Todos estamos heridos de algún modo. Pintamos, bailamos, escribimos o filmamos para intentar expresarle esas heridas al mundo. Creo que la gente que está perfectamente feliz, si es que existen, no sé si hay gente así de feliz, no tienen la necesidad de ser artistas.
La escritora francesa Neige Sinno, en Barcelona. / FERRAN NADEU
Neige Sinno: “Según las estadísticas, en mi círculo de amigos hay violadores”
La escritora Neige Sinno narra una infancia marcada por los abusos de su padrastro en ‘Triste tigre’, donde analiza el origen y los rostros del mal y cómo convivimos con el horror
Thomas Pynchon elabora diez preguntas para que el escritor principiante se formule a sí mismo mientras escribe. Son las siguientes:
1) ¿Qué puede decirse de la seriedad de la ficción? ¿Cómo trata el tema de la muerte? ¿Cómo aborda las clases sociales? ¿Resuelve algún problema trascendente?
2) ¿Cuál es el material teórico?
3) ¿Qué denuncia? ¿Qué informa? ¿Qué refleja de la vida real?
4) ¿Qué tal es la voz narrativa?
5) ¿Qué puede decirse del estilo?
6) ¿Tiene el autor buen oído para el habla? ¿Cómo son los diálogos?
7) ¿Tienen vida los personajes? ¿Se mueven, evolucionan?
8) ¿Qué piensa de los detalles? ¿Descubre algún error?
9) ¿Cuál es la calidad de ensamblaje de los elementos estructurales?
Persona non grata, un día abandoné Praga y viajé a Francia dispuesto a experimentar la tristeza del exilio. En lugar de eso, encontré un país que me hizo feliz. Bohemia es lo que me estaba destinad…
Puesto que cada cuento presenta sus propios problemas técnicos, obviamente no se pueden hacer generalizaciones al estilo de dos-y-dos-son-cuatro. Para encontrar la forma adecuada para tu cuento, simplemente tienes que descubrir la forma más natural para contar la historia. La forma de comprobar si el escritor ha adivinado la forma natural para contar su historia es la siguiente: después de leerla, ¿puedes imaginarla de manera diferente, o bien silencia a tu imaginación y te parece absoluta y final? De la misma manera como una naranja es algo definitivo. De la misma manera como una naranja es algo que la naturaleza ha hecho simplemente bien.
Cuidar un jardín ayuda a escribir. Mirar por la ventana ayuda a escribir. Viajar a un sitio en el que no se ha estado antes ayuda a escribir. Conducir por la ruta un día de verano ayuda a escribir (…). Ducharse un día de semana a las cuatro de la tarde ayuda a escribir. Ir al cine un día de semana, a las dos de la tarde, ayuda a escribir. No tener nada que hacer no ayuda a escribir. Estar un poco infeliz, a veces, ayuda a escribir. Correr ayuda a escribir (…). Leer El libro de la almohada, de Sei Shonagon, ayuda a escribir. Limpiar la casa ayuda a escribir. Preparar dulces ayuda a escribir (…).
Escribo todo tipo de historias, aunque sin adornarlas. Por ejemplo, en mi novela Old Friends, dos hombres que son amigos desde hace muchos años hablan todo el tiempo de las cosas que les preocupan: hacerse viejos, la escritura, la muerte. Esta es toda la novela: un solo …
"Escribir no es sentarse a escribir; esa es la última etapa, tal vez prescindible. Lo imprescindible, no ya para escribir sino para estar realmente vivo, es el tiempo de ocio." (Mario Levrero)