Cuaderno de poesía. Nicanor Parra

La poesía terminó conmigo

Yo no digo que ponga fin a nada
No me hago ilusiones al respecto
Yo quería seguir poetizando
Pero se terminó la inspiración.
La poesía se ha portado bien
Yo me he portado horriblemente mal.
Qué gano con decir
Yo me he portado bien
La poesía se ha portado mal
Cuando saben que yo soy el culpable.
¡Está bien que me pase por imbécil!
La poesía se ha portado bien
Yo me he portado horriblemente mal
La poesía terminó conmigo.

Nicanor ParraNicanor Parra

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Álbum de Bibliotecas en construcción, LII

Un pueblo de 33 habitantes abre una biblioteca con 16.000 libros

Origen: Un pueblo de 33 habitantes abre una biblioteca con 16.000 libros | F5 | EL MUNDO

Biblioteca Entrelibros de Quintanalara.

Biblioteca «Entrelibros» de Quintanalara, Burgos

 

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Bukowski. 10 libros en PDF

Mini coleccion gratuita en PDF de Charles Bukowski

Libros totalmente digitalizados de Charles Bukowski

Origen: Mini colección gratuita en PDF de Charles Bukowski – Arquetipo Educativo

Bukowski, 10 libros

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Lectura: «Francamente, Frank» de Richard Ford

En su trío de novelas aplaudidas por crítica y público –«El periodista deportivo», la ganadora del Premio Pulitzer y el PEN/Faulkner «El Día de la Independencia» y «Acción de Gracias»– Richard Ford iluminaba el Zeitgeist de toda una generación a través de las intuiciones y agudezas de su ahora célebre cronista literario, Frank Bascombe, que es, sin duda, uno de los más imborrables, provocativos y queridos personajes de la moderna literatura americana.

En «Francamente, Frank» Ford regresa con cuatro historias narradas por el icónico Bascombe. Ahora tiene sesenta y ocho años y de nuevo está cómodamente instalado en la zona residencial de Haddam, Nueva Jersey. Bascombe ha salido airoso –en apariencia, aunque no del todo– de las secuelas de la devastación del huracán Sandy. Como en todos los libros protagonizados por él, el espíritu que guía a Ford es la vieja máxima cómica que promete que si las cosas no resultan graciosas, no son realmente serias. La desolación sembrada por el Sandy, que ha arrasado casas, zonas costeras e innumerables vidas, es probablemente el arranque más tremendo que se pueda imaginar para una narración. Y sin embargo se convierte en el perfecto telón de fondo y en la piedra de toque para Ford y Bascombe. Dotados de una precisa sensibilidad de comedia y de una inteligencia arrolladora, estos relatos abordan un completo catálogo de asuntos muy americanos: el envejecimiento, el racismo, la pérdida de la fe, el matrimonio, la redención y el desplome del mercado inmobiliario.

A través de Bascombe –irónico, blasfemo, emotivo, sabio y a menudo políticamente incorrecto– nos sumergimos en las aspiraciones, pesares, anhelos, logros y fracasos de la vida americana en los albores del nuevo siglo. Richard Ford trae de vuelta a Frank Bascombe en toda su imperfecta gloria para decir (a menudo de un modo hilarante) lo que todos pensamos pero pocos se atreven a expresar en voz alta.

Richard Ford. Francamente, Frank«Frank es el hombre de la calle de Ford, un testigo desencantado, triste e irónico de la vacilante actitud de América ante el final de un siglo y la llegada de un nuevo y amenazador milenio. Richard Ford es un escritor maravilloso» (John Banville, The Guardian). 

«Como de costumbre, el toque divertido y lírico de la voz de Frank es lo que genera buena parte del atractivo. Solitario por naturaleza, Frank es en realidad una compañía estupenda, y su humor socarrón y su búsqueda existencial de lo correcto y las verdades últimas lo convierten, con todas sus imperfecciones, en alguien entrañable» (T. Newbury, «Literary Review»). 

