El libro: «Todo lo que hay»

Tres décadas después de la publicación de su anterior novela, la aparición de Todo lo que hay constituyó el acontecimiento literario del año en Estados Unidos. Ambientada en las décadas doradas que siguieron a la Segunda Guerra Mundial, en ella se dan cita los temas, inquietudes y pensamientos que han ocupado a Salter toda su vida, ese afán permanente por capturar los espacios íntimos, evanescentes, que todos albergamos y dejarlos grabados en tinta sobre papel.

Todo lo que hay_300_CMYKTras participar como joven oficial en las batallas navales de Okinawa, Philip Bowman vuelve a casa y, después de pasar por Harvard, consigue un empleo en una pequeña editorial de renombre en Nueva York. En esa época, la edición atañe a un puñado de editoriales en América y Europa que desarrollan su negocio en una frenética actividad social: cócteles, cenas, encuentros en apartamentos de leyenda y conversaciones que se alargan hasta altas horas de la madrugada. En esos ágapes mundanos donde se fraguan acuerdos furtivos y se deciden carreras literarias, Bowman se siente como pez en el agua. Sin embargo, pese a su éxito profesional y a sus infalibles dotes de seductor, el amor duradero parece eludirlo. Cuando finalmente conoce a una mujer que lo fascina, Bowman emprenderá un camino que nunca había pensado transitar.

La narración de Salter es un deslumbrante y en ocasiones devastador laberinto de amor y ambición, un retrato intimista de las conmociones y los placeres de estar vivo. El éxito comercial de esta obra cumbre —llegó a los primeros puestos del NYT— contribuirá sin duda a que un público mucho más amplio disfrute de la maestría narrativa de uno de los autores norteamericanos más importantes de su generación.

Todo lo que hay, de James Salter, Salamandra

 

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Dos paradojas nazis

El tabaco es para el hombre un veneno de lo más peligroso.

Adolf Hitler

Adolf Eichmann, según dice un biógrafo de Nabokov, no pudo resistir la lectura de «Lolita», después de leer algunas páginas arrojó el libro: «¡Esto es repugnante!».

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Seis tipos de escritores

En 1934 Ezra Pound publica El ABC de la lectura, un ensayo centrado fundamentalmente en la poesía en el que condensa su teoría estética. En él distingue seis tipos de escritores:

  1. Los inventores:Son aquellos que rompen con la convención y encuentran un nuevo camino o cuyo trabajo da pie a que otros que vengan justo detrás puedan abrirse paso por nuevos caminos. Muchas veces lo hacen por intuición y de forma incompleta, de manera que necesitan que otros escritores terminen lo que ellos han empezado.
  1. Los maestros:Si los anteriores inventan una técnica, un movimiento o un estilo estos son capaces de llevarlo a su más alta realización. Se puede considerar como un siguiente paso a los inventores, pero la historia de la literatura demuestra que no siempre coinciden
  1. Los epígonos:Son los que siguen a los dos tipos de escritores anteriores. El nuevoEdgar Poud tipo de escritura ya ha alcanzado su punto más climático y si no innovan se ven obligados a repetir. Las características se van diluyendo poco a poco hasta que aparezcan nuevos inventores.
  1. Los buenos escritores sin grandes cualidades:Tienen la suerte de nacer cuando la literatura del momento ‒o alguna de sus ramas‒ se encuentra en un estado saludable. Pound pone como ejemplo a los hombres que escribieron poesía en la época de Dante o de Shakespeare o que escribieron novelas después de Flaubert. Lo hicieron después de que otros escritores les mostraran el camino para hacerlo.
  1. Los escritores de belles-lettres:Estos escritores no inventan nada aunque consiguen dominar una cierta técnica literaria especializándose en algún tipo de escritura. Sin embargo, no pueden llegar a considerarse ni grandes hombres ni expresan verdades universales ni consiguen reflejar el espíritu de su época.

