Crítica: «Escenas de la novela argentina». Ricardo Piglia. Patricio Pron

Publicado en Crítica literaria | Etiquetado , | Deja un comentario

Cómo será el futuro. George Orwell (1984)

No habrá lealtad; no existirá más fidelidad que la que se debe al Partido, ni más amor que el amor al Gran Hermano. No habrá risa, excepto la risa triunfal cuando se derrota a un enemigo. No habrá arte, ni literatura, ni ciencia. No habrá ya distinción entre la belleza y la fealdad. Todos los placeres serán destruidos. Pero siempre, no lo olvides, Winston, siempre habrá el afán de poder, la sed de dominio, que aumentará constantemente y se hará cada vez más sutil. Siempre existirá la emoción de la victoria, la sensación de pisotear a un enemigo indefenso. Si quieres hacerte una idea de cómo será el futuro. figúrate una bota aplastando un rostro humano… incesantemente.

George Orwell

Publicado en Colección de textos literarios o no | Etiquetado | Deja un comentario

Video Twitter. «Stalker». Andrei Tarkovsky

https://twitter.com/CanetCinema/status/1565414058236452864?s=20&t=TTgE1jcngace7NGCUqJteg
Publicado en Cine, Twitter, Videos | Etiquetado | Deja un comentario

Lectura: «Todo cuanto amé». Siri Hustvedt

El aprecio por un cuadro de Bill Wechsler lleva al historiador de arte Leo Hertzberg a querer conocer a su autor. Una profunda amistad, basada por igual en afinidades y contrastes, los unirá desde entonces, e incluirá asimismo a sus familia. A lo largo de los años tres mujeres orbitan en su universo: Erica, la hermosa profesora casada con Leo, y las dos esposas del pintor. La primera Lucille, es una hermética y perfeccionista poeta; la segunda, Violet, antigua modelo, se dedica a la investigación psicológica. Pero cuando una muerte trágica sacude inesperadamente el mundo de estos personajes, entre ellos surge un nuevo orden, bajo el que late un oscuro engaño que acabará por erigirse en una amenaza de imprevisibles consecuencias. En esta ocasión la autora muestra su exquisita sensibilidad, su agudeza analítica y su maestría literaria en un apasionante estudio sobre las relaciones humanas y el proceso de la creación artística

(Contraportada)

Textos

«Allí, tumbada en el suelo del estudio —decía Violet en la cuarta misiva—, me dediqué a observarte mientras me pintabas. Me fijé en tus brazos y en tus hombros, y especialmente en tus manos mientras trabajabas en el lienzo. Hubiera querido que te volvieras hacia mí y te aproximaras y me frotaras la piel igual que frotabas la pintura. Quería que me oprimieras la carne con el pulgar del mismo modo que hacías con el cuadro, y pensé que si no me tocabas me volvería loca, pero ni me volví loca ni tú me tocaste una sola vez. Ni siquiera me estrechaste la mano.»


Supongo que todos somos producto del gozo y el sufrimiento de nuestros padres. Sus emociones permanecen grabadas en nosotros del mismo modo que la huella de sus genes.


La personas obnubiladas por el amor a menudo parecen ridículas a los ojos de otros; sus interminables arrullos, caricias y besos pueden resultar intolerables para otros amigos que ya han superado esa etapa. Bill y Violet, sin embargo, nunca hacían que me sintiera violento. A pesar de la evidente pasión que experimentaban el uno por el otro, jugaban a controlarse y procuraban reprimirse cuando Erica o yo estábamos en la habitación, y ahora creo que esa tensión común que creaban era precisamente lo que más me gustaba. Siempre pensé que se hallaban conectados por un cable invisible y hasta tal punto tenso que amenazaba con romperse.


Durante el año que siguió a la muerte de Bill noté que me sentía continuamente desorientado: o bien no sabía lo que estaba viendo en un momento determinado, o bien no sabía cómo interpretar lo que veía, y aquellas experiencias han dejado en mí vestigios que hoy me producen un estado de inquietud casi perpetuo. Aunque hay ocasiones en que se desvanece por completo, por lo general puedo sentir su presencia acechante bajo las actividades ordinarias del día, como una sombra interior arrojada por el recuerdo de haberme sentido completamente perdido en otro tiempo.