«Unas narraciones absorbentes, divertidas y a menudo profundas. Quienes conozcan al Frank Bascombe de las anteriores novelas reconectarán rápidamente con su imborrable personalidad» («Publishers Weekly»). 

«Frank Bascombe es puro placer. Unas narraciones irresistibles» (Michael Dirda, «The New York Review of Books»).

«Un libro perfecto» (Kate Kellaway, «The Observer»).

(Contraportada de la edición de Anagrama)


Textos

No me quedo corto al afirmar, sin embargo, que el cambio que ha experimentado desde entonces el aire de sabio de Arnie es poco menos que alarmante. Su amplio rostro, antaño curtido y marcado por toda una infancia en el mar, ahora parece satinado, como si hubiera ido a las islas para adquirir rasgos faciales nuevos. También le pasa algo raro en el pelo. Arnie, como el cabo Alyss, nunca ha sido uno de esos brutotes atractivos. Y por muchos arreglos de chapa y pintura a que se haya sometido, no está más guapo de lo que era, ni tiene un aspecto más juvenil: y eso era quizá lo que pretendía. Tiene la misma boca desdeñosa, la misma barbilla agresiva, la misma frente como un cascote, ojos demasiado pequeños y orejas carnosas. Yo pensaba que la nueva cara morena de la foto de Navidad era de la mujer de algún hijo. Pero posiblemente fuese la de Arnie, al que, como por entonces ya había ganado bastante pasta, le dio por cambiar de mujer, primero por una encantadora Shukai, y después por una pechugona Svetlana. Entre medias quizá sintió la necesidad de que su antiguo aspecto siguiera la pauta de su esencia interior, por la que en apariencia no pasaban los años. Lo que fuese. Su necesidad dictó un trasplante tipo Biden que sustituyera a su viejo corte al cepillo estilo Johnny-U: un bosque de folículos que ya ha crecido pero que nunca parecerá natural. Asimismo, la grieta central entre sus densas cejas se ha pavimentado: la parte que antes utilizaba para lanzar su mirada de lo tomas o lo dejas ante los altos precios en puerto del fletán o de las pinzas del cangrejo de Alaska. Además, los antiguos surcos de su cuello anteriormente marcado tienen ahora el liso aspecto de la fotografía que se hizo en 1968 con su equipo de hockey, cuando se le conocía como el «Segundo Gump» y tenía la costumbre de salir rugiendo del túnel de vestuarios y partirle la cara a alguien si lo creía necesario.

Pero tengo que confiar en que el viejo Arnie sigue ahí a pesar de todo. Aunque, a decir verdad, su modificada «imagen» lo ha dejado en una situación comprometida, dándole un aire algo estúpido y (peor aún) ligeramente feminizado, cosa que sin duda no le había prometido el cirujano. Esas decisiones no son nunca buena idea.

[…]

Ninguno de nosotros, que yo sepa, está realmente concebido para tener tantos amigos. He leído cosas sobre el tema, y ciertas estadísticas del Instituto Coolidge (poco simpático, para empezar) muestran que cada uno de nosotros dedica un máximo del cuarenta por ciento de su limitado tiempo a las cinco personas más importantes que conoce. Habida cuenta de que el tiempo invertido determina la calidad de la amistad, el hecho de tener más de cinco amigos de verdad resulta casi imposible. Por ese motivo, he reducido mi tiempo importante con otros para pasar más tiempo con Sally, mis dos hijos (en ciudades lejanas, por fortuna), y mi antigua mujer, Ann (ahora en un carísimo «centro de atención» incómodamente próximo). Lo que sólo deja vacía una casilla importante. Que he decidido rellenar llamando a mi propio número: convirtiéndome en mi último y mejor amigo. El sesenta por ciento de tiempo restante lo dejo disponible para lo inesperado, aunque leo para los ciegos en la radio una vez a la semana y todos los martes me desplazo al Newark Liberty para dar la bienvenida a los héroes que vuelven a casa, lo que se lleva una buena parte del porcentaje extra.

