Entonces escribir es la manera de quien usa la palabra como un cebo, la palabra que pesca lo que no es palabra. Cuando esa no-palabra —la entrelínea— muerde el cebo, algo se ha escrito. Cuando se ha pescado la entrelínea, se puede con alivio tirar la palabra. Pero ahí termina la analogía: la no-palabra, al morder el cebo, lo ha incorporado. Lo que salva entonces es escribir distraídamente.
La literatura se introduce en nuestras vidas de una forma insensible y progresiva y no solo nos va conformando el pensamiento sino prestándonos sus propios ojos, es decir, proporcionándonos patrones con arreglo a los cuales mirar lo que nos pasa.
A lo largo de los años, leí tres tipos de cosas. Primero, lo que aparecía en los libros de texto y constituía lectura obligada en la carrera, textos que a mí personalmente no podían decirme nada. P…
Origen: Leía desde la urgencia y el miedo, Herta Müller – Calle del Orco
Vivimos en una época de interminables seminarios de creación literaria, cursos universitarios de escritura (imagínate, licenciarse en escritura), hay más poetas por centímetro cuadrado que nunca, más revistas de poesía, más libros de poemas (el noventa y nueve por ciento de ellos publicado por editoriales pequeñas, microscópicas), competiciones poéticas, poetas de performance, poesía vaquera; y sin embargo, pese a toda esa actividad, poco se ha escrito de importancia. Las apasionadas ideas que alimentaron las innovaciones de los primeros modernistas parecen haberse extinguido. Ya nadie cree que la poesía (o el arte) sea capaz de cambiar el mundo. Nadie tiene que cumplir una misión sagrada. Ahora hay poetas por todas partes, pero solo hablan entre ellos.
Carta de Paul Auster a J.M. Coetzee, 29 de septiembre de 2009
Si alguna vez sufres-y lo harás por alguien que te amó y que te abandona, no le guardes rencor ni le perdones: deforma su memoria el rencoroso y en amor el perdón es sólo una palabra que no se aviene nunca a un sentimiento. Soporta tu dolor en soledad, porque el merecimiento aún de la adversidad mayor está justificado si fuiste desleal a tu conciencia, no apostando sólo por el amor que te entregaba su esplendor inocente, sus intocados mundos.
Así que cuando sufras y lo harás- por alguien que te amó procura siempre acusarte a ti mismo de su olvido porque fuiste cobarde o quizí fuiste ingrato. Y aprende que la vida tiene un precio que no puedes pagar continuamente. Y aprende dignidad en tu derrota agradeciendo a quien te quiso el regalo fugaz de su hermosura.
Manuel Vilas, Espido Freire y Sergio del Molino en la presentación de la colección de Alianza ‘Dos tardes con’. B.Moya / Anaya
La editorial Alianza publica una colección de entregas cortas que permiten al lector conocer de manera profunda los clásicos a través de los ojos de otros escritores.Más información: Los cuentos de Kafka, el corazón de su obra y la mejor puerta para entrar en su fascinante universo
"Escribir no es sentarse a escribir; esa es la última etapa, tal vez prescindible. Lo imprescindible, no ya para escribir sino para estar realmente vivo, es el tiempo de ocio." (Mario Levrero)