Prólogo. Jorge Luis Borges

Prólogo
A nadie puede maravillar que el primero de los elementos, el fuego, no abunde en el libro de un hombre de ochenta y tantos años. Una reina, en la hora de su muerte, dice que es fuego y aire; yo suelo sentir que soy tierra, cansada tierra. Sigo, sin embargo, escribiendo. ¿Qué otra suerte me queda, qué otra hermosa suerte me queda? La dicha de escribir no se mide por las virtudes o flaquezas de la escritura. Toda obra humana es deleznable, afirma Carlyle, pero su ejecución no lo es.
No profeso ninguna estética. Cada obra confía a su escritor la forma que busca: el verso, la prosa, el estilo barroco o el llano. Las teorías pueden ser admirables estímulos (recordemos a Whitman) pero asimismo pueden engendrar monstruos o meras piezas de museo. Recordemos el monólogo interior de James Joyce o el sumamente incómodo Polifemo.
Al cabo de los años he observado que la belleza, como la felicidad, es frecuente. No pasa un día en que no estemos, un instante, en el paraíso. No hay poeta, por mediocre que sea, que no haya escrito el mejor verso de la literatura, pero también los más desdichados. La belleza no es privilegio de unos cuantos nombres ilustres. Sería muy raro que este libro, que abarca unas cuarenta composiciones, no atesorara una sola línea secreta, digna de acompañarte hasta el fin.
En este libro hay muchos sueños. Aclaro que fueron dones de la noche o, más precisamente, del alba, no ficciones deliberadas. Apenas si me he atrevido a agregar uno que otro rasgo circunstancial, de los que exige nuestro tiempo, a partir de Defoe.

Dicto este prólogo en una de mis patrias, Ginebra.
J. L. B.
9 de enero de 1985. Los conjurados, 1985.

Jorge Luis Borges

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Ventana a YouTube. Tom Waits – Rockpalast 1977 01 Step Right Up

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Cuaderno de poemas. «No entres dócil en esa buena noche». Dylan Thomas

No entres dócil en esa buena noche,

la vejez debería arder y enfurecerse al concluir el día;

enfurecerse, enfurecerse contra la muerte de la luz.

Aunque al llegar su fin los sabios sepan que la oscuridad es justa,

ya que sus palabras no desviaron el relámpago

no entran dóciles en esa buena noche.

Los hombres buenos, por ser los últimos, al lamentar lo mucho

que podrían haber brillado sus obras frágiles

se enfurecen, se enfurecen contra la muerte de la luz.

Los hombres salvajes, que capturaron al sol al vuelo y lo cantaron

y que aprenden, tarde, que entristecieron su camino

no entran dóciles en esa buena noche.

Los hombres graves, moribundos, que ven con ojos cegados

que los ojos ciegos podrían arder como meteoros y ser dichosos,

se enfurecen, se enfurecen contra la muerte de la luz.

Y tú, padre mío, desde tu altura triste,

maldice, bendíceme ahora con tus lágrimas feroces, te lo pido.

No entres dócil en esa buena noche.

Enfurécete, enfurécete contra la muerte de la luz».

Dylan Thomas

(Leído e «Solenoide» de Mircea Cartarescu)

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50 cuentos peruanos para leer en cualquier momento

50 cuentos peruanos clásicos y contemporáneos para leer online.

Origen: 50 cuentos peruanos para leer en cualquier momento – El Buen Librero

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Álbum de Bibliotecas en construcción. CCXLVII

Biblioteca de la Universidad de Harvard

Biblioteca de la Universidad de Reims, Francia
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Michon bien vale una misa

Foto: Ulf Andersen/Aurimages via ZUMA Press

El escritor francés Pierre Michon es un puente entre los anales de la literatura y las contradicciones de nuestros tiempos.

Origen: Michon bien vale una misa | Letras Libres

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Fernando Pessoa: Estoy cansado, claro.


Estoy cansado, claro,
porque a esta altura uno tiene que estar cansado.
De qué estoy cansado, no lo sé;
y de nada serviría saberlo,
porque el cansancio seguiría igual.
La herida duele porque duele,
no en función de la causa que la ha abierto.
Sí, estoy cansado
y un poco sonriente
de que el cansancio sea sólo esto:
ganas de dormir en el cuerpo,
deseo de no pensar en el alma
y por encima de todo una transparencia lúcida
del entendimiento retrospectivo…
¿Y la lujuria sin par de no tener ya esperanza?
Soy inteligente: esto es todo.
He visto mucho, y he entendido mucho de lo que he visto,
y hay un cierto placer, incluso, en el cansancio que eso da:
el de que, al fin, la cabeza siempre sirve para algo.

Alvaro de Campos– Heterónimo de Fernando Pessoa


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Twitter. Diez puntos sobre la escritura y el escritor. MM Figueiras

https://twitter.com/LitPerdida/status/1680918150412644352?s=20

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Carta de Julio Cortázar a Alejandra Pizarnik

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Patrick Stasny: Los sesgos de la crítica literaria

Subtítulo sugerido: según la crítica actual, la literatura contemporánea es muy floja, pero está repleta de títulos excelentes. Si nos basamos en las reseñas publicadas a diario, parece indiscutible que la literatura está viviendo un gran momento. Basta con echar un vistazo a cualquier periódico para ver que se recomiendan constantemente novedades editoriales, a menudo…

Origen: Patrick Stasny: Los sesgos de la crítica literaria

Patrick Stasny

(A través del blog de Enrique Vila-Matas)

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