Leía y releía el mismo libro varias veces, y a veces cerraba los ojos y me llenaba los pulmones de su olor. El simple acto de oler ese libro, deslizar los dedos entre las páginas, para mí era la felicidad.
Haruki Murakami
Pensé que era una aventura y en realidad era la vida.
Joseph Conrad
En las cosas profundas e importantes estamos terriblemente solos.
Rainer Maria Rilke
El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho.
Escribo un diario, un dietario -probablemente mi obra más importante, que ya abarca más de cuarenta años-, en el que escribo casi cada día, si estoy tres días seguidos sin escribir en él, me siento mal, es una adicción. Además, escribo una novela cada cinco años, y mientras tanto escribo cosas diversas: artículos políticos, libros para niños y libros académicos ya que soy profesor de universidad. Hasta ahora he escrito unos veinticinco libros. Aquellos que son de carácter literario los escribo a mano y los entrego sin editar. Nunca he tenido que arrancar ninguna página de lo que escribo, tal cual está escrito lo entrego a los editores; no cambio ni añado nada, como mucho una palabra o dos por página. Ahora escribo una novela que supera el millar de páginas, el manuscrito está pulido, sin tachaduras, desde el principio hasta el final.
Perdona, amigo, no quise molestarte pero volví de Vietnam donde maté a un montón de caballeros vietnamitas algunas damas también y no pude soportar el dolor y de miedo cogí un hábito y pasé por la rehab y estoy limpio pero no tengo lugar donde dormir y no sé qué hacer conmigo ahora mismo
Lo siento, amigo, no quise molestarte pero hace frío en la calle y mi corazón está enfermo solo y estoy limpio, pero mi vida es un desastre Tercera Avenida y calle E. Houston en el paso peatonal bajo el semáforo en rojo limpio tu parabrisas con un trapo sucio
El espíritu europeo, tal como usted lo define a lo largo de toda su historia (que parte del texto bíblico), ¿puede seguir manteniendo su autoridad? ¿Qué realidad concreta puede expresar hoy? ¿No se…
Una parte de cada vida, y aun de cada vida insignificante, transcurre en buscar las razones de ser, los puntos de partida, las fuentes. Mi impotencia para descubrirlos me llevó a veces a las explicaciones mágicas, a buscar en los delirios de lo oculto lo que el sentido común no alcanzaba a darme. Cuando los cálculos complicados resultan falsos, cuando los mismos filósofos no tienen ya nada que decirnos, es excusable volverse hacia el parloteo fortuito de las aves, o hacia el lejano contrapeso de los astros.
El crítico Ricardo Senabre rastrea las numerosas huellas que el autor de Pickwick ha dejado entre nosotros, sobre todo en la narrativa de dos de los grandes clásicos del XIX español, Baroja y Galdós
"Escribir no es sentarse a escribir; esa es la última etapa, tal vez prescindible. Lo imprescindible, no ya para escribir sino para estar realmente vivo, es el tiempo de ocio." (Mario Levrero)