Siempre que muere un artista, su obra comienza lentamente a reemplazar a su cuerpo, convirtiéndose así en su sustituto corpóreo en este mundo. Se trata de un proceso, supongo, inevitable. Al pasar de una generación a otra, ciertos objetos de utilidad, tales como sillas o platos, pueden parecer temporalmente infundidos del espíritu de sus antiguos dueños, pero esa condición sucumbe con bastante rapidez a sus funciones pragmáticas. El arte, por su inutilidad intrínseca, se resiste a verse incorporado a la cotidianidad, y cuando es mínimamente potente parece alentar con la vida de la persona que lo creó.


Las historias que relatamos sobre nosotros mismos sólo pueden narrarse en pasado. El pasado se remonta hacia atrás desde donde ahora nos encontramos, y ya no somos actores de la historia sino espectadores que se han decidido a hablar. En ocasiones, el rastro que dejamos se ve señalado por guijarros como los que Hansel dejaba a su paso. En otras, el rastro desaparece porque los pájaros han descendido al alba y han devorado todas las migajas. La historia vuela sobre las lagunas, rellenándolas con las hipotaxis de un «y» o un «y entonces». Yo mismo lo he hecho en estas páginas para no salirme de un camino que sé interrumpido por baches superficiales y varios pozos más profundos. Escribir es un modo de localizar mi hambre, y el hambre no es sino un vacío.

Publicado en El oficio de lector, Lecturas recomendadas | Etiquetado | 1 comentario

La última llamada de Cesare Pavese

Cesare Pavese. Foto: Archivo Gilardi

Acababa de recibir en julio el premio Strega, el más prestigioso de las letras italianas, por ‘El bello verano’, pero se sentía agotado. Decidió quitarse la vida a finales de agosto

Origen: La última llamada de Cesare Pavese

Publicado en Historia de la literatura | Etiquetado | Deja un comentario

Escribo fragmentos. Edouard Levé

No escribo relatos. No escribo cuentos. No escribo piezas de teatro. No escribo poemas. No escribo policiales. No escribo ciencia ficción. Escribo fragmentos.

– Edouard Levé

Edouard Levé
Publicado en El oficio de creador | Etiquetado | Deja un comentario

Jorge Edwards: «He sido fiel a la literatura, más que a las mujeres”. Juan Cruz

Jorge Edwards, en Miami en 2017. / JORGE IGNACIO PÉREZ

El escritor y diplomático chileno recuerda una vida marcada por Neruda, por la decepción con la revolución cubana y por su estancia en diferentes países antes de recalar en Madrid, la ciudad donde reside ahora y donde mantenemos con él esta charla, reposada como su escritura

Origen: Jorge Edwards: «He sido fiel a la literatura, más que a las mujeres” | El Periódico de España

Publicado en Entrevista, Literatura | Etiquetado , | Deja un comentario

Reflexiones. Laura Esquivel

Cada vez soy más consciente de que uno se convierte en lo que mira, en lo que recuerda, en lo que anhela, en lo que transmite. El futuro comienza hoy y depende de lo que elijo ver, de lo que me permito decir, de lo que quiero recordar y de lo que decido amar.

Laura Esquivel
Publicado en Reflexiones | Etiquetado | Deja un comentario

El oráculo de Pavese, Ricardo Piglia

«En mi oficio soy rey. En quince años lo hice todo», escribe Pavese en el final de su diario. «Si pienso en las vacilaciones de entonces… Estoy más desesperado y perdido que nunca. Sólo sé cuál es …

Origen: El oráculo de Pavese, Ricardo Piglia – Calle del Orco

Publicado en El oficio de creador, Historia de la literatura | Etiquetado , | Deja un comentario

El libro, la literatura, Marcel Proust

La verdadera vida, la vida por fin descubierta e iluminada, esa única vida, en consecuencia, que es vivida plenamente, es la literatura.

[…]

Ese libro esencial, el único libro verdadero, un gran escritor no está obligado, en el sentido corriente del término, a inventarlo, pues ya existe dentro de cada uno de nosotros, sino a traducirlo. El deber y la tarea de un escritor son los de un traductor.

Marcel Proust

Publicado en El oficio de creador | Etiquetado | Deja un comentario