Los cinco tendencias de narradores. Enrique Vila-Matas

Enumero las cinco tendencias:  

  1. La de quienes no tienen nada que contar. 
  2. La de quienes deliberadamente no narran nada. 
  3. La de quienes no lo cuentan todo. 
  4. La de quienes esperan que Dios algún día lo cuente todo, incluido por qué es tan imperfecto. 
  5. La de quienes se han rendido al poder de la tecnología que parece estar transcribiéndolo y registrándolo todo y, por tanto, convirtiendo en prescindible el oficio de escritor.
Enrique Vila-Matas

(En Montevideo)

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El tiempo. Manuel Vicent

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Dualidades. Augusto Monterroso

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Ferlosiana: perfil literario e intelectual de Rafael Sánchez Ferlosio (1)

Rafael Sánchez Ferlosio en 1955. Imagen: RTVE.

Ferlosio no fue el único excéntrico de su familia, pero el prurito de la originalidad y la distinción siempre fueron el signo de la literatura del autor.

Origen: Ferlosiana: perfil literario e intelectual de Rafael Sánchez Ferlosio (1) – Jot Down Cultural Magazine

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Corta la comedia. Charles Simic

Si es gracioso, entonces, obviamente, no puede ser serio, dirá la gente. No estoy de acuerdo. La comedia nos dice tanto sobre el mundo como la tragedia. De hecho, si se aspira a una seriedad genuina, debe darse cabida a ambas visiones: la cómica y la trágica. Aun así, casi todo el mundo prefiere infundir pena a ser sujeto de burlas. Por cada millón de poemas que lamentan el cruel destino de un alma profundamente incomprendida y eternamente doliente, existe un poema gracioso de Russell Edson o de Kenneth Koch.     Lo que nadie quiere confesar es que hay tanta gente sin sentido del humor como gente sin sensibilidad estética. ¿Cómo se da a entender a alguien que algo es gracioso o que algo es hermoso? Pues bien, no se puede. No es habitual escuchar a la gente confesar que no entiende un chiste. Las personas que carecen de sentido del humor nos ven como simples tontos. Nuestras acrobacias verbales y nuestros rostros distorsionados por la risa les resultan irritantes e infantiles. Sólo si se hallan en franca inferioridad numérica suplicarán que se les explique el chiste. Todo el mundo, alguna vez, ha presenciado o participado en una tentativa tan absurda. No puede hacerse. Es más fácil hablarle a un ciego sobre la gloria de un atardecer o a un sordo sobre un solo de Charlie Parker.     La sensibilidad estética se puede cultivar o desarrollar, pero ¿qué pasa con la cómica? ¿Nace uno con sentido del humor, o puede adquirirlo?     Supongo que las dos cosas, pero no es fácil. Si te quieres mucho a ti mismo tienes pocas posibilidades. Los engreídos desean que el mundo camine de puntillas a su paso y se acerque sólo para contemplarlos con silenciosa admiración. Toda la noción de jerarquía y las instituciones que le dan soporte dependen de la ausencia del humor. La dimensión ridícula de la autoridad no debe mencionarse. La Iglesia, el Estado y la academia coinciden por completo en esta idea. El emperador desnudo se pasea siempre entre súbditos silenciosos. Todo cuanto es espiritual, enaltecido y abstracto considera lo cómico como algo profano y blasfemo.     Es imposible imaginar una teoría cristiana o fascista del humor. Al igual que la poesía, el humor es subversivo. El único remedio, dirán los ideólogos de cada bando, es la prohibición absoluta. La edificación moral es un negocio macabro, y la dictadura de la virtud, como sabemos, tiene un aire fúnebre, como de cementerio. La ironía y el ingenio mordaz se reservan únicamente a las clases superiores y a sus lacayos más cercanos. Los criados de los poderosos y sus perros tienen permitido exhibir su dentadura y morder si es necesario.     Por lo general esperamos de la buena literatura que sea solemne, aburrida y, por consiguiente, edificante. Asistí, por ejemplo, a una de las primeras puestas en escena de Krapp’s Last Tape, de Beckett, en Nueva York. El público del pequeño teatro estaba formado por personas de ambos sexos, de alto nivel intelectual. Al inicio de la obra aparece un viejo en…

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«Escribo lo que me da la gana»: quién es Stephen Dixon, el «escritor de escritores» comparado con Woody Allen

El escritor estadounidense Stephen Dixon (1936-2019).

‘Gould. Una novela en dos novelas’ es el quinto libro de este autor que sale en el país. Cuál es su atractivo para los lectores argentinos.

Origen: «Escribo lo que me da la gana»: quién es Stephen Dixon, el «escritor de escritores» comparado con Woody Allen

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La muerte de la lectura. Pedro García Cuartango

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Un día perfecto, Ricardo Piglia

Alguien recordó que el atardecer no existía como tema poético para los griegos. Todo el mérito era para el amanecer y sus múltiples metáforas: la aurora, el alba, el despertar. Recién en Roma, con …

Origen: Un día perfecto, Ricardo Piglia – Calle del Orco

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Relato breve: «Los besos». Juan Carlos Onetti

Los besos

Los había conocido y extrañado de su madre. Besaba en las dos mejillas o en la mano, a toda mujer indiferente que le presentaran, había respetado el rito prostibulario que prohibía unir las bocas; novias, mujeres, le habían besado con lenguas en la garganta y se habían detenido, sabias y escrupulosas, para besarle el miembro. Saliva, calor y deslices, como debe ser.

Después, la sorpresiva entrada de la mujer, desconocida, atravesando la herradura de dolientes, esposa e hijos, amigos llorones suspirantes.

Se acercó, impávida, la muy puta, la muy atrevida, para besarle la frialdad de la frente, por encima del borde del ataúd, dejando entre la horizontalidad de las tres arrugas, una pequeña mancha carmín.

Juan Carlos Onetti

(A través de «El buen Librero»)

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Cuaderno de poemas. «Nada es lo mismo». Ángel González

La lágrima fue dicha.


Olvidemos
el llanto
y empecemos de nuevo
con paciencia,
observando a las cosas
hasta hallar la menuda diferencia
que las separa
de su entidad de ayer
y que define
el transcurso del tiempo y su eficacia.


¿A qué llorar por el caído
fruto,
por el fracaso
de ese deseo hondo,
compacto como un grano de simiente?


No es bueno repetir lo que está dicho.
Después de haber hablado,
de haber vertido lágrimas,
silencio y sonreíd:


nada es lo mismo.
Habrá palabras nuevas para la nueva historia
y es preciso encontrarlas antes de que sea tarde.

Ángel González
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