Una excesiva cultura y el miedo a la sencillez de opiniones no suelen ser sanos para la poesía.

Cuando pienso en todos los libros que me quedan por leer, tengo la certeza de ser feliz.

Somos lo que hacemos de forma repetida. La excelencia, entonces, no es un acto, sino un hábito.

La verdadera patria del hombre es la infancia.

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