Entrada en la adolescencia

Entramos en la adolescencia cuando las palabras que se cambian los adultos entre sí se nos hacen inteligibles; inteligibles, pero sin importancia para nosotros, porque nos ha llegado a ser indiferente el que en nuestra casa reine o no la paz. Ahora podemos seguir la trama de las disputas domésticas, prever su curso y su duración, y ya no nos asustamos, las puertas golpean y no nos sobresaltamos; la casa no es ya para nosotros lo que era antes, no es ya el punto desde el que miramos todo el resto del universo; es un sitio donde por casualidad comemos y habitamos: comemos de prisa prestando un oído distraído a las palabras de los adultos, palabras que nos son inteligibles, pero que nos parecen inútiles; comemos y
escapamos a nuestro cuarto para no oír todas aquellas palabras inútiles; y podemos ser muy felices aunque los adultos en torno a nosotros disputen y estén de morros durante días y días.

Natalia Ginzburg  Rome 1989  Foto  LeemageNatalia Ginzburg. Las pequeñas virtudes

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