
En la obra literaria del Premio Nobel Kenzaburō Ōe asoma muchas veces una circunstancia: la enfermedad de su hijo Hikari. Sin embargo, lo hace siempre desde una experiencia positiva y ofreciendo una puerta a la esperanza. No en vano, su historia es una de las más bellas y emocionantes de la literatura reciente, además de un ejemplo de superación ante la adversidad.
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