El derecho a la felicidad, que estaba explícitamente formulado en la ideología ilustrada como una de las aspiraciones decisivas de la Modernidad, se ha convertido en el deber de la felicidad. Ese tránsito del «tienes derecho a una vida feliz» al «debes tener una vida feliz» es pavoroso.
Ricardo Menéndez Salmón
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