Sobrevivir en la guerra

Las buenas personas

Se acordó de algo que le había contado su padre siendo él (Thomas Heiselberg) todavía un adolescente, una iluminación que tuvo en el campo de batalla: no hay nada que hayas aprendido, no hay nada en lo que creas, no hay ninguna cualidad que hayas heredado o con la que te hayas hecho, no existe absolutamente nada en ti de lo que no vayas a ser capaz de deshacerte en un abrir y cerrar de ojos con tal de sobrevivir. Y después, en casa, te parecerá que lo has soñado.


Descubre más desde Los cuadernos de Vieco

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Esta entrada fue publicada en El oficio de lector, Lecturas y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario