Centenario de Julio Cortázar: Una recomendación

Cinco cuentos imprescindibles de Julio Cortázar:

“Casa tomada”, de Bestiario, 1951

“Carta a una señorita en París”, de Bestiario, 1951

“El perseguidor”, de Las armas secretas, 1959

“Continuidad de los parques”, de Final del juego, 1964

“La autopista del sur”, de Todos los fuegos del fuego, 1966

Cortázar 2

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Centenario de Julio Cortázar: Un texto

Instrucciones para subir una escalera

CortázarNadie habrá dejado de observar que con frecuencia el suelo se pliega de manera tal que una parte sube en ángulo recto con el plano del suelo, y luego la parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a una nueva perpendicular, conducta que se repite en espiral o en línea quebrada hasta alturas sumamente variables. Agachándose y poniendo la mano izquierda en una de las partes verticales, y la derecha en la horizontal correspondiente, se está en posesión momentánea de un peldaño o escalón. Cada uno de estos peldaños, formados como se ve por dos elementos, se sitúa un tanto más arriba y adelante que el anterior, principio que da sentido a la escalera, ya que cualquiera otra combinación producirá formas quizá más bellas o pintorescas, pero incapaces de trasladar de una planta baja a un primer piso.
Las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente incómodas. La actitud natural consiste en mantenerse de pie, los brazos colgando sin esfuerzo, la cabeza erguida aunque no tanto que los ojos dejen de ver los peldaños inmediatamente superiores al que se pisa, y respirando lenta y regularmente. Para subir una escalera se comienza por levantar esa parte del cuerpo situada a la derecha abajo, envuelta casi siempre en cuero o gamuza, y que salvo excepciones cabe exactamente en el escalón. Puesta en el primer peldaño dicha parte, que para abreviar llamaremos pie, se recoge la parte equivalente de la izquierda (también llamada pie, pero que no ha de confundirse con el pie antes citado), y llevándola a la altura del pie, se le hace seguir hasta colocarla en el segundo peldaño, con lo cual en éste descansará el pie, y en el primero descansará el pie. (Los primeros peldaños son siempre los más difíciles, hasta adquirir la coordinación necesaria. La coincidencia de nombre entre el pie y el pie hace difícil la explicación. Cuídese especialmente de no levantar al mismo tiempo el pie y el pie).
Llegado en esta forma al segundo peldaño, basta repetir alternadamente los movimientos hasta encontrarse con el final de la escalera. Se sale de ella fácilmente, con un ligero golpe de talón que la fija en su sitio, del que no se moverá hasta el momento del descenso.

Historia de Cronopios y de famas, 1962

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Borges en la tumba de Poe

Borges-Poe 2 Borges-Poe 1

 

Fotos de la publicación de Patricia Damiano

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En el cuarto ropero

Brainard. Me acuerdo

 

Analogías personales con Joe Brainard:

Me acuerdo de jugar a los médicos en el cuarto ropero.

 

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El escritor sin obra

¿Quién era Félicien Marboeuf? (…) pronto supe que era el «más grande de entre los escritores que no han escrito nunca nada», el autor de una serie de magníficas obras no escritas. 

Se dice que tenía de la literatura una concepción tan ideal que nunca pudo concebir que un hombre, fuera el que fuera, pudiera un día tener el genio de darle forma.

Fue por una ambición intelectual excesiva e inhumana y no por falta de genio, por lo que Félicien Marboeuf se autoimpuso la no producción.

Vila-Matas

Enrique Vila-Matas

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Para el comprador indeciso

 

Si lStevenson. La isla del tesoroos cuentos que narran los marinos,
Hablando de temporales y aventuras, de sus amores y sus odios, 
De barcos, islas, perdidos Robinsones
Y bucaneros y enterrados tesoros,
Y todas las viejas historias, contadas una vez más 
De la misma forma que siempre se contaron, 
Encantan todavía, como hicieron conmigo,
A los sensatos jóvenes de hoy:
-¿Qué más pedir? Pero si ya no fuera así, 
Si tan graves jóvenes hubieran perdido 
La maravilla del viejo gusto
Por ir con Kingston o con el valiente Ballantyne,
O con Coopery atravesar bosques y mares:
Bien. ¡Así sea! Pero que yo pueda
Dormir el sueño eterno con todos mis piratas
Junto a la tumba donde se pudran ellos y sus sueños.

Poema inicial de La isla del tesoro

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Imágenes de Auguste Rodin

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Abrazar la pérdida

Portada del último Babelia

Abrazar la pérdida

Repaso de Leila Guerrero a la literatura que hace frente al dolor por la ausencia.

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T.S. Eliot

T.S. Eliot

 

Parece ser que T.S. Eliot, a los treinta años, usaba polvo facial verde pálido. En algunos círculos de decía que era para aparentar que estaba sufriendo.

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Los libros salen de las tripas

…García Márquez me cogió del brazo; a ratos, cuando le dejaban, me hablaba al oído. Digo cuando le dejaban porque estar aquel día con García Márquez es lo más parecido que me ha pasado en mi vida a estar con el Papa: la gente hacía cola para darle la mano, para mostrarle una edición cualquiera de una de sus obras, para que bendijese su matrimonio reciente, para que besase a su bebé. «¿Sabes una cosa», me susurró en un intervalo de la procesión. «No voy a volver a publicar ninguna novela». «Lo siento», dije, con absoluta sinceridad; luego le pregunté por qué iba a hacer eso. «Mira, Javier,», contestó apretándome con fuerza el brazo. «Yo soy un viejo: y sé engañar a todo el mundo, si quisiera, podría hacerlo. Pero a quien no puedo engañarme es a mí. Y si los libros no salen de las tripas, es mejor no escribirlos».

CercasJavier Cercas

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