La inmemorial controversia de la imaginación con el mundo: cuando crece la fuerza de la imaginación, empieza a acosarla la risa burlona de los realistas, seguros de sí mismos, de los recaudadores de impuestos y de los ricos viajantes de comercio (o – también- de los severos moralistas del género de Pascal o Simone Weil). En cambio, cuando el sobrio mundo aplasta la imaginación hasta ponerla en peligro de muerte, en una apartada provincia nace un poeta que escribirá un nuevo poema.

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