Yo nací en una familia muy pobre, no podíamos comer y mi vida era una mierda. A los quince años era un ser sin desarrollar y con una cara monstruosa, eso y mis condiciones me traumatizaron muchísimo. Sentir lo que yo sentía entonces era una verdadera frustración, por eso me olvidé de mi físico, empecé a escribir poemas y gracias a todo ello soy feliz ahora, porque siento el Rock’n’Roll y me olvido de toda la puta mierda que nos rodea.
Patti Smith. Diciembre 1976.
Los escritores son solitarios por vocación y necesidad. A veces pienso que la prueba no es tanto el talento, que no es tan raro como la gente cree, sino el propósito o la vocación, que se manifiesta en parte como la habilidad para soportar mucha soledad y seguir trabajando. Antes de que los escritores sean escritores son lectores, viviendo en los libros, a través de los libros, en las vidas de otros que son también las cabezas de otros, en un acto que es tan íntimo y sin embargo tan solitario.
Escribo con una extraña tristeza, siervo de un sofoco intelectual que me llega de la perfección de la tarde. Este cielo de un azul precioso, derivando hacia tonos rosado claros bajo una brisa igual y blanda, me da a la consciencia de mí mismo ganas de gritarme. Al final estoy escribiendo para huir y refugiarme. Evito los idilios. Me olvido de las expresiones exactas y ellas se me abrillantan en el acto físico de escribir, como si las mismas penas las produjera.
Luego íbamos a un café para leer de nuevo el libro y hablábamos de él sin parar, sin parar durante horas. Aquello era amor y a veces pensaba que, como en las películas, el amor era el único medio de traer un universo lejano hasta el nuestro.


