Karmelo Iribarren (1959). Es un poeta multipremiado español. Tragicómico Es lo que tiene,el amor:empiezas siendoel galánprotagonistade una maravillosacomedia, y acabasconvirtiéndoteen un actorsobri…
SCHOPENHAUER: «La tarea del novelista no es narrar grandes acontecimientos, sino hacer interesantes los pequeños.”
THOMAS MANN: «Éstas palabras clásicas, y el aforismo final, en particular, siempre me ha gustado extraordinariamente porque trate del hacer interesante una cosa. El misterio de la narración —porque sin duda puede hablarse de un misterio— consiste en hacer interesante lo que, normalmente, debería ser aburrido. Sería completamente ilusorio pretender despejar y aclarar ese misterio.»
P.: Pasemos ahora a las preguntas sobre la tarea de escribir. ¿Toma usted notas en un cuaderno? R.: No, me resultaría muy extraño.
P.: ¿Pero consulta sus diarios y cartas? R.: Sí, eso es diferente.
P.: Cuando va, pongamos, al circo, ¿se le ocurre que sería bonito incorporarlo a una novela? R.: No, me resultaría muy extraño. Nunca pienso: «Podría usar tal cosa», no me parece correcto hacerlo. Sin embargo, determinados lugares me han servido de inspiración.
P.: ¿Esboza la estructura de sus novelas? R.: No, debería tener más capacidad visual para hacerlo.
P.: ¿Cómo lo hace, entonces? R.: Me cuesta recordar los rostros de las personas a las que me presentan, pero recuerdo otras cosas; por ejemplo, las voces.
P.: ¿Escribe a diario o sólo cuando está inspirado? R.: Sólo cuando estoy inspirado, es una sensación muy agradable… Desde luego tuve una infancia muy literaria, y escribí varias obras entre los seis y los diez años. Recuerdo dos relatos titulados «Earrings through the Keyhole» y «Scuffles in a Wardrobe».
Porque se diga lo que se diga, los libros dan respuestas. Aunque no sean soluciones, aunque no sean definitivas. Respuestas instantáneas, luces que relampaguean en la oscuridad. Una hermosa frase, un pasaje de una novela, un verso: allí está, de pronto, la verdad. Y todo el sin sentido, y todo el desorden, se convierten, repentinamente, en belleza.
"Escribir no es sentarse a escribir; esa es la última etapa, tal vez prescindible. Lo imprescindible, no ya para escribir sino para estar realmente vivo, es el tiempo de ocio." (Mario Levrero)