El crítico y el autor

Yo creo que es casi imposible interesarte mucho en un autor y no interesarte en los libros que le gustan, lo que leía, los modos de pensar y de reflexionar. En ocasiones estos autores te interesan, pero se mantiene en el misterio lo que leían; en muchos casos -el caso Nabokov o Auden por ejemplo- el leer lo que ellos dicen de otros es tan elocuente o más que su propia obra y a mí eso me interesa mucho. Yo he escrito por diversas razones, siempre con un grado de admiración, porque hay una cosa que me resulta muy difícil y es escribir un ensayo nada más pedagógico, muy estéril…

Juan Villoro

Juan Villoro

A través de «Calle del Orco»)

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James Wood: “Veo una crisis en la ficción contemporánea”

El crítico, uno de los más respetados del mundo anglosajón, reflexiona sobre la verdad de la literatura y la lucha con la forma de autores como Elena Ferrante, Zadie Smith y Karl Ove Knausgård

Origen: James Wood: “Veo una crisis en la ficción contemporánea” | Babelia | EL PAÍS

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Localización de la literatura

La escritura está situada más allá de las fronteras, en esa tierra de nadie (sin propiedad y sin patria) que es el lugar mismo de la literatura pero a la vez se localiza con precisión en un ámbito claramente definido. El Dublín de Joyce, el Piamonte de Cesare Pavese, el Salzburgo de Bernhard, la provincia de Santa Fe de Saer. El artista resiste en su zona; establece un vínculo directo entre su región y la cultura mundial.

ricardo-piglia-proyectos-keoe-620x349abcRicardo Piglia

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Jhumpa Lahiri, la ganadora del Pulitzer que huyó del éxito

Vivimos en un mundo de consumo a la carta. Todo el mundo online se basa en eso. Amazon envía continuamente mensajes: “Si compraste esas sillas te gustarán estas”. De modo que nunca te gustarán sillas completamente diferentes porque ni sabrás que existen. La vida está empobreciéndose por las simplificadoras herramientas del marketing. El arte y la literatura sirven para ampliar, no para limitar nuestros pequeños mundos.

Origen: Jhumpa Lahiri, la ganadora del Pulitzer que huyó del éxito

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El fenómeno de la escritura

Margarite Duras

La escritura podría definirse como un fenómeno de lectura interior. Escribir es dejarse llevar por la escritura. Es saber y no saber lo que uno va a escribir. No creer que uno lo sabe. Es tener miedo.

Marguerite Duras

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Muñoz Molina: «Solo el fervor»

Adam Zagajewski vindica apasionadamente el entusiasmo por la belleza y por la excelencia en las artes

Origen: Solo el fervor | Babelia | EL PAÍS

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Lecturas: «Dos ciudades», de Adam Zagajewski

En 1945, cuando Adam Zagajewski contaba cuatro meses de edad, su ciudad natal (Lvov) fue incorporada a la URSS y su familia obligada a mudarse a una antigua población alemana (Gliwice) que Polonia acababa de anexionarse. En una Europa marcada por el Adam Zagajewski. Dos ciudadestotalitarismo, la contradicción y el desarraigo, aquellas gentes desplazadas contra su voluntad se convirtieron en «inmigrantes que, no obstante, nunca habían abandonado su país». De aquella experiencia nace esta reflexión lúcida, veraz y valiente, que trata de aúnar los dos polos que estas dos ciudades representan: el de un espacio mítico, aunque sorprendentemente doméstico, cálido y acogedor, y el de una realidad hostil y poco generosa, quién sabe si representación simbólica de la tensión poética. Este ensayo ha despertado el entusiasmo unánime de la crítica. Susan Sontag lo celebró con estas palabras: «Leer Dos ciudades supone disfrutar de un recorrido por una mente maravillosa», y John Ashbery lo definió sencillamente como «un libro extraordinario».

Contraportada de la edición de Acantilado


 

José María Guelbenzu: «Dos memorias y una misma ciudad». Babelia

http://elpais.com/diario/2006/11/11/babelia/1163204234_850215.html


Textos

Si los hombres se dividen en sedentarios, emigrantes y los que no tienen hogar, probablemente yo formo parte de esta última categoría, si bien la concibo de un modo archimaterial, sin una sombra siquiera de sentimentalismo o autocompasión. […]

Los sedentarios mueren donde nacieron. […]

Los emigrantes anidan en el extranjero y de esta manera hacen posible que sus hijos vuelvan a formar parte de la categoría de los sedentarios (aunque hablen otro idioma). […]

En cambio, un hombre sin hogar es alguien que, por obra del azar, por un capricho del destino, por su culpa o por culpa de su carácter, no quiso o no supo en sus años de infancia y de juventud entablar relaciones estrechas e íntimas con el entorno en que crecía y maduraba. […]

La música ha sido creada para la gente sin hogar porque es el arte que menos unido está a un lugar concreto. Es sospechosamente cosmopolita. […]

La pintura es el arte de los sedentarios que se complacen en la contemplación de la tierra natal. Los retratos afianzan a los sedentarios en la convicción de que sólo si pueden ser vistos viven de veras. […]

En cambio, la poesía encaja con los emigrantes, aquellos desdichados que, con un patrimonio ridículo, se balancean al borde del abismo, a caballo entre generaciones, a caballo entre continentes. A veces, mueven los labios.

