Max Jacob. Consejos a un joven poeta, 15

Un literato es un juez de instrucción, un confesor, un comisario de policía.

Vaya al tribunal. Vaya a a la audiencia criminal. Verá a la humanidad tan desnuda como un enfermo

Tome notas todos los días, de un modo neto, legible, cuidando las fechas. Si yo hubiera escrito un diario, día a día, hoy tendría en diccionario de Larousse. Conservando una palabra que se ha oído, se puede reconstruir una atmósfera entera. ¡Perdemos tanto! ¡Cuántas perlas perdidas!. Escriba el diario de su vida […]

Es conveniente analizar las novelas, incluso las malas, para ver cómo se han hecho y poder hacerlas mejor.

Estar lo menos posible en el mundo. Todo en él es una farsa. No se aprende absolutamente nada. Y lo que se aprende no vale el tiempo que se pierde. No cenar fuera, máxime a su edad, que es la del estudio. El mundo no es más que una estúpida seducción. Podrá verlo de modo más que suficiente en la cabecera de los enfermos. Le invitarán a usted para poder decir: «Tuvimos a J. E.». Son muy golosos de jóvenes intelectuales y no piensan que pueden ser ellos la causa de vidas malogradas, de obras superficiales, de exámenes fallidos; los asesinos… pretenderán relaciones familiares, noviazgos, etc.; rehuse todo ello implacablemente. Le recomiendo diez años de egoísmo, de independencia loca, de enorme dureza.

Max Jacob 2

Max Jacob. Consejos a un joven poeta

Esta entrada fue publicada en Didáctica literaria, El oficio de creador y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s