Historias de la literatura: Alexander Selkirk, el verdadero Robinson Crusoe

Alexander Selkirk nació en Escocia en 1676. Era el séptimo hijo de un zapatero y tras un escándalo en la iglesia, fue expulsado de su pueblo. Sin muchas opciones, se alistó como marinero y en 1703 se unió a una expedición corsaria liderada por William Dampier a bordo del Cinque Ports.

Thomas Stradling, capitán del barco, discutió e ignoró las advertencias sobre el mal estado del barco, por lo que Selkirk declaró que prefería quedarse en tierra firme antes que seguir navegando en un barco que naufragaría. Selkirk fue abandonado a su suerte en una isla deshabitada del Pacífico llamada «Más a Tierra», en el archipiélago Juan Fernández, frente a las costas de Chile

Con apenas un mosquete, un cuchillo, una Biblia y unas mantas, Selkirk sobrevivió cuatro años completamente solo. Se alimentaba de peces, crustáceos, vegetales silvestres y cabras salvajes. Construyó casas con sus herramientas, fabricó ropa con pieles y cuernos de cabra, y leía la Biblia una y otra vez.

Fue rescatado en 1709 por otra expedición liderada por el mismo Dampier. Supo entonces que el barco de Stradling había naufragado, tal como él había predicho.

Al volver a Inglaterra su historia se hizo famosa. Entre quienes lo escucharon estaba el escritor Daniel Defoe, que en 1719 publicó Robinson Crusoe, una novela con ciertas similitudes con el caso de Selkirk. Aunque Defoe trasladó la acción al Caribe y convirtió a su protagonista en un náufrago que pasa 28 años acompañado por un indígena llamado Viernes, el corazón del relato recuerda a la aventura del escocés.

Selkirk volvió al mar, pero su destino fue trágico: murió de fiebre amarilla en 1721 frente a las costas de Ghana y su cuerpo como es tradición entre los marineros fue arrojado al mar.

(A través de «Historias de la literatura»)


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