En este libro [Finnegans Wake] la forma es el contenido, y el contenido es la forma. Puede usted quejarse de que este material no está escrito en inglés. Pero es que no está escrito después de todo…
R. Un artista es una criatura impulsada por demonios. No sabe por qué ellos lo escogen y generalmente están demasiado ocupados para preguntárselo. Es completamente amoral en el sentido de que será capaz de robar, tomar prestado, mendigar o despojar a cualquiera ya todo el mundo con tal de realizar la obra.
P. ¿Quiere usted decir que el artista debe ser completamente despiadado?
R. El artista es responsable solo ante su obra. Será completamente despiadado si es un buen artista. Tiene un sueño, y ese sueño lo angustia tanto que debe librarse de él. Hasta entonces no tiene paz. Lo echa todo por la borda: el honor, el orgullo, la decencia, la seguridad, la felicidad, todo, con tal de escribir el libro. Si un artista tiene que robarle a su madre, no vacilará en hacerlo.
P. Entonces la falta de seguridad, de felicidad, de honor, ¿sería un factor importante en la capacidad creadora del artista?
R. No. Esas cosas solo son importantes para su paz y su contento, y el arte no tiene nada que ver con la paz y el contento.
William Faulkner
Entrevista con William Faulkner (“The Paris Review”. 1953-1983)
En invierno todo es más sencillo, porque no necesitas ningún mundo, ni tampoco el mar y nadie te matará. Te consuela aspirar la furia de los animales con el aroma de los bosques que rodean tu calma. A medianoche crecen la nieve y el hielo y bajo pesados miembros duermen los muertos. Tú hablas con ellos como en la estación del trigo, que ellos cortan en oscuridad y mentiras hasta que la primavera se los bebe bajo el sol que roba sus espinas a rosas enfermas.
Mircea Cărtărescununca ha sentido la llamada de la literatura, del mismo modo que tampoco sintió en su momento la de la respiración. Simplemente abrió…
En qué consiste el placer de la metáfora? La metáfora hace que la mente se experimente a sí misma en el acto de cometer un error, moviéndose sobre una superficie plana del lenguaje, cuando de pronto esta superficie se rompe o se complica. Y lo inesperado emerge.
¿Qué hay en el fondo del deseo de arrojarse al agua? ¿Qué hay en el fondo del deseo de sumergirse en la cosa que obsesiona; de dar el último salto; de lanzarse sin demora y decididamente en pos de lo que se ignora; de franquear el Rubicón; de romper las amarras; de liberarse de todas las precauciones; de arrojarse a la boca del lobo; de jugar a fondo perdido? Extrañas expresiones que una misma antigüedad reúne.
"Escribir no es sentarse a escribir; esa es la última etapa, tal vez prescindible. Lo imprescindible, no ya para escribir sino para estar realmente vivo, es el tiempo de ocio." (Mario Levrero)