Lectura: “Nosotros en la noche”. Kent Haruf

«Nosotros en la noche» es una joya escondida: una historia concisa, conmovedora, agridulce pero a la vez inspiradora, con el revelador sentido del humor que solo poseen aquellos que han llegado a una edad en la que poco importa lo que puedan decir los demás.

Kent Haruf. Nosotros en la nocheLouis Waters y Addie Moore llevan gran parte de su vida siendo vecinos en la apacible localidad de Holt, en Colorado. Ambos enviudaron hace años y acaban de franquear las puertas de la vejez, por lo que no han tenido más opción que acostumbrarse a estar solos, sobre todo en las horas más difíciles, después del anochecer. Pero Addie no está dispuesta a conformarse. De la forma más natural, decide hacer una inesperada visita a su vecino: «Me preguntaba si vendrías a pasar las noches conmigo. Y hablar…». Ante tan sorprendente propuesta, Louis no puede hacer otra cosa que acceder.

Al principio se sienten extraños, pero noche tras noche van conociéndose de nuevo: hablan de su juventud y sus matrimonios, de sus esperanzas pasadas y sus miedos presentes, de sus logros y errores. La intimidad entre ambos va creciendo y, a pesar de las habladurías de los vecinos y la incomprensión de sus propios hijos, vislumbran la posibilidad real de pasar juntos el resto de sus días.

Contraportada de la edición de Literatura Random House


 

Textos

Te preguntarás qué hago aquí, dijo ella. Bueno, no creo que hayas venido a decirme lo bonita que está la casa. No. Quiero proponerte algo. ¿Sí? Sí. Tengo una propuesta. Vale. No es de matrimonio, dijo ella. Tampoco se me había ocurrido. Pero es un tema casi matrimonial. Aunque ahora no sé si podré. Estoy echándome atrás. Se rió un poco. Muy del matrimonio, ¿verdad? ¿El qué? Lo de echarse atrás. Puede. Sí. Bueno, lo digo y punto. Te escucho, dijo Louis. Me preguntaba si querrías venir alguna vez a casa a dormir conmigo. ¿Cómo? ¿A qué te refieres? Me refiero a que los dos estamos solos. Llevamos solos demasiado tiempo. Años. Me siento sola. Creo que quizá tú también. Me pregunto si vendrías a dormir por la noche conmigo. Y a hablar. Él se la quedó mirando, contemplándola, curioso, cauto. No dices nada. ¿Te he dejado sin respiración?, preguntó ella. Supongo. No estoy hablando de sexo. Me lo preguntaba. No, sexo no. No lo enfoco así. Creo que perdí el apetito sexual hace tiempo. Yo hablo de pasar la noche. De acostarse calentitos, acompañados. Meterse juntos en la cama y que te quedes toda la noche. Las noches son lo peor, ¿no crees? Sí. Ya lo creo. Al final termino tomando pastillas para dormir y leo hasta muy tarde y luego al día siguiente estoy grogui. No sirvo para nada. He pasado por lo mismo. Pero creo que si hubiera alguien conmigo en la cama podría dormir. Alguien agradable. Por la cercanía. Charlar de noche, a oscuras. Addie esperó. ¿Qué te parece? No sé. ¿Cuándo quieres empezar? Cuando quieras. Si es que quieres, añadió. Esta semana. Deja que me lo piense. De acuerdo. Pero avísame el día que vengas, si vienes. Así estaré preparada.

12

No vendré durante unos días, dijo Louis. ¿Por qué no? Holly viene el fin de semana del Día de los Caídos. Creo que quiere echarme una bronca. ¿A qué te refieres? Me da que se ha enterado de lo nuestro. Querrá que me comporte. ¿Y tú qué opinas? ¿De comportarme? Que ya me comporto. Hago lo que quiero y no hago daño a nadie. Y confío en que para ti también sea bueno. Lo es. Tendré que escucharla. Pero no cambiará nada. Voy a hacerle el mismo caso que me hace ella acerca de los hombres con los que sale. No para de conocer a tipos que necesitan ayuda. Se apoyan en ella. Holly los cuida más o menos durante un año y luego se aburre o algo lo estropea y pasa una temporada sola. Después encuentra a otro que cuidar. Ahora está esperando al siguiente. ¿Me llamarás cuando puedas volver?

42

Una noche Addie lo llamó desde el móvil. Estaba sentada en una silla en su piso. ¿Quieres charlar conmigo? Siguió un silencio largo. ¿Estás ahí, Louis? Creía que no hablaríamos nunca más. Lo necesito. No puedo seguir así. Es peor que antes de empezar contigo. ¿Y Gene? No tiene por qué enterarse. Podemos charlar por teléfono de noche. Como si me colara a escondidas. Lo que él dijo. Con secretismo. Me da igual. Me siento demasiado sola. Te echo demasiado de menos. ¿No querrás hablar conmigo? Yo también te echo de menos. ¿Dónde estás? ¿Te refieres a en qué parte de la casa? ¿Estás en el dormitorio? Sí, estaba leyendo. ¿Esto es sexo por teléfono? Es solo dos viejos charlando a oscuras, dijo Addie.

Kent Haruf

Kent Haruf. Nosotros en la noche

 

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