Es la vida, compañeros…

Esa niña que tan cruelmente agoniza entre muñecas y cortinas y aroma de flores en el piso humillado.

Esa niña de pelo mojado en transpiración y ojeras profundas como jardines quemados de la Segunda Guerra.

Esa niña que rima débilmente palabras absurdas con las pupilas fijas en los pliegues de la cama demasiado grande.

Es la vida, compañeros, que lánguidamente nos da la espalda como no queriendo despedirse.

Bolaño    Roberto Bolaño


Descubre más desde Los cuadernos de Vieco

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Esta entrada fue publicada en Colección de textos literarios o no y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario