Los sabios se abstienen de tomar parte en la conducción de los asuntos del mundo porque saben que hay otros más sabios que ellos, y quieren que el mundo sea gobernado por los sabios más grandes de todos. Por esa grieta se apresuran a entrar los tontos y los villanos, que toman las riendas del mundo y lo manejan conforme a su estupidez y su maldad. Es así como los sabios dejan que idiotas y criminales arruinen el mundo…

S. Y. Agnón. Premio Nobel de Literatura 1966