Autorretrato inédito de Rafael Sánchez Ferlosio Félix de Azúa

Rafael Sánchez Ferlosio (derecha), en 1977, en Coria con su hermano Chicho (izquierda) y el escritor Julio Martín Casas, compañero de estudios de Chicho en Salamanca. ÁLVARO GARCÍA / ARCHIVO SÁNCHEZ FERLOSIO

Babelia publica una entrevista de Félix de Azúa al autor de El Jarama , mítica por la negativa del escritor a que viera la luz

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Álbum de librerías incompleto. 133

Librería Bookstór, en Kinsale, Cork, Irlanda.

Librería San librario, de Bogotá
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Los libros que no leemos y de los que, sin embargo, hablamos

Este verano pasado ha sido intelectualmente muy provechoso. Entre las varias lecturas que el tiempo vacacional me ha brindado, he tenido la oportunidad de disfrutar con el libro de Pierre Bayard que se titula Cómo hablar de los libros que no se han leído (Barcelona, Anagrama, 2008). La obra nos puede gustar o, simplemente, parecer una excentricidad, pero creo que estamos de acuerdo en el hecho de que un título semejante no deja indiferente a nadie. 

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Las palabras. Paul Valéry

Las palabras han pasado por tantas bocas, por tantas frases, por tantos usos y abusos que las precauciones más exquisitas se imponen para evitar una confusión demasiado grande en nuestras mentes, entre lo que pensamos y tratamos de pensar, y lo que el diccionario, los autores y, por lo demás, todo el género humano, desde los orígenes del lenguaje, quieren que pensemos…

Paul Valéry

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Galdós renueva su valor. Javier Rodríguez Marcos

En 2020 se cumplen cien años de la muerte del mayor novelista español después de Cervantes. Una exposición y una biografía se adelantan a las conmemoraciones del narrador y dramaturgo

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Leer un poema. Jaime Gil de Biedma

Cuando lees un poema, lo que importa no es entenderlo; lo que importa es que te guste. Y si te gusta, ya lo entenderás, alguna vez lo entenderás. Si te pones a pensar en por qué te ha gustado, acabarás entendiendo el poema. […] Un poema se tiene que leer de una vez, porque es un organismo acústico; es decir, el sentido del poema es un sentido de la totalidad y ningún verso se entiende ni se explica por sí mismo; cada verso está en función del todo; tienes que conocerlo todo antes de comprender cada cosa que haya que comprender en el poema. Resumiendo, tienes que estar con una alerta total de los sentidos, pero a la vez, con una completa pasividad.

Jaime Gil de Biedma

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Recopilación de textos fotografiados. «Memoria». José Emilio Pacheco

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Colección de citas literarias. XLII

…cada uno respira por su herida.

Fiódor Dostoievski. Los hermanos Karamázov

Leer es hablar simultáneamente con uno mismo y con otro

José Emilio Pacheco

Quería escribir sobre todo, sobre la vida que tenemos y las vidas que hubiéramos podido tener. Quería escribir sobre todas las formas posibles de morir.

Virginia Woolf

Escribir es la mejor manera de estar en el mundo

Bárbara Jacobs

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Las 12 biografías más vibrantes y adictivas que han pasado por las manos de libreros, editores y periodistas

© Mondadori Portfolio / Gettz Images

Aunque se suele pensar en la novela como el gran género literario en el que fluyen las aventuras y la emoción narrativa, la no ficción está plagada de ejemplos igual de cautivadores. Sobre todo cuando recoge la vida de personas cuya existencia hubiera sido imposible imaginar

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Lectura. «Sobre los huesos de los muertos». Olga Tokarczuk

Olga Tokarczuk, una de las voces más vigorosas de la narrativa polaca contemporánea, Premio Nobel de literatura 2018, despliega en este arrebatador thriller metafísico todas las contradicciones del alma humana. Janina Duszejko es una ingeniera de caminos retirada que enseña inglés en la escuela rural de Kotlina K;odzka, una región montañosa del suroeste de Polonia. Cuando la rutina del pueblo se ve sacudida por una serie de asesinatos que tienen como víctimas a varios cazadores furtivos, Janina, apasionada de la astrología, defensora a ultranza de los animales y obsesionada por la obra del poeta William Blake, intentará resolver por su cuenta los misteriosos crímenes. Bajo la forma de una novela policiaca y con un original subtexto ecologista, Tokarczuk retrata soberbiamente la sociedad local, cuestionando sin ambages tanto la falta de respeto por la naturaleza como el radicalismo ambientalista, en una de las obras más poderosas y originales de la literatura europea actual.

