Pessoa. Textos de una exposición. VII. Curso de arte (4). El sensacionalismo.

El sensacionalismo afirma, primero, el principio de la primordialidad de la sensación: que la sensación es la única realidad para nosotros.

Partiendo de ahí, el sensacionalismo advierte las dos especies de sensaciones que podemos tener: las sensaciones aparentemente venidas de lo exterior y las sensaciones aparentemente venidas de lo interior. Y constata que hay un tercer orden de sensaciones resultantes del trabajo mental: las sensaciones de lo abstracto.

Al preguntarse cual es el fin del arte, el sensacionalismo constata que no puede ser  la organización de las sensaciones de lo exterior, porque ese es el fin de la ciencia; ni la organización de las sensaciones venidas de lo interior, porque ese es el fin de la filosofía; pero sí, por lo tanto, la organización de las sensaciones de lo abstracto. El arte es una tentativa de crear una realidad enteramente diferente de aquella que las sensaciones aparentemente de lo exterior y las sensaciones aparentemente de lo interior nos sugieren.

Pero el arte debe obedecer a condiciones de Realidad (es decir, debe producir cosas que tengan, en la medida de lo posible, un aire concreto, en vista de que, siendo el arte creación, debe intentar producir en la medida de lo posible una impresión análoga a la que las cosas exteriores producen). El arte debe también obedecer a condiciones de Emoción porque debe producir la impresión que los sentimientos exclusivamente interiores producen, que es emocionar sin llamar a la acción, los sentimientos de sueños, se entiende, que son los sentimientos interiores más puros.

El arte, debiendo reunir, pues, las tres cualidades de la Abstracción, Realidad y Emoción, no puede dejar de tomar conciencia de sí como siendo la concretización abstracta de la emoción (la concretización emotiva de la abstracción).

Así, el arte tiene por asunto, no la realidad (además, no hay realidad, sino solo sensaciones artificialmente coordinadas), no la emoción (además, no hay propiamente emoción, sino solo sensaciones de emoción), sino la abstracción. No la abstracción pura, que genera la metafísica, sino la abstracción creadora, la abstracción en movimiento. Al paso que la filosofía es estática, el arte es dinámico; es precisamente esa la única diferencia entre el arte y la filosofía.

Por concretización abstracta de la emoción entiendo que la emoción, para que tenga relieve, tiene que ser dada como realidad, pero no realidad concreta, sino realidad abstracta. Por eso no considero artes a la pintura, a la escultura y a la arquitectura, que pretenden concretizar la emoción en lo concreto. Hay tres artes solamente: la metafísica (que es un arte), la literatura y la música. Y quizás incluso la música…

Fernando Pessoa, “El Sensacionalismo afirma”

(Texto de la exposición “Pessoa. Todo arte es una forma de literatura”. Museo de Arte Reina Sofía, Madrid, 2018)

Pessoa

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