Una antología que reuniera citas elegidas solo por su elocuencia, su profundidad, su chispa o su belleza correría el riesgo de ser aburrida, interminable e incoherente. Su unidad interna no debe provenir más que de la personalidad y los gustos del compilador, y ofrecer una especie de reflejo de ellos.
Simon Leys
Una de las funciones esenciales del cuento, y, más ampliamente del arte en general consiste en imponer una tregua al combate de los hombres.
Daniel Pennac
El poeta es un dios, o el joven poeta es un dios. El viejo poeta es un vagabundo.
Wallace Stevens
Solo los tontos creen que el silencio es un vacío. No está vacío nunca.
La realidad se ha vuelto ciencia ficción, fantasía, distopía
«Todo se está convirtiendo en ciencia ficción. Desde los márgenes de una literatura casi invisible ha surgido casi intacta la realidad del siglo XX». Esto lo escribía J. G. Ballard […]
Pero el amor, esa palabra… Moralista Horacio, temeroso de pasiones sin una razón de aguas hondas, desconcertado y arisco en la ciudad donde el amor se llama con todos los nombres de todas las calles, de todas las casas, de todos los pisos, de todas las habitaciones, de todas las camas, de todos los sueños, de todos los olvidos o los recuerdos. Amor mío, no te quiero por vos ni por mí ni por los dos juntos, no te quiero porque la sangre me llame a quererte, te quiero porque no sos mía, porque estás del otro lado, ahí donde me invitás a saltar y no puedo dar el salto, porque en lo más profundo de la posesión no estás en mí, no te alcanzo, no paso de tu cuerpo, de tu risa, hay horas en que me atormenta que me ames (cómo te gusta usar el verbo amar, con qué cursilería lo vas dejando caer sobre los platos y las sábanas y los autobuses), me atormenta tu amor que no me sirve de puente porque un puente no se sostiene de un solo lado, jamás Wright ni Le Corbusier van a hacer un puente sostenido de un solo lado, y no me mires con esos ojos de pájaro, para vos la operación del amor es tan sencilla, te curarás antes que yo y eso que me querés como yo no te quiero. Claro que te curarás, porque vivís en la salud, después de mí será cualquier otro, eso se cambia como los corpiños. Tan triste oyendo al cínico Horacio que quiere un amor pasaporte, amor pasamontañas, amor llave, amor revólver, amor que le dé los mil ojos de Argos, la ubicuidad, el silencio desde donde la música es posible, la raíz desde donde se podría empezar a tejer una lengua. Y es tonto porque todo eso duerme un poco en vos, no habría más que sumergirte en un vaso de agua como una flor japonesa y poco a poco empezarían a brotar los pétalos coloreados, se hincharían las formas combadas, crecería la hermosura. Dadora de infinito, yo no sé tomar, perdoname.
La reciente reedición exhaustiva de sus cuentos y una exposición en Montevideo relanzan al escritor uruguayo hacia un lugar central en la literatura latinoamericana
¿Qué es lo que te ayuda a vivir en los momentos de desconsuelo? La necesidad de ganar tu pan, el sueño, el amor, la ropa limpia que te pones, un viejo libro que relees.Todo lo que era bueno en las horas de deleite sigue siendo exquisito en las horas de desamparo.
George Steiner, en su casa de Cambridge en el verano de 2016. BORJA HERMOSO
El gran pensador, crítico y escritor fallecido en Cambridge creó el concepto de “extraterritorialidad” para designar a los autores del exilio y del desarraigo cuya lengua literaria no es la materna.
Imagínese usted un pueblo muy pequeño donde hay una señora vieja que tiene dos hijos, uno de 17 y una hija de 14. Está sirviéndoles el desayuno y tiene una expresión de preocupación. Los hijos le preguntan qué le pasa y ella les responde: “No sé pero he amanecido con el presentimiento que algo muy grave va a sucederle a este pueblo”.
El hijo se va a jugar al billar, y en el momento en que va a tirar una carambola sencillísima, el otro jugador le dice: “Te apuesto un peso a que no la haces”. Todos se ríen. Él se ríe. Tira la carambola y no la hace. Paga su peso y todos le preguntan qué pasó, si era una carambola sencilla. Y él contesta: “es cierto pero me ha quedado la preocupación de una cosa que me dijo mi madre esta mañana sobre algo grave que va a suceder a este pueblo”. Todos se ríen de él y el que se ha ganado su peso regresa a su casa, donde está con su mama, o una nieta o en fin, cualquier pariente, feliz con su peso dice y comenta:
-Le gané este peso a Dámaso en la forma más sencilla porque es un tonto.
-¿Y por qué es un tonto?
-Porque no pudo hacer una carambola sencillísima. Estaba con la idea de que su mamá amaneció hoy con la idea de que algo muy grave va a suceder en este pueblo.
