A los lectores hay que dorarles la píldora. A fin de cuentas se hace creer que la lectura es un acto intelectual, léase lo que se lea, y que la cultura de un país se mide por la cantidad de libros que se leen, aunque no se lean.

Descubre más desde Los cuadernos de Vieco
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.