Antología de pequeños tesoros literarios. Alda Merini

Los poetas trabajan de noche,
cuando el tiempo no les urge,
cuando se calla el ruido de la multitud
y termina el linchamiento de las horas.

Los poetas trabajan en la oscuridad como halcones nocturnos o ruiseñores de canto dulcísimo y temen ofender a Dios.

Pero los poetas, en su silencio, hacen mucho más ruido que una dorada cúpula de estrellas.

Alda Merini


Publicado en Antología de pequeños textos literarios | Etiquetado | Deja un comentario

El lugar de las ilusiones, Julien Gracq

La arquitectura y el urbanismo actuales persiguen en las casas modernas, hasta no dejar ya ni rastro de él, el desván, cueva de tesoros, sésamo de la imaginación infantil, igual que hacen también c…

Origen: El lugar de las ilusiones, Julien Gracq – Calle del Orco

Publicado en El oficio de creador, Tecnica literaria | Etiquetado | Deja un comentario

Lectura: «Dime una adivinanza». Tillie Olsen

Tillie Olsen a los 60 años

Tillie Olsen, una adivinanza perenne

La recuperación de los cuatro relatos ‘Dime una adivinanza’, que sorprenderán al lector por su osadía formal al estilo de Cynthia Ozick o Thomas Pynchon, sabe a pequeño gran acontecimiento

Origen: Tillie Olsen, una adivinanza perenne | El Cultural


Textos

Aquí estoy, planchando, y aquello que usted me preguntó oscila atormentado, atrás y adelante, al compás de la plancha. «Me gustaría que encontrara un rato para venir a verme y hablar de su hija. Estoy segura de que podrá ayudarme a entenderla. Es una chica que necesita ayuda y yo estoy muy interesada en ayudarla». «Que necesita ayuda…». ¿De qué serviría que yo fuera a verla? ¿Acaso cree que, porque soy su madre, tengo la clave, o que usted podría usarme como clave de algún modo? Mi hija ha vivido diecinueve años. Gran parte de esa vida ha transcurrido fuera de mí, por encima de mí. Además, ¿cuándo queda tiempo para recordar, cribar, sopesar, estimar o hacer balance? En cuanto empiece, alguien me interrumpirá y tendré que volver a recogerlo todo una y otra vez. O si no, quedaré sepultada por todo lo que hice o no hice, lo que debería haber sido y lo que no pudo evitarse.

Del relato «Aquí estoy planchando»


Nunca llegaré a una conclusión. Nunca llegaré a decir: «Era una niña que apenas sonreía. Su padre me abandonó antes de que cumpliera un año. Tuve que trabajar durante sus primeros seis años, cuando había trabajo, o llevarla a casa de la familia de su padre. Odiaba ir a la guardería. Era morena y flaca y con pinta de extranjera en un mundo en que toda la admiración era para las niñas rubias con rizos y hoyuelos; era lenta cuando se premiaba la rapidez. Era hija de un amor ansioso, no orgulloso. Éramos pobres y no podíamos ofrecerle una tierra fértil donde crecer tranquila. Yo era una madre joven, una madre descentrada. Había otros hijos creciendo, con sus demandas. Su hermana pequeña parecía todo lo que ella no era. Hubo un tiempo en que no me dejó tocarla. Se guardaba demasiadas cosas, la vida que llevaba le hacía guardarse demasiadas cosas. La sabiduría me llegó demasiado tarde. Pese a lo mucho que tiene dentro, no conseguirá sacar más que una pequeña parte. Es hija de su época, de la depresión, la guerra y el miedo».

Del relato «Aquí estoy planchando»


Llevaban casados cuarenta y siete años. Nadie podía decir cuán profundas se hundían las tercas y retorcidas raíces de la disputa. Solo ahora, cuando las necesidades de los demás ya no los mantenían encadenados el uno al otro, las raíces se volvían visibles, para quebrar la tierra entre ellos y, en su desgarro, sacudir a los hijos, crecidos hace tiempo.

