Maestros Antiguos (las lecturas de poemas). Thomas Bernhard

[…] Y luego, esos escritores hacen lo que se llaman giras de conferencias y viajan de un lado a otro por toda Austria y por toda Suiza, sin dejarse ningún empobrecido poblado comunal, para leer en público su basura y dejarse agasajar, y se dejan llenar sus bolsillos de marcos y de chelines y de francos, así Reger. Nada es más repugnante que lo que se llama una lectura poética, dijo Reger, apenas hay cosa que aborrezca más, pero a toda esa gente no le importa nada leer públicamente por todas partes su basura. A nadie le interesa en el fondo lo que esa gente ha escrito apresuradamente en sus correrías literarias, pero ellos lo leen en público, se presentan y lo leen en público y se inclinan ante cualquier consejero municipal retrasado mental y ante cualquier concejal embrutecido y ante cualquier pazguato germanista, así Reger. Leen desde Flensburg a Bolzano su basura y se dejan mantener, sin el menor escrúpulo, de una forma vergonzosa. No hay nada más insoportable para mí que lo que se llama una lectura poética, dijo Reger, es repelente sentarse y leer la propia basura, porque toda esa gente, al fin y al cabo, no lee otra cosa que basura. Cuando todavía son muy jóvenes, al fin y al cabo puede pasar, dijo Reger, pero cuando son mayores y se acercan ya a los cincuenta y más, sólo resulta repugnante. Pero precisamente esos escritores de más edad son los que leen en público, dijo Reger, por todas partes, y se suben a cualquier estrado, y se sientan ante cualquier mesa para declamar su prosa embrutecida y senil, así Reger. Hasta cuando su dentadura postiza no puede contener ya en su boca sus mentirosas palabras, se suben al tablado en cualquier sala municipal y leen sus imbecilidades verborreicas, así Reger. Un cantante que canta sus lieder es ya insoportable, pero un escritor que presenta sus producciones resulta todavía mucho más insoportable, así Reger. El escritor que se sube a un estrado público para leer su basura oportunista aunque sea en la Iglesia de San Pablo de Frankfurt, no es más que un miserable cómico de la legua, dijo Reger. Por todas partes pululan esos cómicos de la legua oportunistas, dijo Reger. En Alemania y en Austria y en Suiza pululan esos cómicos de la legua oportunistas, así Reger. Sí, sí, dijo, la consecuencia lógica sería siempre una desesperación total en relación con todo. Pero me resisto a una desesperación total en relación con todo. Tengo ahora ochenta y dos años y me resisto con uñas y dientes a esa desesperación total en relación con todo, así Reger. En este mundo y en esta época, dijo, en la que sin embargo todo es posible, pronto no será nada posible.

Thomas Bernhard

(A través de Patricia Damiano)

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