Lectura. «Diez veces siete», Maruja Torres. II

Notas de la lectura de Diez veces siete, de Maruja Torres.

Maruja Torres. Diez veces siete.1

 

El futuro

Tal como pinta el presente, en el futuro no solo seremos pobres. Seremos pobres de espíritu.

El conocimiento

Nadie debería privarse de la felicidad que se encuentra en el conocimiento. Es la puerta de la libertad.

 

Verdad de manual

Dadle a un hombre un cargo y no olvidéis proporcionarle también un cordel para que pueda sujetar el globo en que se convierte su autoestima. Cuanto más alto el cargo, más grande el globo y más espesa la nube que le aparta de la realidad. Es una verdad de manual.

Los jefes

He conocido a muchos jefes, ya digo, a muchos que al llegar creyeron convertirse en más. También a aquellos —pocos, sobre todo pocas— a quienes el poder no corrompió, y por lo tanto ascendieron lo justo. Y a otros que, con la silla, perdieron para siempre su relación con la realidad. Creo que fue Churchill quien dijo que casi todos podemos enfrentarnos a la adversidad, pero que si quieres saber quién es alguien, dale poder.

El primer sueldo

Lo mejor fue cobrar mi primer sueldo y saber que, en adelante y mientras tuviera trabajo, iba a poder luchar por mi independencia.

Mujer

Como mi amiga la escritora-actriz Darina el-Joundi solía decirme y yo repito a menudo: a una mujer que vive sola los musulmanes la llaman puta. Los cristianos solo lo piensan.

Maruja torresMaruja Torrres

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Reflexiones

Albert Camus 1Yo sentía una naturaleza tal que mis necesidades físicas desplazaban a menudo mis sentimientos. Cuanto más reflexionaba, más cosas desconocidas y olvidadas sacaba de mi memoria. Comprendí entonces que un hombre que no hubiera vivido más que un solo día podría sin esfuerzo vivir cien años en una prisión. Tendría bastantes recuerdos para no aburrirse.

Albert Camus

BukowskiEl problema con el mundo es que la gente inteligente está llena de dudas, mientras que la gente estúpida está llena de certezas.

Charles Bukowski

 

 

Thomas Bernhard 1Quería vivir, y todo lo demás no significaba nada. Vivir y vivir mi vida, como quisiera y tanto tiempo como quisiera. Entre dos caminos posibles, me había decidido esa noche, en el instante decisivo, por el camino de la vida. Si hubiera cedido un solo instante en esa voluntad mía, no hubiera vivido ni una hora. De mí dependía seguir respirando o no. El camino de la muerte hubiera sido fácil. El camino de la vida tiene igualmente la ventaja de la libre determinación. No lo perdí todo, seguí teniéndolo todo.

Thomas Bernhard

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Lectura. «Diez veces siete», Maruja Torres. I

Notas de la lectura de Diez veces siete, de Maruja Torres.

Memoria

Memoria para tener conciencia, aunque duela. Sobre todo, si duele. Algo habrá hecho, el pasado, para que el presente nos devuelva la cínica versión del ayer que ahora sufrimos, acosados por la autoridad y por nuestro propio desconcierto.

El camino

Formo parte de ese grupo que pretende dejar mejorado el mundo al que asomó. No se consigue casi nunca. Es el camino lo que vale la pena. El camino.

La piel

La piel se expande al tacto de la felicidad, y se encoge, erizada, cuando aparece el miedo, como si quisiera convertirse en invisible para protegerse de los aires ponzoñosos. La piel reacciona sin ambages ante la injusticia. La piel también recuerda.

 El periodismo hoy

[…] en España, es una de las profesiones que más empleos han perdido. Cierto, un periodista merece el mismo trato que un obrero. Pero si el periodista, por la crisis o por el ventajismo de quienes la manejan, se ve relegado al silencio, ¿quién contará lo que le pasa, lo que le hacen al obrero? Su desaparición, o su sumisión debida a la precariedad, constituyen un mal añadido, una grieta social por la que se escurren las imprescindibles verdades.

Escribir

Que eso es para mí escribir: comunicación en el desahogo. Y a veces, en el enredo y la risa, faltaría más.

 Los libros

Soy hija, aparte de otras muchas privaciones, de la falta de educación formal. Y debo agradecer a mi instinto, y solamente a mi instinto y a mi curiosidad, el que, carente de un disciplinado y riguroso control educativo de mi cerebro de niña ávida de conocimiento, los libros, los maravillosos, inacabables, miles de libros que sabía desparramados por el mundo, historias y ventanas que me esperaban en alguna parte, me echaran una mano para sobrevivir con entusiasmo.

Maruja Torres. Diez veces sieteMaruja Torres

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En defensa de la lectura

BorgesQue otros se jacten de las páginas que han escrito; a mi me enorgullecen las que he leído.

Jorge Luis Borges

 

 

 

La lectHazel Rochmanura nos vuelve a todos peregrinos: nos aleja del hogar, pero, lo más importante, nos da posada en todas partes.

Hazel Rochman

 

 

Gertrude SteinLa escritura y la lectura son para mí sinónimo de existencia.

Gertrude Stein

 

 

 

 

Creo que vale la pBioy Casaresena leer porque los libros ocultan países maravillosos que ignoramos, contienen experiencias que no hemos vivido jamás. Uno es indudablemente más rico después de la lectura.