Contraportada de la edición de la Ed. Siruela


Textos

Con Pandedios resulta difícil hablar. Es una persona taciturna, y como no es posible hablar con él, hay que callar. Con algunas personas, especialmente con los hombres, resulta difícil hablar. Tengo cierta teoría al respecto. Con la edad, muchos hombres caen en cierto autismo testosterónico que se manifiesta en una lenta pérdida de la inteligencia social y de la capacidad para comunicarse con las otras personas, la cual afecta también la capacidad de formular pensamientos. La persona aquejada de esta dolencia se convierte en un ser taciturno y parece estar sumido siempre en sus reflexiones. Le interesan más los utensilios y las maquinarias.


Al dolor de huesos le siguen el dolor de estómago, de intestino, de hígado, de todo lo que tenemos dentro. Un dolor persistente, que sólo la glucosa es capaz de atenuar parcialmente, por lo que siempre llevo unas ampolletas en mis bolsillos. Nunca sé cuándo puedo sufrir un ataque, cuándo voy a sentirme peor. A veces tengo la impresión de que estoy construida únicamente con los síntomas de enfermedad, de que soy un fantasma hecho de dolor. Cuando no consigo reponerme, imagino que en el estómago, desde el cuello hasta el perineo, tengo una cremallera y que la voy abriendo lentamente, de arriba abajo. Y después saco las manos de las manos, las piernas de las piernas y la cabeza de la cabeza. Que salgo de mi propio cuerpo y éste cae como un montón de ropa vieja. Soy pequeña y delicada, casi transparente. Mi cuerpo es como el de una medusa: blanco, lechoso, fosforescente. Sólo esa fantasía es capaz de proporcionarme cierto alivio. Me ayuda a liberarme también.


Me gustaría saber si los animales cuentan con algún tipo de escritura o con algunos símbolos para advertirles: «No se acerquen allí, esa comida significa la muerte; manténgase lejos de los “púlpitos”, desde ellos no van a anunciarles ningún evangelio, no recibirán la buena nueva, no les prometerán la salvación después de la muerte, no se compadecerán de sus pobres almas, porque para ellos ustedes no tienen alma. No verán en ustedes a su prójimo, no los bendecirán. El más ruin de los criminales tiene alma, pero no tú, bello corzo, ni tú, jabalí, ni tú, ganso salvaje, ni tú, puerco, ni tú, perro. A ustedes los pueden matar con impunidad. Y como su muerte quedará impune, ya a nadie le importa. Y como a nadie le importa, es como si no hubiese ocurrido».


Un viejo remedio contra las pesadillas consiste en contarlas en voz alta sobre el agujero de la taza del baño y después tirar de la cadena.


Para la gente de mi edad ya no quedan sitios que hayamos amado de verdad y a los cuales hayamos pertenecido. Han dejado de existir los lugares de la infancia y de la juventud, los pueblos a los que íbamos de vacaciones, los parques con bancas incómodas en las que florecieron nuestros primeros amores, las antiguas ciudades, las cafeterías, las casas. Incluso cuando han conservado su aspecto exterior, visitarlas es aún más doloroso porque constituyen una cáscara que ya no alberga nada. Yo no tengo a dónde volver. Es como estar encarcelada. Los muros de mi celda coinciden con todo lo que alcanzo a ver, hasta el horizonte. Tras ellos hay un mundo que me es ajeno y que no me pertenece. Así que para la gente como yo sólo es posible el ahora y el aquí, porque todos los después son dudosos, todos los futuros están apenas esbozados y son inciertos, nos recuerdan los espejismos, que pueden ser destruidos por el más leve de los movimientos del aire. Eso era lo que pensaba cuando estábamos sentados en silencio.

Olga Tokarczuk
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