Ventana a YouTube. Errol Linton (live @Into The Great Wide Open Vlieland 2022)

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Imagen. Walter Benjamin y Bertolt Bretch jugando ajedrez en 1934

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Álbum de librerías incompleto 271

Librería Bohindra. Madrid
Librería del Palau. Barcelona
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Recopilación de textos fotografiados. «Canción de amor», Rainer Maria Rilke

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El oficio de escritor. Enrique Vila-Matas


«El oficio de escritor es un oficio bastante miserable, pero es que, además, está poblado de tontos que no se dan cuenta de la fragilidad inmensa, de lo efímero que es», había dicho una vez Bolaño en la televisión chilena. Ignoro si él estaría de acuerdo —imagino que no, porque le gustaba estar en desacuerdo con todo—, pero para mí, cuando alguien me hablaba de «un escritor de verdad», o de «un escritor de antes», o simplemente de un escritor al que se le pudiera llamar escritor y que por tanto no fuera un impostor más, siempre, siempre, lo imaginaba, lo sigo imaginando, vestido de riguroso negro y muy francés (aunque no sea francés), frente al Mediterráneo. Y, además, poeta, mucho más allá de las poesías chilena y francesa. 

Enrique Vila-Matas

(Montevideo)

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Entrevista con Samanta Schweblin: nuevos cuentos para perturbar

Samanta Schweblin. Foto: Ariel Grinberg

El buen mal es el nuevo libro de relatos de la premiada autora de Distancia de rescate y Pájaros en la boca. Argentina residente en Berlín, fue durante los dos últimos años jurado del Premio Clarín Novela.

Origen: Entrevista con Samanta Schweblin: nuevos cuentos para perturbar

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Cada lectura es una vida de repuesto. Ismael López Gávez

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Columna: Todo anda regular. Juan José Millás

La playa de Las Arenas, en Valencia, esta semana.Biel Aliño (EFE)

Nada hay más cruel que el silencio de los progenitores cuando desaparecen. Papá, mamá, decidme algo, que no hay día que no piense en vosotros debajo de la ducha

Origen: Todo anda regular | Opinión | EL PAÍS

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Cuando Jérôme Lindon conoció a Samuel Beckett

Cuando Jérôme Lindon conoció a Samuel Beckett:

«Un día, en 1950, un amigo mío, Robert Carlier, me dijo: «Deberías leer el manuscrito de un escritor irlandés que escribe en francés. Se llama Samuel Beckett. Seis editores ya lo han rechazado». Desde hacía dos años dirigía las Éditions de Minuit. Unas semanas más tarde, vi tres manuscritos sobre uno de nuestros escritorios: ‘Molloy’, ‘Malone muere’, ‘El innombrable’, con ese nombre de autor desconocido pero que ya me resultaba familiar.

Fue en ese momento cuando supe que tal vez llegaría a ser editor, quiero decir, un editor de verdad. Desde la primera línea —»Estoy en el cuarto de mi madre. Ahora soy yo quien vive aquí. No recuerdo cómo llegué»— la belleza arrolladora de ese texto me golpeó. Leí Molloy en unas pocas horas, como nunca había leído un libro. Pero esta vez no se trataba de una novela publicada por uno de mis colegas, de esas obras maestras consagradas en las que, como editor, nunca podría haber tenido parte: era un manuscrito inédito, y no solo inédito, sino rechazado por varios editores. No podía creerlo.

Al día siguiente, vi a Suzanne, su esposa, y le dije que me gustaría publicar esos tres libros lo antes posible, pero que no tenía muchos recursos. Ella se encargó de llevarle los contratos a Samuel Beckett y me los devolvió firmados. Era el 15 de noviembre de 1950.

Samuel Beckett pasó por la editorial unas semanas después. Más tarde, Suzanne me contó que, al regresar a casa, él tenía el rostro sombrío. Sorprendida, temiendo que el contrato con su primer editor lo hubiera decepcionado, le preguntó qué ocurría. Beckett le respondió que, por el contrario, nos había encontrado a todos muy amables y que estaba desesperado al pensar que la publicación de Molloy nos llevaría a la ruina.

El libro salió el 15 de marzo. El impresor, un alsaciano católico, temiendo que la obra fuera perseguida por atentar contra las buenas costumbres, omitió prudentemente incluir su nombre al final del volumen.

Días después, escribí a Sam para pedirle una foto suya y un cuento del que me había hablado, ambos destinados a los periódicos. Me respondió con la siguiente carta:


Querido señor Lindon,

Recibí esta mañana su carta de ayer. Le agradezco profundamente su generoso adelanto.
Me hice la foto esta tarde. La tendré pasado mañana y se la enviaré en cuanto la recoja.
Sé que Roger Blin quiere montar la obra. Tenía previsto solicitar una subvención para ello. Dudo mucho que se la concedan. Esperamos a ‘Godot’, pero no para mañana.
La primera mitad del cuento, bajo el título ‘Huida’, ya apareció en ‘Les Temps modernes’, y está a su disposición. ¿Podría esperar hasta mi regreso? Es mi primer trabajo en francés (en prosa). ‘El calmante’, que Madame Dumesnil entregó al señor Lambrichs, quizá sea más adecuado. Se lo dejo a su elección.
Me alegra saber que tiene ganas de publicar pronto ‘El innombrable’. Como le dije, es la obra que más me importa, aunque me haya metido en un buen lío. Intento salir de él. Pero no lo logro. No sé si podrá convertirse en un libro. Quizá no sea más que un tiempo para nada.
Déjeme decirle una vez más cuánto me conmueve el interés que muestra por mi trabajo y cuánto le agradezco los esfuerzos que hace para defenderlo. Reciba mis más sinceros sentimientos de amistad.

Samuel Beckett


Como es probable que Samuel Beckett llegue a leer este penoso testimonio, no me atreveré a decir aquí la admiración sin límites y el afecto que le profeso. A él le incomodaría y a mí también.

Pero me gustaría que se supiera esto, solo esto: que en toda mi vida jamás he conocido a un hombre en quien convivan en un grado tan alto la nobleza y la modestia, la lucidez y la bondad. Nunca habría imaginado que pudiera existir alguien tan auténtico, tan grande, tan íntegro».

«Samuel Beckett. Cahier de l’Herne»

(A través de Kim Nguyen Baraldi)

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María Moliner, artífice del diccionario único: Andrés Neuman celebra su pasión en una biografía novelada

María Moliner, la mujer que enseño a leer a media España (a pesar de Franco).
María Moliner, la mujer que enseño a leer a media España (a pesar de Franco).

‘Hasta que empieza a brillar’ se sumerge en la peripecia de una mujer que hizo historia con dos volúmenes en los que explicaba de forma accesible el significado de todas las palabras del castellano. Más información: Google mejora su español: incorpora el diccionario de la RAE a su buscador y a su teclado

Origen: María Moliner, artífice del diccionario único: Andrés Neuman celebra su pasión en una biografía novelada

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