Ventana a YouTube: Amazing Blondel – Celestial Light

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Texto. Virginia Woolf

Era realmente una mañana de otoño preciosa; las hojas caían, rojas, lentas, hasta el suelo; ni una cosa ni otra hubiera sido un gran sacrificio. Pero alcanzó mi oído el sonido de la música. Se estaba llevando a cabo algún servicio o celebración. El órgano se quejó con magnificencia cuando crucé el umbral de la capilla. Hasta la tristeza del cristianismo sonaba en aquel aire sereno más como el recuerdo de la tristeza que como verdadera tristeza; hasta los lamentos del órgano antiguo parecían bañados de paz.

Una habitación propia

Virginia Woolf

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Álbum de librerías incompleto 244

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Recopilación de textos fotografiados. Aurora Luque

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Lectura: «Espía de la primera persona». Sam Shepard

El testamento literario de Sam Shepard: una intensa, dolorosa y poética novela autobiográfica sobre la memoria y la decrepitud física.  El testamento literario de Sam … Read more

Origen: Espía de la primera persona – Letras Corsarias Librería


Textos

Lo observo desde la distancia. Es decir, lo observo desde el otro lado de la calle. Resulta difícil determinar su edad debido a los ventanales del porche cubierto. Debido a los estores. Purpúreo. Llanero solitario. Bandido enmascarado. No sé de qué se está protegiendo. Permanece encerrado tras los ventanales del porche, envuelto por el zumbido de los insectos y el piar de los pájaros y un montón de bichos propios del verano -mariposas, avispas, etc.- que revolotean en el exterior, pero a esta distancia es muy difícil determinar su edad. La gorra de béisbol, los tejanos sucios, la camiseta vieja.


Por qué me mira? No lo entiendo. En estos momentos nada parece funcionarme. Manos. Brazos. Piernas. Nada. Permanezco tendido. Esperando a que alguien me encuentre. Me limito a mirar el cielo. Huelo su proximidad.


Hay momentos en que no puedo evitar pensar en el pasado. Sé que es en el presente donde hay que estar. Siempre ha sido d sitio en el que estar. Sé que gente muy sabia me ha recomendado permanecer en el presente el mayor tiempo posible, pero a veces el pasado se presenta sin previo aviso. El pasado no aparece por completo. Siempre reaparece por partes.


A veces hace este gesto, sacude la cabeza con violencia de un lado a otro como si algún insecto le estuviese molestando, como si el bicho intentase metérsele por las fosas nasales, pero no se trata de ningún bicho, es solo el cabello sobre la cara, o el imaginario cabello sobre la cara, o él que intenta evitar que el cabello imaginario le caiga sobre la cara. Sacude la cabeza y una de sus hermanas se pone en pie y le peina el cabello con un cepillo, un cepillo con pequeñas cerdas de plástico. También utiliza laca para mantenerle el cabello peinado hacia atrás. El cabello imaginario.

Espía de la primera persona. Sam Shepard

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Crítica: «Derivas», de Kate Zambreno

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El buen escritor. Augusto Monterroso

En el presente nunca se sabe quién es buen escritor o quién es malo. Es una ilusión que mucha gente tiene cuando juzga la literatura desde su tiempo. Es el tiempo futuro el que dirá si determinado escritor era bueno o malo. En el momento presente hay mucha dificultad, porque la circunstancia que se está viviendo hace que determinado género de literatura coincida con el gusto del público o con una determinada circunstancia política. El buen escritor sería aquel que conjunte el oficio con un buen conocimiento del ser humano y de las relaciones entre los seres. Entre más permanente o profundo sea este tipo de observación, mayor será su habilidad para transmitirlo. Esto es lo que podría ir conformando la idea de un buen escritor: fuera de las modas, fuera de las circunstancias sociales o políticas y del gusto que existe en ese momento.

Augusto Monterroso

(A través de Casa de Letras)

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Raymond Carver

En 1988 muere a los 50 años Raymond Carver.

Diez años después de su muerte, D. T. Max, un periodista de The New York Time Magazine, decide investigar un rumor que circulaba hacía años: que los cuentos de Carver estaban escritos en verdad por su editor, Gordon Lish.

Para la investigación viaja a Bloomington, en Indiana, a una biblioteca a la que Lish le había vendido la correspondencia y los originales de Carver escritos a máquina con todas las correcciones.

Revisando los documentos, Max nota que debajo de las correcciones aún se puede ver el texto original. Así descubre que en «De qué hablamos cuando hablamos de amor» Lish redujo el número de cuentos, cortó a la mitad el número de palabras, suprimió personajes, cambió títulos y reescribió los finales de 10 de los 13 cuentos del libro. Incluso, originalmente el nombre del libro no era ese, sino «Principiantes».

Tras la revelación de Max se produjo un escándalo. Mucha gente tildó de traidor a Lish, mientras que otros le agradecieron haber «inventado el estilo Carver».
En una entrevista en 2015 para The Guardian, Lish aseguró que si él no hubiese editado a Carver, nadie le habría prestado atención.

Es difícil saber cuánto influyó Lish en Carver. Lo cierto es que el escritor decidió alejarse del editor y en 1983 publicó «Catedral» y en 1988 «Tres rosas amarillas», dos de sus mejores libros.

En 2009 la editorial Anagrama publicó «Principiantes», la versión original de «De qué hablamos cuando hablamos de amor» sin los cambios de Lish.

(A través de «Historia de la literatura»)

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El arte. Edgar Degas

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Milan Kundera: El infinito buen humor | Letras Libres

El último libro de Milan Kundera es una obra crepuscular, lúdica y deliberadamente menor, donde aparece el gusto por la interpretación y la revisión de la historia.

Origen: Milan Kundera: El infinito buen humor | Letras Libres

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