Y su madre le dice:
– No te burles de los presentimientos de los viejos porque a veces salen.
Una pariente oye esto y va a comprar carne.
Ella le dice al carnicero: “Deme un kilo de carne” y en el momento que la está cortando, le dice: Mejor córteme dos, porque andan diciendo que algo grave va a pasar y lo mejor es estar preparado”. El carnicero despacha su carne y cuando llega otra señora a comprar un kilo de carne, le dice: “mejor lleve dos porque hasta aquí llega la gente diciendo que algo muy grave va a pasar y se están preparando y comprando cosas”. Entonces la vieja responde: “Tengo varios hijos, mejor deme cuatro kilos…”
Se lleva los cuatro kilos y para no hacer largo el cuento, diré que el carnicero en media hora agota la carne, mata a otra vaca, se vende toda y se va esparciendo el rumor. Llega el momento en que todo el mundo en el pueblo, está esperando que pase algo. Se paralizan las actividades y de pronto a las dos de la tarde.
Alguien dice:
-¿Se ha dado cuenta del calor que está haciendo?
-¡Pero si en este pueblo siempre ha hecho calor!
Tanto calor que es pueblo donde los músicos tenían instrumentos remendados con brea y tocaban siempre a la sombra porque si tocaban al sol se les caían a pedazos.
-Sin embargo -dice uno-, a esta hora nunca ha hecho tanto calor.
-Pero a las dos de la tarde es cuando hace más calor.
-Sí, pero no tanto calor como ahora.
Al pueblo desierto, a la plaza desierta, baja de pronto un pajarito y se corre la voz:
“Hay un pajarito en la plaza”.
Y viene todo el mundo espantado a ver el pajarito.
-Pero señores, siempre ha habido pajaritos que bajan.
-Sí, pero nunca a esta hora.
Llega un momento de tal tensión para los habitantes del pueblo, que todos están desesperados por irse y no tienen el valor de hacerlo.
-Yo sí soy muy macho -grita uno-. Yo me voy.
Agarra sus muebles, sus hijos, sus animales, los mete en una carreta y atraviesa la calle central donde todo el pueblo lo ve.
Hasta que todos dicen: “Si este se atreve, pues nosotros también nos vamos”.
Y empiezan a desmantelar literalmente el pueblo.
Se llevan las cosas, los animales, todo.
Y uno de los últimos que abandona el pueblo, dice: “Que no venga la desgracia a caer sobre lo que queda de nuestra casa”, y entonces la incendia y otros incendian también sus casas.
Huyen en un tremendo y verdadero pánico, como en un éxodo de guerra, y en medio de ellos va la señora que tuvo el presagio, le dice a su hijo que está a su lado: “¿Vistes mi hijo, que algo muy grave iba a suceder en este pueblo?”
García Márquez
(A través de «Las cuatro esquinas. Una intesección literaria»)
Frente a la coyuntura del COVID-19 Buenos Aires Poetry liberará sus libros. En el siguiente LINK podés leer y descargar el libro Nuevos Versos y Canciones, de Arthur RIMBAUD. Descargar Arthur Rimba…
[…] Si sucede a menudo que los poemas no se refieren a ninguna experiencia conocida, ni a nada con lo que quede caracterizado su ser, por lo que no pueden ser entendidos, sino absorbidos, ¿cómo se pueden aplicar unas consideraciones sobre el oficio que se justifican con el argumento de que facilitan la comunicación? Quzá sea esta una de las razones por las que la mayoría de las discusiones sobre el oficio no lleguen ni a rozar los elementos esenciales de la poesía. Puede que el poema sea, en última instancia, la metáfora de algo desconocido, y que trabajarlo (o sea escribir el poema) sea un procedimiento para recuperarlo. A lo mejor, retener el origen ausente resulta necesario para mantener la existencia del poema como artefacto inagotable. (Aunque las palabras pueden representar cosas o acciones, cuando se combinan pueden representar algo más: lo no dicho, la unidad de antemano desconocida de la que el poema es ejemplo). Podríamos decir además que, en la medida en que un poema se explica o se parafrasea, deja de ser un poema. Si no queda nada del poema, se habrá converetido en la paráfrasis de sí mismo, y eso, la paráfrasis, será lo que experimenten los lectores, no el poema. Esta es la razón por la que los poemas no deben existir solo en el lenguaje, sno también más allá de él.
Julie Christie y Omar Sharif, en un fotograma de la película ‘Doctor Zhivago’, de David Lean.THE GRANGER COLLECTION CORDON PRESS
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"Escribir no es sentarse a escribir; esa es la última etapa, tal vez prescindible. Lo imprescindible, no ya para escribir sino para estar realmente vivo, es el tiempo de ocio." (Mario Levrero)