∗

Así pues, recorría las calles de Gliwice con mi abuelo —porque era suyo el paso que yo trataba de igualar más a menudo—, pero, de hecho, cada uno paseaba por una ciudad distinta. Yo era un rapazuelo juicioso que tenía una memoria pequeña como una avellana y estaba convencido de que, caminando por las calles de Gliwice entre edificios modernistas prusianos adornados con pesadas cariátides de granito, me hallaba donde me hallaba. Sin embargo, mi abuelo, a pesar de andar a mi lado, en aquellos momentos transitaba por Lvov. Yo recorría las calles de Gliwice y él las de Lvov. Yo enfilaba una larga avenida que sin duda en América se hubiese llamado Main Street, pero que allí llevaba el burlón nombre de calle de la Victoria —¡después de tantas derrotas!— y unía una pequeña plaza mayor con la no menos pequeña estación de ferrocarriles, mientras que él se paseaba por la calle Sapiehy de Lvov. Después, para cambiar de aires, nos adentrábamos en el Parque de Chrobry —el nombre del rey de Polonia servía para contrarrestar los árboles alemanes—, pero él naturalmente se encontraba en el Jardín de los Jesuitas de Lvov.

∗

Había una cosa más: el nuevo régimen político. Hoy, ya está perfectamente descrito y desenmascarado, ha sido el tema de bibliotecas enteras y de miles de tesis doctorales. Todo está claro, y ya sabemos que se trataba de la versión comunista del totalitarismo cuyas características son tales… o cuales… Pero entonces aún no se habían escrito aquellas tesis doctorales ni aquellas bibliotecas, no se habían llevado a cabo aquellos análisis ni se habían organizado coloquios sobre el tema. El nuevo régimen se reconocía sólo por los síntomas siguientes: la palidez del rostro, el temblor de las manos, las conversaciones en voz baja, el silencio, la apatía, la costumbre de cerrar a conciencia las ventanas, la desconfianza para con los vecinos y la afiliación masiva al partido detestado.Había una cosa más: el nuevo régimen político. Hoy, ya está perfectamente descrito y desenmascarado, ha sido el tema de bibliotecas enteras y de miles de tesis doctorales. Todo está claro, y ya sabemos que se trataba de la versión comunista del totalitarismo cuyas características son tales… o cuales… Pero entonces aún no se habían escrito aquellas tesis doctorales ni aquellas bibliotecas, no se habían llevado a cabo aquellos análisis ni se habían organizado coloquios sobre el tema. El nuevo régimen se reconocía sólo por los síntomas siguientes: la palidez del rostro, el temblor de las manos, las conversaciones en voz baja, el silencio, la apatía, la costumbre de cerrar a conciencia las ventanas, la desconfianza para con los vecinos y la afiliación masiva al partido detestado.

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El objetivo de aquel complot era la transformación definitiva y total del colectivo humano que, desde que el mundo era mundo, estaba formado por figuras y personajes ligeramente modificados, pero recurrentes a semejanza de las cartas del tarot: en cada generación encontramos al Timador, al Trotamundos, al Parlanchín, al Borracho, al Chulo, al Propietario, al Inquilino, al Seductor, a la Seducida, al Usurero, al Sacerdote, al Artista, etcétera. La revolución social ideada por los comunistas partía de la premisa de que había algo malo y pecaminoso en aquella variedad de tipos que se había mantenido inalterada durante siglos, y su aspiración era crear sólo tres clases de hombre: el Funcionario, el Obrero y el Policía.

Adam Zagajewski  Adam Zagajewski. Dos ciudades

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La novela de agosto

Un escritor suele dedicar grandes desvelos a elaborar pormenores argumentales, que son justo lo primero que olvida el lector

Origen: La novela de agosto | Babelia | EL PAÍS

Antonio Muñoz Molina

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El nacimiento de la escritura

john-berger

Me vuelvo consciente de que hay algo que necesita ser dicho. Puede ser algo grande sobre el mundo, o algo sobre el aspecto de una flor en un jarro, por alguna razón o por otra. A veces me digo: quizá la diga otro. A veces la respuesta es: no, si no lo dices, no será dicha. Y entonces tengo que escribir.

John Berger

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Reflexiones. Andrés Neuman

Andrés Neuman

Me pregunto si, quizá sin darnos cuenta, vamos buscando los libros que necesitamos leer o si los propios libros, que son seres inteligentes, detectan a sus lectores y se hacen notar.

Andrés Neuman

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