En la muerte de Rafael Chirbes

Un adiós

[…] Chirbes tenía, desde el principio, una idea de la novela como narración honda de la vida humana enraizada en su tiempo. No un juego postmoderno de broma ingeniosa o autoindulgencia narcisista, pero tampoco reportaje ni crónica, sino construcción soberana hecha de estilo y de habla, empeñada en contar lo que quizás sabe contar mejor la novela, el modo en que las vidas y las conciencias se hacen en el tránsito de unos tiempos a otros, los lazos muchas veces ocultos que conectan el pasado y el presente.

Chirbes[…] Libro a libro, Chirbes construía un mundo, reconocible para muchos de nosotros, pero que él hizo, ejerciendo la potestad suprema del novelista, exclusivamente suyo. Sus límites no eran geográficos, sino temporales: el mundo de las novelas de Chirbes es el de los que fueron jóvenes al final del franquismo y participaron en la resistencia clandestina, y quedaron para siempre fijados en una escisión en el tiempo: hacia atrás alcanzaban el recuerdo de la pobreza y la persecución, testigos y herederos de la generación devastada por la derrota republicana en la Guerra Civil; hacia adelante, sus vidas se proyectaban en el choque entre lo deseado o esperado y lo vivido, entre la claudicación a la indignidad o al cinismo y la persistencia de las lealtades, su descrédito lento, vinculado al declive personal, al aprendizaje del paso del tiempo.

El único patrimonio de un novelista es su experiencia íntima y completa de la parte del mundo que el azar de su biografía le ha hecho accesible. Esa experiencia Rafael Chirbes la transmutó en personajes y en historias de una variedad, una hondura y una ambición que parecen más propias de otras épocas en las que la novela era la forma suprema de la expresión de lo real.

[…] En su trato había una ternura sobria que se parecía a la que se respira entre algunos personajes de sus novelas. […]

Muñoz Molona 1Antonio Muñoz Molina. El País

 

 

 

 

Así es la vida. Uno acumula saber como las urracas, oye miles de discos, lee libro tras libro, ve cientos de programas de televisión, hojea millones de revistas a lo largo de la vida, piensa, se informa, y luego se muere, y seguramente, si le queda un hilo de lucidez, piensa también en todo el tiempo que ha perdido. Y en que seguramente ese tiempo perdido es lo que ha ganado.

Rafael Chirbes (1949 – 2015).

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