Pedro Mairal. Foto: Augusto Starita / Ministerio de Cultura de la Nación
Mientras la película basada en su popularísima novela ‘La uruguaya’ recorre festivales y se prepara para desembarcar en cines y plataformas, el argentino recupera para el lector español ‘El año del desierto’
Para leer bien un libro hay que leerlo como si uno lo estuviera escribiendo. Empezad por no sentaros en el estrado con los jueces y en su lugar permaneced de pie en el banquillo con el acusado.
Una novela es una obra de arte literaria que busca expandir el conocimiento interior. Necesitamos de novelas que vivan en un universo amoral, más allá de la agenda política descrita por las redes sociales. Para algo tenemos la imaginación
Too late —título que surge de una sabrosa anécdota relacionada con Barbey d’Aurevilly— es un libro que tiene algún mejunje secreto que atrapa al lector.
[…]imaginaba que amaba y era amada, imaginaba que estaba acostada en la palma transparente de la mano de Dios, no Lori sino su nombre secreto que ella por ahora no podía aún usufructuar, imaginaba que vivía y no que estaba muriendo, pues vivir no pasaba a fin de cuentas de aproximarse cada vez más a la muerte, imaginaba que no se quedaba de brazos caídos de perplejidad cuando los hilos de oro que hilaba se confundían y no sabía deshacer el fino hilo frío, imaginaba que era lo bastante sabia como para deshacer los nudos de marinero que le ataban las muñecas, imaginaba que tenía un cesto de perlas sólo para mirar el color de la luna pues ella era lunar, imaginaba que cerraba los ojos y seres humanos surgirían cuando abriera los ojos húmedos de gratitud, […]
Como cualquier otro escritor, recibo continuamente cartas de jóvenes que están a punto de escribir tesis y ensayos acerca de mis libros, desde varios países, especialmente de los Estados Unidos. To…
P.: ¿Es consciente de alguna influencia específica en su obra?
R.: Sabe, no estoy muy seguro de que influencia sea la palabra, porque copio lo que admiro, lo mango. Hablar de influencia parece sugerir que el material de otro se infiltra en el de uno, de forma semiconsciente. Pero yo leo no sólo por placer, sino también como un obrero, y cuando encuentro un buen efecto lo estudio y trato de reproducirlo. Así que quizá soy un ladrón en toda regla. Robo a los demás, a mis mayores, quiero decir. De hecho, Panic Spring, que según ustedes es un libro respetable, me parece horrible porque viene a ser una especie de antología, cinco páginas de Huxley, tres de Aldington, dos de Robert Graves, y así sucesivamente… hasta copiar a todos los escritores que admiro. Pero no me influyeron: les mangué ciertos recursos porque estaba aprendiendo de qué iba el juego, como hace un actor que estudia a otro y toma nota de un efecto de maquillaje o de una forma de andar particular para un papel que él no ha pensado. Nadie considera que eso suponga estar particularmente influido por el actor, se trata de trucos del oficio que le toca aprender.
Lawrence Durrell
Entrevista con Lawrence Durrell (“The Paris Review”. 1953-1983)
frente a las pruebas de la noche coraje de prolongar con tu voz el silencio opulento
por aquí he marchado al alba retenido pasajero entre el viento y la sombra entre las ramas
no relegar a un mundo aparte las donaciones del viaje
me tiendo a su costado conozco el fluir de este camino esta mezcla de mí mismo de mis manos esta ignorancia
coraje otra vez para ser al mismo tiempo la piedra y el horizonte y descubrir entre los anuncios del desprecio los indicios del sol de un camino abierto reconquista del mar y la intemperie
"Escribir no es sentarse a escribir; esa es la última etapa, tal vez prescindible. Lo imprescindible, no ya para escribir sino para estar realmente vivo, es el tiempo de ocio." (Mario Levrero)