Karl Ove Knausgård: Escribir

Escribir “Mi lucha” ha sido un ejercicio de pérdida de control. Cada mañana escribo una página. Me levanto temprano y escribo una página en dos horas. Empiezo con una palabra. Puede ser “manzana” o “sol” o “diente”, cualquiera, eso no importa. Es solo un punto de partida -una palabra, una asociación- y la condición de escribir sobre aquello. No puede ser sobre nada más. Entonces, comienzo sin saber de qué va a tratar el asunto, y así es como el texto se produce por sí solo. 

[…] Es simplemente sentarse a escribir. No pensar, y escribir. Creo que es un estado mental, al que usualmente comparo con la música. Cuando uno ve a los músicos, ellos no están pensando en qué están haciendo, solo tocan. Bueno, lo mismo puede ocurrir con la escritura. Es solo escribir. 

Cuando no estás preocupado de ti, empiezas a escribir cosas sobre las que nunca pensaste antes. Tus pensamientos no toman el sendero que normalmente habrían seguido. Y el pensamiento es distinto del tuyo. El lenguaje está en ti, pero fuera de ti y no te pertenece. Eso es lo que la literatura puede hacer: cuando le agregas algo, algo más te devuelve. 

[…] Pero ahora he aprendido a escribir de manera diferente. No puedo repetir lo que hice en “Mi lucha”. Se transformó en una especie de técnica: escribo un poquito sobre cómo me siento por algo, un poquito sobre fracaso o pena por algo, y luego viene una reflexión de estilo más ensayístico, y después una descripción de algo ordinario, y así. No puedo repetir eso por el resto de mi vida.

[…] Empezar a escribir de otra forma será muy difícil. Tal vez habrá una especie de vacío en que sea imposible escribir. Ha ocurrido antes y volverá a ocurrir. Y, de nuevo, va a pasar.  

El privilegio de un novelista es que uno es capaz de estar tres años solitario y nadie va a interferir en nada si no lo quieres. Y si tienes fe en tu escritura, es fácil. Es cuando se pierde la fe que las cosas se ponen difíciles. Cuando empiezas a pensar esto es estúpido, es una idiotez, no vale la pena, y así. Esa es la verdadera lucha: superar ese tipo de pensamientos. Cuando se comienza una novela, bueno, el 99% de los novelistas empiezan de manera torpe, estoy seguro. Uno necesita seguir adelante, de modo que eso pueda convertirse en algo. Tal vez tomará 50 o 100 páginas, pero va a resultar bien. 

Cuando me voy a acostar, ansío que llegue la mañana, pues sé que tengo esas dos horas para escribir. Es un momento mágico. Y sé que va a ocurrir. Puedo confiar en ello.

KnausgårdKarl Ove Knausgård

 

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