Richard Ford. Francamente, Frank. Anagrama

 

 

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Sánchez Ferlosio: Pecios VII

(Monopolio) Sería ridículo pensar que con los bombardeos de la Franja de Gaza los judíos quieren vengarse de Hamás por lanzarles unos cohetes que de cada centenar sólo uno da en el blanco ( es decir, hiere o mata a una persona); los judíos no se venga de Hamás, siguen vengándose de la «Shoah», pues sólo ellos son los legítimos portadores del victimato: del victimato único y universal, y por lo tanto eterno.

(Grandes remedios) Hoy se proponen muchas soluciones cuya sola posibilidad de cumplimiento implicaría o exigiría la inexistencia del problema mismo. Ejemplo insigne es el de los que dicen que lo de la «telebasura» o lo del «botellón» se arreglaría con el fomento de la educación y la enseñanza; un remedio al que el propio achaque se anticipa a irle quitando el suelo de debajo de los pies. Doscientos años después de Jovellanos ya no puede tratarse de una ingenua voluntad sino de un exorcismo verbal para conservar la mera idea de que «alguna solución tiene que haber».

El fascismo consiste sobre todo en no limitarse a hacer política y pretender hacer historia.

(Decía don Jacinto) No desperdicies el silencio, habla; no desperdicies el papel, escribe.

La «realidad» reconozco que nunca he sabido muy bien lo que es; lo que, en cambio, veo y distingo por todas partes son las irrealidades.

(Ya no) ¿Que dónde se ha ocultado la esperanza? En la etimología de «desesperación»

Sánchez Ferlosio. Campo de retamas   Rafael Sánchez Ferlosio. Campo de retamas

 

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La voz del escritor

Tengo la impresión de que eso fue una revelación. Un día por las calles, antes de empezar a escribir en el periódico, el mundo me parecía memorable. Iba por la plaza Bib Rambla en Granada, era verano y tenía un trabajo por primera vez. Acababa de cobrar mi primer sueldo y no sé qué me pasó que me dije: esto es extraordinario, la gente, la minifalda (que empezaba a verse), el ruido de las fuentes… De pronto tuve la sensación de la ciudad como un mundo que iba transitando. Ese tránsito del que va mirando de un lado a otro, fijándose en todo; ahí encontré mi voz.

Muñoz Molina  Antonio Muñoz Molina

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Imaginación

Joseph Joubert

 

Yo llamo imaginación a la facultad de volver sensible todo lo que es intelectual; de hacer corpóreo lo que es espíritu; en una palabra, de sacar a la luz lo que en sí mismo es invisible, sin desnaturalizarlo.

Joseph Joubert

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Proceso creativo

Jordi NopcaTodo lo que escribo parte de una experiencia o de una observación mínima que se queda dentro y de repente vuelve a mi cabeza cuando ya ha pasado mucho tiempo. Y entonces me obsesiona. Intento recordar los detalles y empiezo a investigar, a tomar notas, definir los personajes. Es una manera de trabajar terrible porque puedes estar seis meses escribiendo algo y que te falle por todos lados.

Jordi Nopca

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El futuro de la literatura?

Valeria CiompiEn la mayoría de los manuscritos que recibimos hay una reducción de la sintaxis, del léxico; hay una aspiración de ser entendidos por el gran público, por un lector que quizás esté menos dispuesto a prestar atención al texto altamente literario y denso.

Valeria Ciompi, directora editorial de Alianza

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Álbum de librerías incompleto, 43

%22Librairie F. Jousseaume%22 . París. 1

 

Librairie «F. Jousseaume». París

 

 

Librero de San Ginés, Madrid

 

Librero de San Ginés. Madrid

 

 

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