Pasó de publicar en la Diputación de Badajoz a ver cómo Isabel Coixet prepara la adaptación al cine de ‘Un amor’. En su nuevo libro, el humor matiza el desasosiego que recorre toda su obra
Aparecióseme ella y digo en verdad que el espíritu vital, que en lo recóndito del corazón tiene su morada, comenzó a latir con tanta fuerza que se mostraba horriblemente en las menores pulsaciones. Desde entonces enseñoreóse Amor de mi alma, que a él se unió incontinente y comenzó a tener sobre mí tanto ascendiente y tal dominio, por la fuerza que le daría mi misma imaginación, que vime obligado a cumplir cuanto se le antojaba.
No es solo una biblioteca. Es una nave espacial que te llevará a los puntos más lejanos del universo, una máquina del tiempo que te llevará al pasado lejano y al lejano futuro, un maestro que sabe más que ningún ser humano, un amigo que te divertirá y te consolará y sobre todo una salida a una vida mejor, más feliz y más útil.
Alguien recordó que el atardecer no existía como tema poético para los griegos. Todo el mérito era para el amanecer y sus múltiples metáforas: la aurora, el alba, el despertar. Recién en Roma, con …
Si un escritor deja de ser observador está acabado. Aunque no hace falta observar de forma consciente ni pensar todo el tiempo en la posible utilidad de las cosas. Tal vez sea así al principio, pero luego todo lo que uno ve va a parar al gran depósito de cosas que sabe o ha visto. Por si a alguien le interesa, diré que siempre intento escribir de acuerdo con el principio del iceberg. Siete octavas partes del total están bajo el agua. Puedes ocultar a la vista cualquier cosa que sepas, y tu iceberg tendrá mayor solidez, lo importante es lo que no se ve. Si un autor omite algo porque no lo sabe, crea una laguna en el texto. El viejo y el mar podía haber tenido más de mil páginas, y podían haber aparecido todos los personajes del pueblo y todas sus historias personales sobre cómo se ganaban la vida, dónde nacieron, que tipo de educación recibieron, cuántos hijos tuvieron, etcétera. Hay escritores que hacen eso de forma extraordinaria, pero en literatura estás limitado por aquello que ya se ha hecho de forma satisfactoria, y por eso intenté aprender a hacer algo distinto. Lo primero que hice fue tratar de eliminar todo aquello que no es necesario para trasladarle al lector una experiencia de tal forma que, cuando termine de leer, pase a formar parte de su propia experiencia y tenga la impresión de que ha ocurrido de verdad. Eso es algo muy difícil, y me ha costado mucho trabajo lograrlo. En cualquier caso, por no entrar en detalles sobre cómo se hace, diré que en el caso de ese libro tuve mucha suerte y no sólo pude transmitir la experiencia por completo, sino que resultó ser una experiencia que nadie había relatado antes. Por fortuna tenía entre manos a un buen hombre y un buen chico, últimamente parece como si los escritores hubieran olvidado que todavía existen esas cosas. El océano es digno de ser objeto de literatura, al igual que el ser humano. Tuve suerte con eso. He visto marlines aparearse y sé cómo lo hacen, de modo que eso lo dejo fuera. He visto un banco de más de cincuenta cachalotes en esas mismas aguas, y una vez alcancé con el arpón a uno de casi dos metros, pero al final lo perdí, de modo que eso también lo dejo fuera, igual que todas las historias que conozco del pueblo de pescadores. Pero esos conocimientos son la parte del iceberg que no está a la vista.
Ernest Hemingway
Entrevista con Ernest Hemingway (“The Paris Review”. 1953-1983)
Mirar el río hecho de tiempo y agua y recordar que el tiempo es otro río, saber que nos perdemos como el río y que los rostros pasan como el agua.
Sentir que la vigilia es otro sueño que sueña no soñar y que la muerte que teme nuestra carne es esa muerte de cada noche , que se llama sueño.
Ver en el día o en el año un símbolo de los días del hombre y de sus años, convertir el ultraje de los años en una música, un rumor, y un símbolo,
ver en la muerte el sueño, en el ocaso un triste oro, tal es la poesía que es inmortal y pobre. La poesía vuelve como la aurora y el ocaso.
A veces en las tardes una cara nos mira desde el fondo de un espejo; el arte debe ser como ese espejo que nos revela nuestra propia cara.
También es como el río interminable que pasa y queda y es cristal de un mismo Heráclito inconstante, que es el mismo y es otro, como el río interminable.
Erotismo, relaciones tóxicas y trastornos mentales en la novela urbana de Lara Moreno
La escritora pinta en ‘La ciudad’ un retablo de mujeres que sufren y luchan en un edificio, pretexto literario de su nueva obra, que aspira a un retrato colectivo de época
"Escribir no es sentarse a escribir; esa es la última etapa, tal vez prescindible. Lo imprescindible, no ya para escribir sino para estar realmente vivo, es el tiempo de ocio." (Mario Levrero)