Del relato «Dime una adivinanza»


Vivi metida de lleno en el largo y bello laberinto de esa embriaguez. Los antiguos y viejos ruidos: los sonidos del bebé, la madre que grita fustigada por la exasperación, las peleas de niños, sus juegos, las canciones y las risas.

Del relato «Dime una adivinanza»


—¿Cuándo llegará el fin? Ay, el fin. —Pensó que la invadía de nuevo la pesadilla y, esta vez, se retorció, se acurrucó a su lado, le tomó la mano (por un momento volvió a sentir el peso del suave y distante clamor de la humanidad) y, aferrándose al poco aliento que le quedaba, rogó—: Hombre… ¿tú y yo vamos a destruirnos? Y al buscar una respuesta —en el desamparo de la pena y el miedo por ella (por ella) que desfiguraba el rostro de él—, pudo entender esos últimos meses y supo que se estaba muriendo. Del relato «Dime una adivinanza»

Publicado en El oficio de lector, Lecturas recomendadas | Etiquetado | Deja un comentario

Detrás de una ventana

En mis solitarios paseos por la ciudad suele provocarme agradabilísimas sensaciones y bellísimas imágenes la visión del interior de las habitaciones que yo miro desde abajo, desde la calle, a travé…

Origen: Detrás de una ventana – Calle del Orco

Publicado en Colección de textos literarios o no | Etiquetado , , , | Deja un comentario

El poema no muere por haber vivido… Paul Valéry

Lenguaje útil: el lenguaje que acaba de servirme para expresar mi designio, mi deseo, mi mandato o mi opinión, ese lenguaje que ha cumplido su cometido, se desvanece apenas llega. Lo he emitido para que perezca, para que se transforme radicalmente en otra cosa en la mente de ustedes; y sabré que fui comprendido por el hecho sorprendente de que mi discurso ha dejado de existir: es reemplazado enteramente por su sentido, es decir, por imágenes, impulsos, reacciones o actos que les pertenecen: en suma, por una modificación interior de ustedes.

De ello se deduce que la perfección de esa especie de lenguaje, cuyo único destino es ser comprendido, consiste evidentemente en la facilidad con la que se transforma en otra cosa muy distinta.

Por el contrario, el poema no muere por haber vivido: está hecho expresamente para renacer de sus cenizas y ser de nuevo indefinidamente lo que acaba de ser. La poesía se reconoce en esta propiedad de hacerse reproducir en su forma: nos excita a reconstituirla idénticamente.

Paul Valéry

(A través de Isaias Garde)

Publicado en El oficio de creador, Teoría literaria | Etiquetado | Deja un comentario

Cuaderno de poemas. «La breve palabra». Hamlet Lima Quintana

La breve palabra


A veces el silencio es la palabra justa,
la que enciende las luces, la que mejor se escucha,
la que place o se sufre cargada de milenios,
la que otorga hermosura,
la flor del pensamiento.


En ese momento de la clara armonía,
de la mejor tristeza, de la entera alegría.
Es el gran fundamento que ronda a la grandeza:
tu palabra y la mía
habitan el silencio.


Por eso la palabra
debe ser pronunciada
como una ceremonia
con aire de campanas,
una fiesta del alma,
farol del pensamiento,
porque fue generada
por el mejor silencio.

Hamlet Lima Quintana

Publicado en Colección de textos literarios o no | Etiquetado | Deja un comentario

Ventana a YouTube. Neil Young – Rockin’ In The Free World – 250 musicians Netherlands

Publicado en Música, YouTube | Etiquetado | Deja un comentario

Superestrellas de la traducción literaria

Como sabemos, no cualquier traductor está capacitado para codificar un texto literario, pues necesita de una particular competencia lingüística y cultural. Dada su complejidad, el lenguaje literari…

Origen: Superestrellas de la traducción literaria. – Narrativa Clásica XIX & XX

Publicado en Información, Literatura | Etiquetado | Deja un comentario

Álbum de librerías incompleto. 167

Librería Le Bouquiniste (libros viejos), París

Librería móvil
Publicado en Imágenes, Librerías | Etiquetado | Deja un comentario

Crítica: «Independencia». Javier Cercas. Carlos Zanón

Publicado en Crítica literaria | Etiquetado | Deja un comentario