Ernaux vive en una casa de Cergy con paredes empapeladas con diseños de William Morris. FOTO: AMBROISE TEZÉNAS
Que Annie Ernaux (Lillebonne, 1940) reciba en su casa, un personalísimo remanso de calma y libros en Cergy, a 40 kilómetros de París, no es extraño. Su
Un italiano, que posee una villa en Riva, a orillas del lago de Garda, y puede vivir muy bien de las rentas del capital que le dejó su padre, ha vivido los últimos doce años, según escribe La Stampa, con un maniquí de escaparate. Los habitantes de Riva cuentan que, las tardes templadas, observaban cómo el italiano, que al parecer estudió Historia del Arte, se embarcaba con ese maniquí en una embarcación de lujo cubierta con una cúpula de cristal, situada no lejos de su villa, para navegar con su maniquí por el lago. Cuando, hace años, fue calificado de inmoral en una carta de lector dirigida al periódico que se publica en Desenzano, solicitó en el registro civil competente contraer matrimonio con el maniquí, lo que, sin embargo, le fue denegado. También la iglesia rechazó su matrimonio con el maniquí. En invierno deja regularmente el lago de Garda, hacia mediados de diciembre, y se va con su amada, a la que conoció en un escaparate en París, a Sicilia, donde se aloja siempre en el famoso Hotel Timeo de Taormina, para escapar del frío que, en contra de todo lo que se dice, es también insoportable en el lago de Garda todos los años, desde mediados de diciembre.
Detalle de la sala del Museo del Prado –en silencio, vacía– que expone «Las Meninas» – EP
Los cuadros que habitan el Museo del Prado viven en estricto confinamiento desde el pasado 12 de marzo. El periodista y escritor Carlos del Amor ha recorrido sus salas vacías y nos lo cuenta
No conozco un placer como el de los libros, y leo poco. Los libros son presentados a los sueños, y no necesitan presentaciones quienes, con la facilidad de la vida, entablan conversación con ellos.
Un viaje a través del conocimiento humano. Noticias y artículos de investigación, en las áreas científicas y humanísticas. Universidades, Investigaciones, Tecnología, MBA, Ciencia, Facultades, Ciencias Sociales, Ciencias puras, Computación, Software, Hacking, DOI, Cursos Online, Artes, Libros, Conocimiento
Ante un novelista todos nos sentimos como el esclavo se sentía ante el emperador, que, con una sola palabra, puede devolvernos la libertad. Gracias al novelista, perdemos nuestra antigua condición, para conocer la del general, la del tejedor, la de la cantante, la del hidalgo rural; la vida de campo, el juego, la caza, el odio, el amor, la vida de campaña. Por él, somos Napoleón, Savanarola, un campesino; aún más -y es una existencia que hubiéramos podido no conocer nunca- somos nosotros mismos.
Un milagro corriente: que se produzcan tantos milagros corrientes.
Un milagro ordinario: el ladrido de los perros invisibles en el silencio de la noche.
Un milagro del montón: una nube menuda y ligera, capaz de tapar la luna llena y compacta.
Muchos milagros en uno: un aliso que se refleja en el agua y que se vea invertido de izquierda a derecha y que crezca allá con la copa hacia abajo y que no llegue al fondo pese a la poca profundidad del agua.
Un milagro cotidiano: vientos de ligeros a moderados, borrascas en plena tormenta.
Un milagro cualquiera: las vacas son vacas.
Otro milagro, quiérase o no: este huerto y sólo éste, de esta pepita y sólo de ésta.
Un milagro sin frac ni sombrero de copa: palomas blancas en desbandada.
Milagro, porque cómo llamarlo si no: hoy el sol ha salido a las tres catorce y se pondrá a las veinte cero uno.
Un milagro que no sorprende lo debido: una mano tiene menos de seis dedos, pero tiene más de cuatro.
Un milagro, y basta con abrir bien los ojos: el mundo omnipresente.
Un milagro tan adicional como adicional es todo: lo impensable se puede pensar.
"Escribir no es sentarse a escribir; esa es la última etapa, tal vez prescindible. Lo imprescindible, no ya para escribir sino para estar realmente vivo, es el tiempo de ocio." (Mario Levrero)