1. William Faulkner acostumbraba escribir en las paredes de su dormitorio. Cada escritor se dedica a diseñar su propia morada.
2. “Escribe para ti recordando y soñándote”, recomendaba Jack Kerouac. La escritura es una sonda lanzada al fondo de lo que somos.
3. Giuseppe Tomasi di Lampedusa, autor de esa obra maestra que es “El gatopardo”, señaló que Stendhal podía resumir una noche de amor en un punto y coma. Escribir también es decir sin decir.
4. “Esta noche pinto el momento para ti”, concluye un poema de Joe Brainard. A veces la escritura se reduce a eso: un cuadro creado verbalmente para alguien.
5. Lo dice claramente William Burroughs en una famosa carta incendiaria dirigida a Truman Capote: a un escritor no le corresponde vender (prostituir) el talento que se le concedió.
6. “Amen las palabras, amen las palabras”, repetía incansablemente Dylan Thomas en los ensayos de su pieza teatral “Bajo el bosque lácteo”. El lenguaje exige cariño y cuidado.
7. Adolfo Bioy Casares compartía ideas para relatos con ciertas mujeres: si las convencía, los llevaba a cabo. La escritura es un permanente proceso de seducción.
8. La fantasía, escribió Italo Calvino en “Seis propuestas para el próximo milenio”, es un lugar en el que llueve. El lenguaje nos puede servir como paraguas.
9. Alain Badiou señala que a un poema hay que entrar no para saber qué significa sino para pensar qué ocurre en él. La escritura será siempre un lugar.
y 10. “Poner algo nuevo en el mundo es un privilegio que no se concede a mucha gente”, dice John Banville sobre la literatura. Escribir es ante todo engendrar.
CODA
William Golding, autor de ese clásico que es “El señor de las moscas”, decía que la mente es más veloz que la mano: el escritor llega retrasado a sus ideas. La magia consiste en disfrazar el desfase.
A mí nunca me han afectado las críticas, por la sencilla razón de que no las leo. Nunca me he propuesto escribir para un público determinado o un tipo de persona en particular. Siempre me he limitado a hacer mi trabajo lo mejor que puedo, y punto. Los críticos no me interesan porque tienen la mirada puesta en el pasado, en lo que ya existe, y yo siempre estoy mirando al futuro. De hecho, nunca he releído mis novelas, aunque tal vez debería hacerlo uno de estos días.
Parece como si existiera en el cerebro una región totalmente específica, que podría denominarse memoria poética y que registrara aquello que nos ha conmovido, encantado, que ha hecho hermosa nuestra vida.
"Escribir no es sentarse a escribir; esa es la última etapa, tal vez prescindible. Lo imprescindible, no ya para escribir sino para estar realmente vivo, es el tiempo de ocio." (Mario Levrero)