Yo no me pienso ni me siento como un novelista en el sentido clásico, que es aquel que siempre está escribiendo novelas. Me interesan las novelas, pero me pienso como un escritor que a veces escribe novelas y otras veces relatos. No tengo la necesidad, que veo en otros amigos, de estar siempre escribiendo una novela. Como si fueran descendientes -no quiero decir patéticos porque sería demasiado; son amigos míos- de Dickens, de aquellos escritores que realmente tenían que escribir una novela cada tanto porque vivían de eso y entonces escribían con la intensidad que suponía mantener la industria que ellos mismos eran. La novela no es algo natural en la tradición argentina. Borges y Macedonio empezaron a desconfiar del género, a tomarlo con cierta distancia. Yo tengo una relación más personal. Hay momentos en que me digo que hay una historia que me gustaría contar y le busco algún elemento que me interese como desafío de experimentación. Entonces sí me pongo a trabajar y lo hago muy intensamente.

Ricardo Piglia