El impulso primario

Pero quisiera ante todo estar cerca de lo que parece ser —por romántico que esto suene— el impulso primario, el que trae primitivamente a mi consideración palabras y frases. Es el impulso en virtud del cual, como lo describía Eudora Welty, un escritor «escribe ante su propia emergencia». Sé que cuando temo haberlo perdido, siempre es «eso», el impulso de asociar libremente y al azar en el lenguaje y en las ideas, así como las asociaciones que las palabras traen consigo, para jugar sin restricción alguna con las maneras de organizar el mundo en palabras.

[…]

Las cosas entran en mi mente más bien caótica —fragmentos de lenguaje, conciencia de mí mismo— y allí se ocultan, girando, chocando y separándose al azar como electrones, y vuelven, si acaso, a la conciencia o a la página, a veces profundamente reconstituidas. Y es realmente ahí, en esa fase incipiente de la escritura-que-es-en-realidad-pensamiento, donde sospecho que tiene lugar la gran invención, la sorpresa y la nueva inteligencia.

Richard FordRichard Ford. “Qué escribimos, por qué lo escribimos y a quién le importa”.

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