El arte literario combina lenguaje forjado de yuxtaposiciones frescas, de palabras que no se escuchan en el mercado o en la tienda de jardinería, con ideas y observaciones que, aunque un poco gastadas (porque todos los cuentos se han contado antes), nos parecen nuevas. Pero hay otro elemento al acecho que no puede ser nombrado o descrito, que va más allá del pensamiento y de la lengua que lo transporta. Una especie de halo de la intuición mezclado con perspicacia, un escurridizo velo de sentimiento que no puede ser deseado o planeado o incluso solicitado. Somos, sin embargo, conscientes de su presencia en, por ejemplo, «La muerte de Iván Ilich» de Tolstoi, o «Campesinos» de Chéjov, o «La marca de nacimiento» de Hawthorne, o en comedias del absurdo como «Don Quijote» o «La importancia de llamarse Ernesto», de Wilde. Y ese es el inasible, insondable, indecible tercer elemento que hace el arte. En muy raras ocasiones, y sólo cuando una obra llega a su fin, puedo sentir un susurro fugaz de ese tercer elemento. Pero pocas veces, casi nunca; la escritura está a la altura de su reputación y de su verdadero nombre. Es un trabajo duro.
Cynthia Ozick
No se enseña a escribir. Todos los que hacen escuelas para enseñar a escribir son comerciantes que lo único que quieren es dinero que les sacan a los jóvenes que pagan para hacerse escritores. Sí se enseña a leer. Los grandes escritores siempre han sido grandes lectores.
Milena Busquets
Mi máquina de escribir es manual con unas letras más grandes de lo normal que hacen mucho ruido cuando golpean el papel. Es un acto casi pictórico que me satisface mucho porque no quiero ver mis palabras en una pantalla sino en un trozo de papel. Y que la letra se quede grabada en él cuando golpea la página. Hay una conexión entre la letra y el papel.
Desde niño, la literatura es mi entrada al mundo de la experiencia. Yo siempre he sentido que lo que ocurre en el mundo, lo que me ocurre y lo que me va a ocurrir tiene su expresión en algo que ha sido escrito. Lo he sentido así siempre. Cuando escribo lo hago más como lector que como escritor. Escribo a partir de mi biblioteca.


