Javier Aparicio Maydeu. «Vestida de corto», de Marie Gauthier

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W. H. Auden. Lecturas

Aunque una obra literaria pueda leerse de varias maneras, estas lecturas no son infinitas y pueden ordenarse de un modo jerárquico: algunas lecturas son sin duda más «verdaderas» que otras, algunas resultan improbables, otras falsas, y otras, como empezar por el final e ir avanzando hacia el principio, francamente absurdas. Por esa razón, a una isla desierta, uno debería llevarse un buen diccionario, antes que la mayor obra literaria imaginable; porque, respecto de sus lectores, el diccionario es completamente pasivo y puede, legítimamente, leerse de infinitas maneras.

W. H. Auden
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Etty Hillesum: escritora judía holandesa asesinada en Auschwitz

Fue deportada a Auschwitz con sus padres y hermanos, donde perecieron todos. 

Es autora de un excelente diario que abarca los años 1941-1943

Etty Hillesum no practicaba la religión judía. Etty estudió en Ámsterdam Derecho. Vivía en una casa de huéspedes, de cuyo propietario, Han Wegerif, fue amante. […]

Origen: Etty Hillesum: escritora judía holandesa asesinada en Auschwitz | La Voz de Almería

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Somos la memoria que tenemos. José Saramago

Hay un dicho que es tan común como falso: El pasado, pasado está, creemos. Pero el pasado no pasa nunca, si hay algo que no pasa es el pasado, el pasado está siempre, somos memoria de nosotros mismos y de los demás, en este sentido somos de papel, somos papel donde se escribe todo lo que sucede antes de nosotros, somos la memoria que tenemos.

José Saramago

José Saramago

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Bukowski, cien años del vendaval que azotó la literatura española

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Minicuento: «Un sueño». Jorge Luis Borges

En un desierto lugar del Irán hay una no muy alta torre de piedra, sin puerta ni ventana. En la única habitación (cuyo piso es de tierra y que tiene la forma del círculo) hay una mesa de madera y un banco. En esa celda circular, un hombre que se parece a mí escribe en caracteres que no comprendo un largo poema sobre un hombre que en otra celda circular escribe un poema sobre un hombre que en otra celda circular… El proceso no tiene fin y nadie podrá leer lo que los prisioneros escriben.

FIN

Jorge Luis Borges
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Reflexiones. Cesare Pavese

Querría estar siempre —como lo estoy esta mañana— seguro de que, estando la voluntad del adulto condicionada por las cien mil decisiones que fue tomando el niño en estado de irresponsabilidad, es ridículo hablar de libre albedrío también en el adulto. Nos encontramos poco a poco caracterizados (a los 16 años, a los 18, a los 20, a los 22, etcétera) sin saber siquiera cómo hemos llegado, y es indudable que, según el distinto carácter, se obrará de un modo o de otro: ¿qué es del libre y consciente albedrío?

Cesare Pavese
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Lectura: ‘Algo en lo que creer’. Nikolas Butler

Nickolas Butler, fotografiado recientemente en Barcelona. / MARTÍ FRADERA

Nickolas Butler explora en su última novela los entresijos espirituales de la creencia de la mano de un memorable personaje castigado por la pérdida

Origen: Crítica de ‘Algo en lo que creer’: el espinoso asunto de la fe


Textos

El mundo, Lyle lo sabía, se dividía en dos tipos de personas (como suele decirse, o como se tiende a simplificar): aquellas a las que los cementerios les resultaban lugares tristes e inquietantes, y aquellas otras a las que, como le sucedía a él, les inspiraban una sensación profunda y duradera de unidad y equilibrio; como si alguien bajara repentinamente el volumen de la vida y uno flotara en el espacio exterior, contemplándolo todo, contemplando su inmensidad.


Era entonces cuando comenzaban su jornada, si bien por lo general todavía apuraban unos cuantos sorbos más de café mientras se demoraban otro minuto en el cálido interior del coche, escuchando las noticias de la mañana. Luego se bajaban dando sendos portazos y, ya fuera, estiraban sus espaldas rígidas. Una vez ejecutada aquella calistenia ritual y espasmódica para vejetes oxidados, se internaban en el huerto, dejando en la camioneta las fiambreras y los termos. Entonces la pomarada se desplegaba ante ellos, decorada todavía por los jirones de niebla matinal, los pájaros que cruzaban fugaces y, revoloteando a menor altura, las polillas y mariposas.


Se acercó a su manzano favorito y se tiró en el suelo junto a él. Se tumbó de espaldas sobre la nieve, densa, blanda y suave, y sintió su corazón palpitar y dar saltos. Un dolor relampagueante le sacudió los brazos y los dedos, hasta que una insensibilidad total reemplazó las punzadas. En lo más profundo del valle, sobre el río y también sobre las colinas del oeste, se hicieron visibles las primeras luces del alba. Los haces dorados acariciaron los árboles cubiertos de hielo y las flores de los manzanos cayeron sobre Lyle, derramándose sobre su rostro y su boca abierta. Cerró los ojos y se quedó dormido.

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No leas libros tumbado en la cama, Akira Kurosawa

He olvidado quién dijo que la creación es memoria. Mis propias experiencias y las distintas cosas que he leído están guardadas en mi memoria y forman la base sobre la cual creo algo nuevo. No podrí…

Origen: No leas libros tumbado en la cama, Akira Kurosawa – Calle del Orco

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Las lealtades. Delphine de Vigan

Son lazos invisibles que nos vinculan a los demás —lo mismo a los muertos que a los vivos—, son promesas que hemos murmurado y cuya repercusión ignoramos, fidelidades silenciosas, son contratos pactados las más de las veces con nosotros mismos, consignas aceptadas sin haberlas oído, deudas que albergamos en los entresijos de nuestras memorias. Son las leyes de la infancia que dormitan en el interior de nuestros cuerpos, los valores en cuyo nombre actuamos con rectitud, los fundamentos que nos permiten resistir, los principios ilegibles que nos corroen y nos aprisionan. Nuestras alas y nuestros yugos. Son los trampolines sobre los que se despliegan nuestras fuerzas y las zanjas en las que enterramos nuestros sueños.

Delphine de Vigan
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