 

  1. Los amantes de las modas:Sin palabras.

Según Pound, mientras el lector no sepa distinguir los dos primeros tipos de escritores del resto los árboles no le dejarán ver el bosque cuando se encuentre ante un texto literario. El único criterio que tendrá es saber qué le gusta y qué no le gusta, pero no será capaz de valorar la calidad de un libro en relación con otros libros y, en definitiva, de decidir si merece la pena o no, más allá de lo que digan especialistas y críticos. En relación con esto, Pound todavía ofrece en ese mismo ensayo algunos consejos para decidir si hacer caso a los críticos. Lo más importante, dice Pound, es ignorar a aquellos críticos que no hayan sido capaces de producir ningún trabajo destacable. Aunque supongo que esto nos complica más que nos ayuda, porque nos obliga a hacer crítica de la crítica.

(Publicado por Alejandro Gamero en Literatura)

 

 

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La luz de la mañana

Poema VII

Roe mi frente dura
el lobo de la medianoche.
 
Una escondida estrella arrima su sosiego.
 
Entre todos los soles ya me canta aceite de júbilos.
Siento en mis manos venir la luz entera de la mañana.
 

En Hecho de estampas VII

Jacobo FijmanJacobo Fijman (Poeta argentino)

(A través de Patricia Damiano)

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El universo mítico

Cuando un individuo pierde contacto con el universo mítico, y su vida se ve reducida al único dominio de los hechos, su salud mental se encuentra en grave peligro.

Carl Gustav Jung

 

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Mi primera televisión

Brainard. Me acuerdo

 

Analogías personales con Joe Brainard:

Me acuerdo de la primera vez (?) que vi la televisión. Lucille Ball estaba yendo a clase de ballet (?)

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Reflexión sobre el arte y la vida

Nuestro equilibrio interior es siempre precario y está amenazado, pues somos constantemente el blanco de pruebas y agresiones de la realidad cotidiana: la resultante de las luchas de la vida es siempre incierta, y, en resumidas cuentas, es quizá un personaje de Mario Vargas Llosa el que ha dado la mejor descripción de nuestra condición común: «La vida es un tornado de mierda, en el que el arte es nuestra único paraguas».

Simon LeysSimon Leys

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La poesía

Sin la muerte no tendría sentido el combate que la poesía libra, con suerte varia, contra ella; no tendría sentido el difícil sentido de la vida, de gracia y esperanza que la poesía implica, su proyección como antidestino, sin olvidar que el amor y la pérdida se complementan y se contraponen. La poesía nace de esa contradicción y su cometido es superarla una y otra vez, porque su victoria nunca es definitiva y debe ser incesantemente reiterada transmutando la pena en dicha de palabras (o de formas, colores, sonidos)

Edgar Bayley

Edgar Bayley

(A través de Patricia Damiano)

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Poema de Álvaro Mutis

Cada poema

Cada poema un pájaro que huye

del sitio señalado por la plaga.

Cada poema un traje de la muerte

por las calles y plazas inundadas

en la cera letal de los vencidos.

Cada poema un paso hacia la muerte,

una falsa moneda de rescate,

un tiro al blanco en medio de la noche

horadando los puentes sobre el río,

cuyas dormidas aguas viajan

de la vieja ciudad hacia los campos

donde el día prepara sus hogueras.

Cada poema un tacto yerto

del que yace en la losa de las clínicas,

un ávido anzuelo que recorre

el limo blando de las sepulturas.

Cada poema un lento naufragio del deseo,

un crujir de los mástiles y jarcias

que sostienen el peso de la vida.

Cada poema un estruendo de lienzos que derrumban

sobre el rugir helado de las aguas

el albo aparejo del velamen.

Cada poema invadiendo y desgarrando

la amarga telaraña del hastío.

Cada poema nace de un ciego centinela

que grita al hondo hueco de la noche

el santo y seña de su desventura.

Agua de sueño, fuente de ceniza,

piedra porosa de los mataderos,

madera en sombra de las siemprevivas,

metal que dobla por los condenados,

aceite funeral de doble filo,

cotidiano sudario del poeta,

cada poema esparce sobre el mundo

el agrio cereal de la agonía.
 

Alvaro MutisÁlvaro Mutis

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La enfermedad de la conciencia

Unamuno

 

El hombre, por ser hombre, por tener conciencia, es ya, respecto al burro o al cangrejo, un animal enfermo. La conciencia es una enfermedad.

Unamuno

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