los sentimientos de sueños, se entiende, que son los sentimientos interiores más puros.

El arte, debiendo reunir, pues, las tres cualidades de la Abstracción, Realidad y Emoción, no puede dejar de tomar conciencia de sí como siendo la concretización abstracta de la emoción (la concretización emotiva de la abstracción).

Así, el arte tiene por asunto, no la realidad (además, no hay realidad, sino solo sensaciones artificialmente coordinadas), no la emoción (además, no hay propiamente emoción, sino solo sensaciones de emoción), sino la abstracción. No la abstracción pura, que genera la metafísica, sino la abstracción creadora, la abstracción en movimiento. Al paso que la filosofía es estática, el arte es dinámico; es precisamente esa la única diferencia entre el arte y la filosofía.

Por concretización abstracta de la emoción entiendo que la emoción, para que tenga relieve, tiene que ser dada como realidad, pero no realidad concreta, sino realidad abstracta. Por eso no considero artes a la pintura, a la escultura y a la arquitectura, que pretenden concretizar la emoción en lo concreto. Hay tres artes solamente: la metafísica (que es un arte), la literatura y la música. Y quizás incluso la música…

Fernando Pessoa, «El Sensacionalismo afirma»

(Texto de la exposición «Pessoa. Todo arte es una forma de literatura». Museo de Arte Reina Sofía, Madrid, 2018)

Pessoa

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Día de la Poesía: sus versos, sus voces

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Un libro

Italo Calvino

 

Un libro, cosa sólida, que está ahí, perfectamente definida, disfrutable sin riesgos, en comparación con la experiencia vivida, siempre huidiza, discontinua, controvertida.

Italo Calvino

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Un cuentito: «La obra maestra», de Álvaro Yunque

El mono cogió un tronco de árbol, lo subió hasta el más alto pico de una sierra, lo dejó allí, y, cuando bajó al llano, explicó a los demás animales:
-¿Ven aquello que está allá? ¡Es una estatua, una obra maestra! La hice yo.
Y los animales, mirando aquello que veían allá en lo alto, sin distinguir bien qué fuere, comenzaron a repetir que aquello era una obra maestra. Y todos admiraron al mono como a un gran artista. Todos menos el cóndor, porque él era el único que podía volar hasta el pico de la sierra y ver que aquello solo era un viejo tronco de árbol. Dijo a muchos animales lo que había visto, pero ninguno creyó al cóndor, porque es natural en el ser que camina no creer al que vuela.

Álvaro Yunque

Álvaro Yunque

(A través de «Las cuatro esquinas. Una intersección literaria»)

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Álbum de librerías incompleto, 89

Librería anticuaria a cincuenta metros de la casa de Borges en Ginebra

Librería anticuaria a cincuenta metros de la casa de Borges en Ginebra.1

 

Librería anticuaria a cincuenta metros de la casa de Borges en Ginebra.2

 

Librería anticuaria a cincuenta metros de la casa de Borges en Ginebra.3

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Cuaderno de poemas. Juan Eduardo Cirlot

Quiero hablar de la harina más triste,
de la carne más seca y solitaria,
del invierno más lento, de la noche
atada a un gran dolor más hondamente.

Y gemir por tus ojos profundos,
por tus rosas quemadas, por el suelo,
por tus blancas gavillas de ternura,
por tus muertos sin cuna ni sepulcro,
por la misma grandeza de tu nombre
inextinguiblemente herido.

Juan Eduardo CirlotJuan Eduardo Cirlot

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Entrada en la adolescencia

Entramos en la adolescencia cuando las palabras que se cambian los adultos entre sí se nos hacen inteligibles; inteligibles, pero sin importancia para nosotros, porque nos ha llegado a ser indiferente el que en nuestra casa reine o no la paz. Ahora podemos seguir la trama de las disputas domésticas, prever su curso y su duración, y ya no nos asustamos, las puertas golpean y no nos sobresaltamos; la casa no es ya para nosotros lo que era antes, no es ya el punto desde el que miramos todo el resto del universo; es un sitio donde por casualidad comemos y habitamos: comemos de prisa prestando un oído distraído a las palabras de los adultos, palabras que nos son inteligibles, pero que nos parecen inútiles; comemos y
escapamos a nuestro cuarto para no oír todas aquellas palabras inútiles; y podemos ser muy felices aunque los adultos en torno a nosotros disputen y estén de morros durante días y días.

Natalia Ginzburg  Rome 1989  Foto  LeemageNatalia Ginzburg. Las pequeñas virtudes

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