Adolfo Bioy Casares

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Álbum de Bibliotecas en construcción, XVI

 

Bibliobus, Manchester , años 60
Bibliobus, Manchester , años 60
Biblioteca del Monasterio de Strahov, en Praga.
Biblioteca del Monasterio de Strahov, en Praga.

 

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Bibliotecas

En Egipto se llamaban las bibliotecas el tesoro de los remedios del alma. En efecto, curábase en ellas de la ignorancia, la más peligrosa de las enfermedades y el origen de todas las demás.

Jackes Benigne BossuetJackes Benigne Bossuet.

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Pessoa y las metáforas

Hay metáforas que son más reales que la gente que anda por la calle. Hay imágenes en los escondrijos de los libros que viven más nítidamente que muchos hombres y mujeres.

PessoaFernando Pessoa

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Baudelaire y Poe

Dijo Baudelaire de Poe:

BaudelaireLa primera vez que nos vimos fue en Astor House. Willis me había dado en casa «El cuervo», sobre el cual el autor, me dijo, deseaba conocer mi opinión. La música misteriosa y sobrenatural de ese poema extraño me penetró tan íntimamente, que, cuando supe que Poe deseaba serme presentado, experimenté un sentimiento singular que se asemejaba al espanto. Apareció él con su bella y orgullosa cabeza, sus ojos sombríos que lanzaban una luz elegida, una luz de sentimiento y de pensamiento; con sus maneras que eran una mezcla intradPoeucible de altivez y de suavidad. Me saludó, tranquilo, serio, casi frío; pero bajo aquella frialdad vibraba una simpatía tan marcada, que no pude por menos de sentirme impresionado a fondo. A partir de aquel momento, hasta su muerte, fuimos amigos…, y sé que en sus últimas palabras tuve mi parte de recuerdo, y que él me dio, antes que su razón fuese derrocada de su trono de soberana, una prueba suprema de su fiel amistad.

(A través de Libros del Zorro Rojo)

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Álbum de librerías incompleto, 8

Librería Literanta 2 Palma de Mallorca
Librería Literanta, Palma de Mallorca. 1
Librería Literanta 3 Palma de Mallorca
Librería Literanta, Palma de Mallorca. 2
Librería Lteranta 1 Palma de Mallorca
Librería Literanta, Palma de Mallorca. 3

 

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Lectura: «Nos vemos allá arriba» de Pierre Lemaitre

Galardonada con el Premio Goncourt, ensalzada por los críticos y convertida en un auténtico fenómeno editorial en Francia —donde ya ha superado el medio millón de ejemplares vendidos—, esta novela es un emocionante canto a la capacidad de superación del ser humano y, a la vez, un fresco y atrevido retrato de una sociedad descompuesta por uno de los más crueles inventos del hombre: la guerra.

Pierre Lemaitre. Nos vemos allá arribaEn noviembre de 1918, tan sólo unos días antes del armisticio, el teniente d’Aulnay-Pradelle ordena una absurda ofensiva que culminará con los soldados Albert Maillard y Édouard Péricourt gravemente heridos, en un confuso y dramático incidente que ligará sus destinos inexorablemente. Édouard, de familia adinerada y con un talento excepcional para el dibujo, ha sufrido una horrible mutilación y se niega a reencontrarse con su padre  y su hermana. Albert, de origen humilde y carácter pusilánime, concilia el sueño abrazado a una cabeza de caballo de cartón y está dispuesto a lo indecible con tal de compensar a Édouard, a quien debe la vida. Y Pradelle, aristócrata venido a menos, cínico y mujeriego, está obsesionado con recuperar su estatus social. De regreso en París, los tres excombatientes se rebelarán contra una realidad que los condena a la miseria y al olvido. Así, Édouard pergeña una ingeniosísima estafa con el fin de vengarse de su progenitor, que siempre lo repudió por su sensibilidad y sus habilidades artísticas. De paso quiere ayudar al fiel Albert, cuyo prurito es huir a las antípodas para olvidar a Cécile, su amor perdido. Aunque tal vez el más ambicioso sea Pradelle, que sacudirá la conciencia de Francia entera mediante una monumental operación delictiva concebida para amasar una rápida fortuna. Los escollos son considerables, pero la voluntad de los tres parece infinita.

En una brillante fusión de literatura popular y alta literatura, Pierre Lemaitre ha creado una trepidante historia que progresa al ritmo de una trama detectivesca. Integrando con maestría elementos de géneros tan diversos como el relato de aventuras, el drama psicológico, la crónica social y política y el alegato antibélico, la narración es un derroche de humor, rabia y compasión que sin duda cautivará a todo tipo de lectores.

Contraportada del libro, Ediciones Salamandra

 Texto:

EL general Morieux parecía al menos doscientos años más viejo. A un general le quitas la guerra, que le da una razón para vivir y la energía de un muchacho, y lo dejas hecho un cascajo. Físicamente, lo único que quedaba de él era una barriga coronada por unos mostachos, una masa fofa y aletargada que se pasaba las tres cuartas partes del tiempo dormitando. Y cómo roncaba… Se derrumbaba en el primer sillón con que se topaba, soltando un suspiro que ya parecía un estertor y, al cabo de un instante, su tripa empezaba a alzarse como un dirigible, sus bigotes se estremecían con cada inspiración, sus mofletes temblaban con cada espiración y así podía pasarse horas. Aquel magma prodigiosamente inerte tenía algo de paleolítico que impresionaba mucho, tanto, que nadie se atrevía a despertarlo. A algunos incluso les daba miedo acercarse.

Pierre LemaitrePierre Lemaitre, Nos vemos allá arriba

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